Usar emojis en contraseñas es un magnífico recurso para hacerlas más seguras, pero no siempre es buena idea

Si estás pensando en usar emojis en tus contraseñas, tenemos buenas y malas noticias para ti

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Mayúsculas, minúsculas, cifras, caracteres... en la búsqueda de la contraseña más robusta lo ideal es combinar diferentes elementos que añadan complejidad y por tanto dificulten que alguien pueda adivinarlas o simple y llanamente, ralenticen la efectividad de un ataque de fuerza bruta. Dentro de esas opciones para reforzar nuestras claves existe una opción más: las contraseñas. ¿Es buena o mala idea usar contraseñas con emojis? Tiene sus ventajas e inconvenientes, algo que te explicamos en este artículo.

Las ventajas de usar emojis en contraseñas

La primera ventaja de usar emojis en tus contraseñas es el factor sorpresa: lo habitual es optar por otras alternativas, lo que puede hacer que tu clave sea infranqueable ante un intento humano no demasiado intensivo. Pero si el atacante en cuestión emplea herramientas informáticas, al final lo que estás haciendo es introducir variables que dificultarán el proceso y ojo, porque algunos software de ataque de contraseñas y diccionarios donde aún no se contemplan los emojis.

Captura De Pantalla 2023 12 02 A Las 9 28 34 Nuevos emojis de 2023: la lista completa de Unicode

Frente a una contraseña con letras, números y signos de puntuación donde cada espacio tiene aproximadamente 100 variaciones posibles, que haya más de 3.600 emojis estandarizados en Unicode disminuye la probabilidad de acertar.

Así, como explica Kaspersky en su blog, 'una contraseña compuesta por cinco emoticones diferentes equivale a una contraseña regular de nueve caracteres', es decir, que frente a una contraseña tradicional puedes tener una solo con emojis el doble de corta y de robustez equivalente, lo que hace que sea más fácil de recordar. Este punto se refuerza con que en general, memorizar una concatenación de emojis puede resultar más intuitivo valiéndote de lógica que una sucesión de caracteres aleatorios.

Todo lo anterior hace que las contraseñas con emojis sean un recurso de lo más interesante en términos de seguridad y usabilidad, pero no es oro todo lo que reluce.

Los emojis en contraseñas pueden darte muchos problemas

Mencionábamos más arriba que hay software y diccionarios para atacar contraseñas que no contemplan los emojis entre sus recursos, pero es que esto también sucede con programas y aplicaciones: según Kaspersky, servicios de Microsoft y Google como sus respectivos correos electrónicos Outlook y Gmail no los admiten, pero Dropbox y OpenAI sí. Así que mejor tener un plan B para esos servicios donde quieras crear una cuenta o modificar tu contraseña y, en caso de intentar aplicarlos, verificar que funcione.

Una cosa es el smartphone y otra todo lo demás. Así como en los teléfonos la introducción de emojis es algo natural y habitual, en otras plataformas y dispositivos como un ordenador o en la TV no resulta tan sencillo... especialmente si la tecnología no va contigo (por ejemplo, jamás pondría una contraseña con emojis para mis padres). Piensa que tendrás que introducir el emoji correcto de una larga lista en la que quizá no luzcan igual.

La Kriptonita de los emojis. Hemos hablado de sus ventajas en términos estadísticos y de ser algo poco común, pero los emojis dejan huella: si alguien se hace con tu teléfono y accede a los emojis, podrá ver sin mucha dificultad cuáles son los más usados en la zona superior, lo que constituye una pista para que una persona de tu entorno adivine la contraseña

Portada | Montaje con Foto de Antoni Shkraba: y Emoji One, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

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