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La batalla entre la industria tradicional y los nuevos servicios de economía colaborativa

La batalla entre la industria tradicional y los nuevos servicios de economía colaborativa
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Sectores que han vivido durante décadas sin demasiada competencia, controlando las reglas del juego, se están ahora viendo amenazados por una fuerza que ha aparecido de repente. Nos referimos a los servicios de consumo colaborativo que tanto están dando que hablar en las últimas semanas.

Empresas como "Blablacar":http://www.blablacar.es/, "Airbnb":https://www.airbnb.es/ o "Uber":https://www.uber.com/ están atacando los cimientos de determinadas industrias y levantado, quizás, demasiadas ampollas. Pero los sectores tradicionales de transporte o alojamiento de personas no se han quedado de brazos cruzados, tratando de impedir por todos los medios la expansión de estos servicios y buscando que las reglas del juego sean las mismas para todos.

Airbnb vs. los hoteles

airbnb

Airbnb fue creada como una alternativa al sector tradicional del alojamiento de personas y con el paso de los años se ha convertido en mucho más que eso, amenazando en determinadas ciudades y regiones el poder que hasta ahora ostentaban los hoteles, hostales y pensiones. En la web podemos encontrarnos con 600.000 habitaciones y apartamentos en todo el mundo, que sus propietarios alquilan a turistas por precios más bajos que los de los hoteles a la vez que ofrecen una experiencia, en teoría, más cercana y personalizada.

El ascenso de Airbnb ha sido meteórico. Fundada en 2008, ha conseguido hasta la fecha 326 millones de dólares de varios fondos de capital riesgo y ha alcanzado una "valoración superior":https://www.genbeta.com/web/airbnb-en-el-olimpo-de-las-grandes-cadenas-hoteleras a la de cadenas hoteleras como Hyatt, InterContinental o NH Hoteles. A través de la web se han gestionado más de "11 millones de pernoctaciones":https://www.genbeta.com/web/airbnb-11-millones-de-pernoctaciones-creciendo-a-un-ritmo-de-150-000-cada-dia y parece que el objetivo de la empresa es "ofrecer más":https://www.genbeta.com/redes-sociales-y-comunidades/entrega-de-llaves-transporte-al-aeropuerto-airbnb-quiere-ir-mas-alla-del-alquiler-vacacional que un simple servicio de alojamiento.

Airbnb es el líder del sector, pero existen otras muchas empresas que se han convertido en una alternativa a los hoteles, como por ejemplo la española "Alterkeys":https://alterkeys.com/. Todas estas empresas tienen en común una cosa: están en el punto de mira de las asociaciones hoteleras y de las empresas tradicionales del sector, que consideran que operan bajo unas reglas diferentes al resto y, en algunos casos, incluso las definen como competencia desleal.

Varios frentes abiertos: Nueva York y Amsterdam

Son pocos los estudios que han intentado demostrar el impacto de los servicios de "consumo colaborativo":https://www.genbeta.com/web/que-es-el-consumo-colaborativo en los sectores en los que actúan. Un ejemplo de ello es el "informe":http://www.networks.imdea.org/node/4479 The Rise of the Sharing Economy: Estimating the Impact of Airbnb on the Hotel Industry, realizado por Davide Proserpio, de la Boston University. Proserpio llega a la conclusión de que en el estado de Texas la industria hotelera ha experimentado una contracción de sus ingresos por la competencia de Airbnb. "Un incremento del 1% en el mercado de Airbnb supone una caída del 0,05% en los ingresos de los hoteles", afirma.

En Texas un incremento del 1% en el mercado de Airbnb supone una caída del 0,05% en los ingresos de los hoteles

Parece lógico pensar que Airbnb pueda tener un impacto más o menos negativo en el sector tradicional, aunque la cuestión clave sería analizar si el incremento de la oferta se produce a un ritmo mucho más elevado que el de la demanda. Lo que está claro es que Airbnb se ha convertido en una opción que muchos usuarios consideran a la hora de viajar, en detrimento de los hoteles.

