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La electricidad. Diez tecnologías que cambiaron el mundo (I)

La electricidad. Diez tecnologías que cambiaron el mundo (I)
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Hoy damos comienzo en Genbeta a un especial de artículos que hemos preparado con mucha ilusión, y que nos llevará a través de diez entregas por las tecnologías que cambiaron el mundo. Durante estos días iremos escogiendo y analizando en detalle inventos que han sido fundamentales para el mundo que hoy conocemos, centrándonos lógicamente en la tecnología y las comunicaciones.

Empezaremos el especial con conceptos amplios, para ir acotando hasta llegar a nuestros días y a la temática más cercana a esta publicación. Y es que si hay un punto en común entre todos los asuntos que se han tratado hasta el momento en Genbeta, un elemento que sirve de base para que todo esto funcione, sin duda es la electricidad. Por ser más correctos a la hora de centrarnos en tecnologías, deberíamos hablar de la generación de energía eléctrica como herramienta ingeniada por el hombre para dominar este fenómeno físico.

La electricidad era conocida ya en la antigüedad gracias a situaciones tan poco amables como el contacto con peces eléctricos, como reflejan algunos textos egipcios escritos tres siglos antes de Cristo. Éstos era usados como tratamiento para algunas enfermedades, aunque dudo que obtuvieran muy buen resultado. El griego Tales de Mileto fue el primero en intuir la relación entre electricidad y magnetismo, al detectar cierto grado de atracción frotando materiales como el ámbar.

Pero el tema se empezó a tratar seriamente por la vía científica a partir del siglo XVII, pasando desde entonces por las mentes de grandes investigadores como Faraday, cuya jaula da pie a divertidos experimentos caseros; Maxwell como unificador del electromagnetismo y padre de un conjunto de ecuaciones que son el terror de los estudiantes, así como de la primera fotografía a color; o Volta, cuyos experimentos con patas de rana sirvieron para el nacimiento de la pila, aunque hoy en día no serían bien vistos por las asociaciones de protección animal. Fruto de sus trabajos comenzó realmente el desarrollo de la ingeniería eléctrica en el siglo XIX, y con ella a su vez el mítico duelo conocido como La guerra de las corrientes.

Tesla y Edison, un duelo electrizante

Tesla

La electricidad pasó de ser una simple curiosidad circense a un servicio de probada utilidad para el hogar, por lo que se inició una carrera por adueñarse de los beneficios de este incipiente negocio. Para ello surgieron dos modelos contrapuestos y que enfrentaron duramente a sus dos propulsores: por un lado estaba Edison y su General Electric apostando por la corriente continua, y por otro estaba Tesla con la compañía de Westinghouse alentando la corriente alterna.

Las pérdidas en la transmisión que suponía la corriente continua complicaba su distribución a largas distancias, problema que la corriente alterna solventaba mediante el uso de transformadores. Al ser una solución mucho más viable económicamente, la propuesta de Tesla financiada por Westinghouse se acabó imponiendo como gran vía para la distribución eléctrica en el siglo XX.

No obstante, Edison fue mucho más astuto en su labores de promoción e incluso de ataque al rival, un Tesla de mentalidad más puramente científica. El fundador de General Electric no dudó en difundir falsos rumores sobre accidentes relacionados con la corriente alterna, llegando a financiar crueles películas para su campaña de difamación, e incluso intentó popularizar el término “Westinghoused” como sinónimo de “electrocutado”.

El carisma y el olfato de Edison para los negocios han hecho que su figura sea más conocida históricamente, pero la deuda que tenemos con Tesla es mucho mayor. Así lo prueba su increíble cantidad de inventos relacionados con el terreno eléctrico que son fundamentales para comprender el mundo en que vivimos, como sistemas de transferencia inalámbrica, las bases para los sistemas de radar o sus icónicas bobinas. La leyenda detrás de esta figura es también enorme, y así queda reflejado en libros como ‘The Man Who Invented the Twentieth Century’ de Robert Lomas, en películas como ‘El truco final’ o incluso en videojuegos como ‘Dark Void’.

La electricidad mueve el mundo

Eniac

Tras esto, el periodo de Guerras Mundiales fue el siguiente gran impulso para el desarrollo de la ingeniería eléctrica, profundizando cada vez más en medios de generación y transmisión de la misma. Durante los comienzos del siglo pasado se irían desarrollando tecnologías como las comunicaciones inalámbricas, la televisión, el radar y los primeros sistemas de computación, con el Z3 alemán y el ENIAC americano a la cabeza.

A partir de aquí irán surgiendo otras tecnologías que han formado el mundo que hoy conocemos, y que iremos analizando detenidamente en las siguientes entregas de este especial. El reto actual en el terreno de la electricidad es el de fomentar el uso de energías renovables, que permitan un uso sostenible y lo más limpio posible para el planeta.

Especial | Diez tecnologías que cambiaron el mundo



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