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De profesión, secuestrador digital

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Fin de semana. Te levantas, tomas un café, lees un poco del libro que tienes pendiente y sales a hacer un poco de deporte. Vuelves, te duchas y enciendes el ordenador para ver una cosa en Internet. Sorpresa: aparece un mensaje diciendo que o pagas o te quedas sin datos en tu ordenador. Y no te deja hacer nada más.

La primera reacción es de susto. ¿Cómo me ha podido pasar a mí? La segunda es de superioridad: estos hackers no saben que te manejas bien con ordenadores. Coges un Live CD de Linux que tienes por ahí tirado para recuperar tus datos y limpiar el malware. Lo metes en el ordenador, arrancas, y... vaya. Esa carpeta antes no estaba ahí. ¿Y dónde está mi carpeta de usuario? ¿Por qué no se puede abrir ningún archivo?

Lo que te ha atacado es un tipo de virus llamado ransomware. Bloquean tu ordenador y te piden dinero para que puedas volver a usarlo. Según lo sofisticado que sea, puede que sea fácil de saltar y limpiar, o puede que la mejor alternativa sea pagar (incluso a pesar de que eso no te garantice recuperar los datos).

Uno de esos ransomwares sofisticados es CryptoLocker, que se distribuye habitualmente a través de archivos adjuntos. Cuando se carga, se conecta a un servidor de control remoto, que genera un par de claves RSA pública/privada de 2048 bits. La clave pública se la queda el ordenador infectado, y CryptoLocker empieza a cifrar archivos de forma precisa: sólo cifra ciertos tipos como documentos de Office, imágenes o archivos de AutoCAD, los que probablemente sean más valiosos para el usuario.

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CryptoLocker. Imagen vía Ars Technica.

Por otra parte, muestra un mensaje diciendo que o pagas unos 400 euros, o en unos días se destruirá la clave privada. Y recordemos que, tal y como funciona la criptografía de clave pública, esa clave privada es la única forma de descifrar tus archivos. Incluso aunque pudieses extraer la clave pública del malware, no podrías hacer nada con ella. Además, al ser de 2048 bits, es prácticamente imposible adivinarla por fuerza bruta.

El ransomware ha llegado a infectar hasta un departamento de policía de una ciudad

Una infección con este tipo de malware puede ser muy seria, y si no que se lo digan al departamento de policía de Durham, una pequeña ciudad estadounidense. Fueron infectados por CryptoWall, muy similar a CryptoLocker. No sólo se bloquearon los ordenadores, sino que además se cifraron algunas copias de seguridad que estaban almacenadas en discos en red accesibles por los infectados.

Por suerte, no todos son tan letales. Algunos "sólo" te bloquean el Master Boot Record y evitan que se ejecute tu sistema operativo hasta que no pagues el rescate, aunque los archivos siguen siendo accesibles. Otros, como Ransom.AN, sí cifran los archivos pero no están del todo bien diseñados, y reutilizan la misma clave en todos los ordenadores.

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En un ejemplo patrio, el virus de la policía se añadía al autoarranque de Windows para bloquear el uso del ordenador, por lo que no era especialmente difícil de quitar.

El dinero detrás del secuestro digital

El ransomware empezó a surgir en 2009 en el este de Europa, con cibercriminales operando (probablemente) desde allí. Infectan a los usuarios a través de vulnerabilidades en el navegador, haciendo que se descargue reproductores de vídeo que en realidad son un virus - especialmente en sitios pornográficos, para que el usuario sea más reticente a denunciar y decir dónde se infectó - o a través de adjuntos del correo.

Cuando el malware se instala por la vía que sea, necesitan convencer a los usuarios de que paguen. Para ello suelen usar dos tácticas distintas.

La primera es la vergüenza. El malware muestra imágenes pornográficas o desagradables, de tal forma que prefieras pagar antes que seguir viéndolas. La segunda, la más usada, es la autoridad: se hacen pasar por cuerpos de Policía, diciendo que se ha detectado actividad ilegal (pornografía, zoofilia, violencia, pedofilia...) y que o pagas o se emprenderán acciones legales. Por supuesto, ningún cuerpo policial actúa de esta forma, pero eso no impide que haya gente que se crea la farsa.

Los cibercriminales podrían estar ganando más de 400.000 dólares mensuales

Una vez que han convencido al usuario, lo siguiente es conseguir que pague. Para no descubrirse usan tarjetas prepago como MoneyPak o Ukash. Con el auge de Bitcoin, la moneda virtual se ha convertido en un medio muy atractivo para que los cibercriminales reciban su rescate: es muy difícil vincular una cartera virtual a la persona que está detrás de ella.

¿Y cuánto dinero ganarían estos criminales? Según un estudio de Symantec, sólo pagan un 2.9% de los usuarios, un porcentaje bajo. Sin embargo, teniendo en cuenta que los rescates no son baratos y que se infectan muchos ordenadores (unos 5.700 al día), se calculaba que los responsables del ransomware se podían estar haciendo con 394.000 dólares al mes.

El ransomware, no sólo cosa de Windows

Uno pensaría que todo el ransomware afecta a sistemas Windows. Si bien es cierto que una parte importante está dirigido al sistema de Microsoft por su mayor cuota de mercado (más dinero potencial), otros sistemas también han sido afectados.

Por ejemplo, el mes pasado se detectó SimpleLocker, un ransomware para Android que seguía la misma estrategia de sus primos de ordenador. Veinte dólares por desbloquear los archivos de la tarjeta SD. Por suerte, la clave de descifrado se guardaba en el móvil y era posible recuperarla y desbloquear el móvil.

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El secuestro digital tampoco requiere un malware. Es el caso de varios usuarios de iPhone, especialmente australianos, que vieron bloqueados sus dispositivos hasta que no pagasen un rescate de hasta 100 dólares. El hacker lo hizo entrando en las cuentas de iCloud de esos usuarios - según Apple, con técnicas de phishing y sin comprometer la seguridad del servicio - y usando la funcionalidad de Find My Phone para bloquear los dispositivos remotamente.

Cómo evitar que secuestren mis dispositivos

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La solución es la de siempre: antivirus y sistema actualizado, y sobre todo, no descargar ejecutables sospechosos ni abrir adjuntos que no sabes de dónde vienen. Si por lo que sea sospechas que tu ordenador pueda estar infectado por uno de estos virus, apágalo para evitar que siga secuestrando tus datos y así poder recuperarlos y limpiar el ordenador con más calma.

Además, hay herramientas especializadas para evitar este tipo de malware. Yago Jesús, de Security By Default, publicó hace poco una actualización a su software Anti Ransom, que nos avisará cuando haya un ransomware cifrando datos en nuestro sistema y así podamos apagar el ordenador rápidamente para evitar que siga ejecutándose. Además, generará un volcado de la memoria del malware para que, en un análisis posterior, se traten de extraer las claves de cifrado.

En el caso de que haya sistemas que puedan bloquear tu teléfono remotamente, como los de Apple, Microsoft o Prey, es recomendable usar contraseñas seguras y activar, si es posible, medidas adicionales como la autenticación en dos pasos.

Y si te has infectado, lo importante es no pagar. Pagar no te garantiza recuperar tus datos, y además estás animando a los cibercriminales a seguir con la estafa. Dependiendo del tipo de virus se podrán recuperar o no los datos, así que lo mejor es acostumbrarte a hacer backups periódicamente, ya sea en la nube o en discos externos.

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