Pero asociaciones y organismos que defienden los intereses de éstos no se han quedado de brazos cruzados. En Nueva York el alquiler de habitaciones por menos de 30 días cuando el anfitrión no vive en la misma casa es ilegal, y según "Skift":http://skift.com/2014/02/13/airbnb-in-nyc-the-real-numbers-behind-the-sharing-story/ el 66% de la oferta de Airbnb en la ciudad está formada precisamente por este tipo de alojamiento. Por ello piden que Airbnb pase por caja y tenga que cumplir los mismos requisitos de seguridad que el resto de hoteles de la ciudad. Este culebrón todavía no ha terminado y las negociaciones continúan.

Una ciudad donde todos los problemas entre Airbnb y los hoteles han sido resueltos es Amsterdam. Al igual que en el caso de Nueva York, vecinos, hoteleros y el gobierno se quejaron de la actividad de Airbnb, por considerarla competencia desleal al no pagar tantos impuestos como el resto de empresas. Esta problemática "se resolvió":http://skift.com/2014/02/14/amsterdam-legitimizes-airbnb-with-new-short-term-rental-rules/ en febrero de este mismo año, cuando el ayuntamiento de la ciudad creó una nueva categoría de alquileres privados que permite a los inquilinos alquilar las habitaciones de las casas en las que viven, siempre que cumplan una serie de requisitos y que paguen los impuestos correspondientes. Una señal de que el acuerdo es posible.

En España: tarde y con prisas

españa

En España, como suele ser habitual, vamos con retraso. La nueva Ley del Alquiler "presentada":https://www.genbeta.com/web/la-nueva-ley-del-alquiler-deja-en-manos-de-las-ccaa-la-regulacion-de-empresas-como-airbnb en junio de 2013 deja en manos de las comunidades autónomas la regulación de este tipo de empresas. La comunidad de Madrid está siendo una de las "más agresivas":https://www.genbeta.com/actualidad/la-comunidad-de-madrid-podria-bloquear-el-alquiler-vacacional-problemas-para-airbnb-y-similares, ya que está considerando impedir el alquiler vacacional de las viviendas privadas.

Antonio Gil, presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), decía recientemente en declaraciones a "Teknautas":http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-03-18/guerra-total-de-la-industria-contra-el-consumo-colaborativo-en-espana_103273/ que "se está intentando vestir esta actividad con el disfraz de consumo colaborativo, pero esto tiene poco que ver con la realidad. Su único objetivo (...) es el de ofrecer un servicio sin las exigencias legales de establecimientos como hoteles, hostales, etc". Por ello, esta asociación quiere que "se les exija lo mismo que a los demás establecimientos para proteger al consumidor, las inversiones de los hoteleros y también a los vecinos". Pero, ¿cómo se puede conseguir esto?

Gil hace varias propuestas: limitar la estancia a un mínimo de siete noches o la obligación de tener una licencia por uso turístico. "Confiamos todavía en que la Comunidad Autónoma de Madrid se ponga de lado del sector hotelero. De lo contrario se fomentará una actividad económica sin control".

Empresas como Airbnb o la española Alterkeys ya se han pronunciado al respecto. La primera publicando un "estudio":https://www.genbeta.com/redes-sociales-y-comunidades/el-impacto-de-airbnb-en-barcelona-128-millones-de-euros-4-310-puestos-de-trabajo que afirma que su impacto en Barcelona es de 128 millones de euros y más de 4.300 puestos de trabajo y Alterkeys a través de sus fundadores. También en declaraciones a Teknautas, Chema González afirma que los requisitos de un mínimo de siete días son "absurdos porque pocos turistas se quedan siete días en una ciudad". Sin embargo, sí que comparte que exista "una regulación clara, en la línea de la legislación puesta en marcha en Amsterdam". González también cree que las acusaciones de competencia desleal no tienen sentido, ya que la empresa hace todo lo posible para que la fiscalidad se cumpla. "En nuestro caso, no hay ni un solo euro que no pase por los bancos. Hacienda puede trazar el rastro del dinero desde el origen hasta el final", dice.

