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Surface

Cuando Microsoft nos hablaba de Windows 8, las tabletas que lo incluirían y de las diferencias entre Windows 8 y Windows RT (en Surface Pro y Surface RT), muchos nos dimos cuenta de que Microsoft estaba haciendo “algo mal”, sobre todo con la versión de Windows que se ejecutaría en procesadores ARM.

Microsoft entraba tarde a la revolución tablet (porque su apuesta de principios de siglo pasó totalmente desapercibida entre los consumidores), con un producto que a nivel de hardware es exquisito pero con un software que en ese momento no estaba a la altura, y con una etiqueta de precio que haría que muchos se decidieran por un iPad, aunque tuviera una memoria con la mitad de capacidad. Microsoft anuncia pérdidas de novecientos millones de dólares debido a Surface RT, y no me sorprende.

Problemas de branding: ¿RT? ¿Qué es eso de RT?

Windows, para consumidores, tiene ahora mismo dos ramas: Windows 8 y Windows RT. Windows 8 es para ordenadores, Windows RT para tabletas ARM, que a su vez acaban pareciendo ordenadores, porque hay usos que no son nada cómodos sin un teclado y un ratón. Como extra, ambos tienen la misma apariencia, y ejecutan las mismas aplicaciones (siempre que sean aplicaciones para Windows 8; las aplicaciones para el escritorio antiguo no pueden ejecutarse, como hemos repetido decenas de veces).

Windows 8

Nadie ha sabido explicar esto en condiciones. Prácticamente nadie se ha encargado de explicar con claridad qué diferencias hay entre ambas ediciones, prácticamente nadie se ha encargado de explicar las verdaderas diferencias entre ambos productos. Os prometo que más de un comercial de más de un fabricante me ha contado que con una tableta ARM y Windows RT podría usar Eclipse y Visual Studio perfectamente “porque son cuatro núcleos y esto no deja de ser Windows”.

Además, que el runtime que se encarga de ejecutar las aplicaciones de Windows 8 y Windows RT se llame WinRT no ayuda lo más mínimo. ¿Qué demonios es eso de RT? Teóricamente la RT del runtime proviene, precisamente, de esa palabra. ¿Y en Windows RT?

Más de una vez he pensado que si lo llamaran Windows 8 Light o algo similar se arreglarían de un plumazo estos problemas. No abandonan la marca Windows bien conocida por todos, como ya se planteó en un pasado, pero se encargan de decir que Windows 8 Light sería para dispositivos más ligeros y quizá algo menos capaces que el hermano Pro.

Software inmaduro, producto prematuro

Windows 8.1

Cuando probé Windows 8.1, lo hice en un dispositivo táctil con toda la intención. Ya dije en esa pequeña revisión que Windows 8.1 es todo lo que debió ser Windows 8 cuando fue lanzado, y ahora que he desinstalado 8.1, desde luego no retiro mi afirmación.

Windows 8 RT tiene muchas carencias muy difíciles de subsanar, dado que el ecosistema de aplicaciones tampoco está tan maduro como debería. ¿Quieres utilizar tus archivos alojados en SkyDrive cuando no tengas conexión a Internet? Descarga los archivos manualmente usando el navegador, o si tienes suerte, busca en la caché de Office.

Tampoco podemos olvidar que el ecosistema de aplicaciones de terceros no está para nada maduro. Cuando fue lanzado apenas había aplicaciones “de verdad”. Hoy podemos decir que la cosa ha mejorado un poco, y Windows 8 cuenta con grandes en su tienda. Aunque todavía hay algunas ausencias importantes, como Facebook.

Windows RT tiene fortalezas innegables, como Office, sin ir más lejos, o el detalle de que podamos utilizar las mismas aplicaciones en nuestra tableta y nuestro ordenador (siempre que funcionen por encima de WinRT, el runtime). Pero necesita mucha cocina todavía para ser un producto totalmente maduro. Y 8.1 no es más que un comienzo: todavía falta más.

Pocos dispositivos, nada baratos, y mal vendidos

Surface Pro

Microsoft no podía esperar colocar muchas licencias de Windows RT en el mercado con dispositivos que tengan idéntica etiqueta de precio a un iPad (aunque tengan especificaciones superiores). Eso es un hecho. Los consumidores muchas veces asocian Windows a “portátiles desde baratos hasta caros” y Apple con “máquinas caras pero de prestigio”. Y, si se van a gastar 500 euros en una tableta, muchos elegirán un iPad a una Surface RT, a pesar de que la segunda pueda ser mejor para sus necesidades que la primera.

Bajar el precio de Surface RT era un primer paso (deberían rebajar también un poco el de la Surface Pro, o lanzar otro modelo más modesto en el rango de los 500-600€); el segundo es que los fabricantes reaccionen y lancen al mercado dispositivos más baratos. La tableta de ocho pulgadas de Acer es un primer acercamiento bastante prometedor. El tercer paso es que los retailers aprendan a vender Windows 8. A partir de ahí, quien elegirá será el consumidor.

Lo que sí está claro es que Surface RT no era un experimento: es el primer paso de la nueva Microsoft, la de servicios y dispositivos. No va a dejar de lado un nicho de mercado así por las buenas. Si desaparece Windows RT será porque se ha unificado del todo con Windows 8; en ese momento dejará de importar la arquitectura del procesador que dé vida a nuestro ordenador o tableta.

En Xataka Windows | Microsoft reduce ingresos y beneficios, en parte por los ajustes en el inventario de Surface RT

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