Ser influencer parece un trabajo ideal en España, pero detrás hay mucha ansiedad y mucha precariedad laboral

Ser influencer parece un trabajo ideal en España, pero detrás hay mucha ansiedad y mucha precariedad laboral
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Los creadores de contenido o influencers con una nueva figura clave en el marketing. Personas que consiguen a muchos seguidores en sus redes sociales, que interactúan con el público y que luego pueden servir a las marcas para darse a conocer. Esta figura se ha impuesto como una alternativa laboral e incluso muchas personas logran hacer mucho dinero al mes de este modo.

Pero también tiene su parte negativa y la Universidad de Valencia ha hecho un estudio sobre las condiciones laborales que ofrece a quienes están tratando de arrancar en este sector. Y sobre los problemas de salud mental que conlleva esa exposición constante al público.

El informe “Ser influencer hoy: posibilidades y obstáculos de una nueva forma de empleo” ha analizado que hay cuatro figuras dentro de los creadores de contenido: los macroinfluencers, los medianos, los "micro-influencers" (de los que ya hemos publicado estudios) y los "nano-influencers". El objetivo fue el de analizar las condiciones de trabajo de los creadores de contenido y el impacto de la pandemia sobre ellos y también identificar los perfiles profesionales de los influencers. El evento también ha puesto el foco en algunas cuestiones sobre salud mental.

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Mucho ciberbullying

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Uno de los problemas que encuentran las personas que se exponen al público para lograr seguidores es el acoso y el odio al que se enfrentan los y las influencers. La creadora de contenido Miriam Jiménez ha destacado que sobre todo las mujeres son objetivo de ciberbullying en mayor medida. “A las mujeres nos machacan mucho más, sobre todo si te metes en temas políticos o controvertidos". Dice que las mujeres influencers se encuentran que la gente no les rebate argumentos, sino que les ataca con temas sexuales.

El camino a seguir hasta llegar a consolidar una comunidad de seguidores (algo que no siempre se consigue, además), es duro: muchas personas de las entrevistadas remarcan los altos niveles de activación y de ansiedad, sin tiempos de recuperación, ya que están conectados a las redes continuamente. Como la mayoría compaginan la creación y la publicación de contenido online con otro trabajo o actividad o con estudios, o todo ello, las tareas correspondientes a la creación de contenido se realizan durante los periodos de descanso. "Esta combinación es la receta perfecta para el burnout o estar quemado", concluye el informe.

Además, una persona creadora de contenido está expuesta al escrutinio público de una forma constante. Y ese público no siempre es amable. "Teniendo en cuenta que los Influencers están expuestos continuamente al escrutinio público. Hay que aprender a separar el trabajo de creación de contenido y la identidad creada online como marca personal", dice el informe.

El algoritmo es un problema

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Una de las quejas que ha salido a relucir en el estudio es la opacidad de los algoritmos de plataformas como Instagram (que ha sido acusada de cambiarlo por sus propios intereses políticos o de estar condicionado por temas raciales) y TiKTok. Incluso expertos en marketing que han participado de esta investigación achacan a esto causa de la ansiedad que pueden sufrir muchos creadores de contenido.

Explica el informe que quienes buscan acceder a este trabajo perciben mucha "falta de control sobre los resultados" de sus tareas. Y es que "las plataformas tienen un nivel de opacidad bastante alto, que un creador no puede prever el éxito o el fracaso que pueda tener su contenido. Todo parece que depende del algoritmo de la plataforma.

Además, parece que tampoco hay control sobre cómo y cuándo realizar las tareas correspondientes a este trabajo". Es decir, que a los creadores de contenido les acaba agotando el no saber si una publicación va a tener éxito o no, porque no solo depende de la calidad de su trabajo, sino también del algoritmo.

Rubén Sanz, coordinador de plataformas digitales de UGT afirma que debe reconocerse la labor del influencer como un trabajo y que hay una necesidad de que se lleve a cabo una negociación humana entre plataformas y creadores de contenidos, más allá del algoritmo.

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