Como decíamos, en España todavía queda mucho por hacer en este sentido. La batalla ha comenzado y los actores del sector esperan una legislación similar a la de Amsterdam, pero nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá. Otra posibilidad es que empresas como Airbnb o Alterkeys tengan que hacer frente a 17 legislaciones diferentes en nuestro país --una por comunidad autónoma-- lo que complicaría mucho su actividad.

El coche compartido también levanta ampollas

Las disputas en torno a las empresas de coche compartido tampoco se quedan atrás. Uber, Blablacar y otras muchas se enfrentan a gobiernos y asociaciones para convertir el coche compartido en una forma más de desplazarse, compitiendo cara a cara con la industria tradicional del alquiler de coche o del transporte público de personas.

El caso de Uber

uber

"Uber":https://www.genbeta.com/movil/travis-klanick-uber-es-la-interseccion-entre-estilo-de-vida-y-logistica es una de las empresas líderes del sector. A diferencia de Blablacar, Uber ofrece a los usuarios la posibilidad de contratar el servicio de un vehículo con conductor. Normalmente se trata de servicios de alta gama, aunque en las últimas semanas y como respuesta a las trabas de gobiernos "ha comenzado":https://www.genbeta.com/movil/uber-paris-permitira-a-cualquier-usuario-compartir-su-coche-varias-empresas-ya-lo-hacen-en-espana a introducirse en el sector del coche compartido puro y duro.

Uber fue fundada por Travis Kalanick en 2009 después de que le fuese imposible conseguir un taxi en París durante horas, en medio de una tormenta de nieve. Los usuarios pueden pedir un coche desde la propia aplicación y disfrutar de un servicio de alta gama y personalizado, convirtiéndose así en una clara alternativa al tradicional y regulado sector del taxi. Un sector que no ve con buenos ojos esta competencia ya que, afirman, ellos tienen que pagar costosas licencias para poder operar y el número de las mismas es limitado.

París, Bruselas o Seattle

Las asociaciones de taxistas de medio mundo no están de acuerdo con las prácticas de Uber y empresas similares. Por eso están haciendo todo lo posible para frenar su expansión. El caso más ilustrativo de esto es el de Francia y París, donde el gobierno "aprobó":https://www.genbeta.com/movil/usas-uber-para-encontrar-transporte-francia-te-obligara-a-esperar-15-minutos-adicionales una normativa que obligaba a los usuarios de Uber a esperar 15 minutos antes de poder subirse a uno de sus coches, aunque tuviesen el coche a dos metros de distancia. Esta medida surgió de las asociaciones de taxis y dio lugar a "múltiples disputas y altercados":https://www.genbeta.com/movil/el-decreto-de-los-15-minutos-no-es-suficiente-los-taxistas-asaltan-varios-coches-de-uber-en-paris en la ciudad. Al final, y gracias a la presión de Uber y sus usuarios, el gobierno "dio marcha atrás":https://www.genbeta.com/actualidad/adios-a-las-esperas-de-15-minutos-en-francia-buenas-noticias-para-los-usuarios-de-uber-o-lecab y suspendió la normativa.

En Bruselas la situación es similar. Uber comenzó a operar recientemente pero a los pocos días el ayuntamiento ya había "requisado":http://tech.eu/news/screw-innovation-uber-already-deemed-illegal-brussels-two-private-vehicles-seized-far/ varios de sus coches, al considerar que su actividad es ilegal y no cumple los requisitos adecuados. Este conflicto todavía no ha sido resuelto.

