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El uso del botón “Me gusta” de Facebook revela gran cantidad de información sobre quien lo emplea, con independencia de la configuración de privacidad. Información que puede ser tan sensible como orientación sexual, religión, afiliación política, origen étnico, rasgos de la personalidad, inteligencia, felicidad y un posible divorcio de los padres.

Así lo ha puesto de manifiesto un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge y Microsoft Research, mediante el análisis automatizado del uso del botón “Me gusta” de 58.000 usuarios voluntarios de Facebook. En base a las estadísticas de uso, han podido elaborarse predicciones muy precisas sobre aspectos privados y sensibles de los usuarios.

Resultados predictivos del botón “Me gusta”

El modelo de predicción elaborado ha sido capaz de determinar la homosexualidad masculina en un 88% de los casos, la femenina en un 75%, el origen étnico en un 95%, género 93%, religión 82%, afiliación política 85%, uso de sustancias adictivas 75%, y estado de las relaciones personales en un 67%. La predicción más inexacta se dio con el divorcio de los padres: 60%.

Si esto es posible con una muestra de 58.000 usuarios, imaginad la precisión que puede obtenerse por los “oyentes silenciosos” que recogen el uso de “Me gusta” y otros comportamientos en línea, y venden con posterioridad esos datos a terceros. Sin olvidar que Facebook, Google y otras redes sociales, también recogen dicha información conductual.

Con tecnologías más sofisticadas y el uso de otras bases de datos, como registros electorales, información demográfica, datos de localización, etc., será posible poner nombre y apellidos a los usuarios, por muy anónimo que haya sido su comportamiento en la red.

Ventajas e inconvenientes

Los modelos predictivos de comportamiento y la identificación positiva de un individuo pueden tener beneficios, como la persecución de actividades delictivas. No obstante los inconvenientes superan a las ventajas, a mi entender. Todo depende de quién maneje la información y para qué.

Cuando hemos tratado en Genbeta asuntos relacionados con la privacidad del usuario, hemos podido ver en los comentarios la frase “no tengo nada que ocultar”. Un sentimiento que en sí mismo dice mucho en favor de quien lo escribe. El problema es que no todo el mundo ve las cosas de la misma manera, y hay a quien le molesta que le pongan etiquetas, aunque no tenga nada que ocultar.

La información reunida sobre una persona puede jugar en su contra dependiendo del escenario: determinadas agencias gubernamentales, acceso a un puesto de trabajo, etc., porque se puede producir discriminaciones de todo tipo.

Por muy fiable que sea el resultado de una predicción, difícilmente alcanza el 100%. La imputación de una condición personal que no se tiene puede ser injusta y perjudicial. Hay países que no reconocen la libertad de culto, por ejemplo, o donde la homosexualidad es un delito.

Muchos usuarios no son conscientes del rastro que van dejando en la red cada vez que muestran sus preferencias. El botón “Me gusta” es indiscreto, el estudio no deja lugar a dudas.

Vía | ZDNet, PNAS
Imagen | Owenwbrown, Sean MacEntee

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