Seattle también se ha sumado en las últimas semanas a la polémica de los servicios de coche compartido. El gobierno local "decidió limitar":http://www.npr.org/blogs/thetwo-way/2014/03/10/288730929/seattle-moves-to-curb-uber-other-ride-share-services la actividad de compañías como Uber o Lyft a 150 conductores por compañía, aplicando el funcionamiento de la industria tradicional del taxi a estas empresas de nueva creación.

En España: Blablacar vs. Fenebús

blablacar

El caso de Uber es diferente del de compañías como Blablacar o Lyft. Éstas permiten a cualquier persona compartir su coche y los gastos asociados a un viaje, transformándose en una alternativa al transporte público de personas. De todas formas, este tipo de actividad tampoco gusta los sectores tradicionales.

El ejemplo más claro lo tenemos en España. Fenebús, la asociación de autobuses más importante del país, "denunció":https://www.genbeta.com/actualidad/fenebus-pide-el-cierre-de-blablacar-el-consumo-colaborativo-vuelve-a-levantar-ampollas recientemente a Blablacar por considerarla competencia desleal, llegando incluso a pedir su cierre. Blablacar "se defiende":https://www.genbeta.com/web/el-conflicto-del-coche-compartido-hablan-los-protagonistas-fenebus-y-blablacar afirmando que han estado en contacto con las autoridades nacionales en todo momento y que aceptan la regulación de su actividad, pero descartan cerrar sus puertas en nuestro país por mucho que lo pida la competencia.

El impacto que Blablacar haya podido tener en nuestro país es desconocido. Según José Luis Pertierra, presidente de Fenebús, en los últimos meses el transporte de personas en autobús ha caído en España un 0,9% y Blablacar es responsable del 0,1% de esa contracción. Cifras muy pequeñas que no ayudan a poner a Blablacar en el ojo del huracán, como pretende dicha asociación. Fenebús quiere que los servicios de estas empresas se regulen siguiendo el "ejemplo de California":http://www.huffingtonpost.com/2013/09/19/california-car-sharing-regulationsn3957177.html, pero por ahora no se han producido acciones concretas.

Este capítulo está lejos de terminar. En 2014 Blablacar tiene previsto ofrecer a los usuarios españoles la posibilidad de pagar las reservas de viajes directamente desde la web, por lo que pasaría a llevarse una comisión por su procesado. A partir de entonces el panorama podría cambiar, pero desde la empresa francesa afirman que no están preocupados, que siempre han sido transparentes y que están abiertos al diálogo y a la regulación del sector.

¿Afecta el consumo colaborativo a los sectores tradicionales?

Esta es la gran pregunta que las propias empresas y los analistas se hacen. Todavía es muy pronto para tener informes económicos concretos que determinen el impacto de Airbnb o Uber --estas empresas no llevan ni diez años activas-- pero lo que sí que parece es que se está produciendo un cambio en la mentalidad de los usuarios.

La mentalidad de los consumidores está cambiando y la propiedad no lo es todo

Hace unos meses en Genbeta nos hicimos eco de varios informes que apuntan a que los estadounidenses cada vez ven el coche compartido como una "alternativa":https://www.genbeta.com/web/economia-colaborativa-afectara-el-car-sharing-a-la-venta-de-coches a tener un coche en propiedad. Tanto por temas de comodidad como de ahorro. En el "caso del alojamiento parece que está ocurriendo lo mismo: cada vez son más los usuarios que se decantan por el "alquiler de una vivienda frente a la propiedad":http://www.businessinsider.com/rise-of-the-renting-and-sharing-economy-2013-8?op=1 y, aunque esto pueda no estar relacionado directamente con la actividad de empresas como Airbnb, es muy posible que tenga algo que ver.

Estos servicios están cambiando la forma en la que consumimos determinados productos y servicios y todo parece indicar que están aquí para quedarse. Las luchas entre los sectores tradicionales y los nuevos continuarán; esperemos que no sea en detrimento de los intereses de los usuarios.

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