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conexion fibra optica

Esta noticia es una de esas que anula completamente el eslogan “Don’t be evil“ de Google, o como mínimo nos recuerda que la compañía tiene como objetivo lo mismo que el resto de compañías: generar beneficios. Google Fiber, el servicio de internet vía fibra óptica y con velocidades de 1 Gb/seg que la compañía de Mountain View proporciona en algunas ciudades de los Estados Unidos, mantiene una polémica prohibición: la de bloquear cualquier intento de sus clientes para tener servidores caseros.

La idea de la norma tiene su razón de ser: Google no quiere ni que los clientes abusen del Gigabit de bajada y el Gigabit de subida ni que eso conlleve actividades piratas. Pero de todas formas aquí tenemos un problema de ética que contradice incluso los propios objetivos que Google se había marcado con esta iniciativa.

Google Fiber, o las ramas que no nos dejan ver el bosque

En primer lugar Google dejó claro que tener una línea simétrica de 1 Gigabit por segundo no se quedaba sencillamente en un internet ultra-rápido, sino que abría la puerta a nuevas formas de usar la red. Guardar archivos en la nube, por ejemplo, se vuelve algo completamente transparente e instantáneo, más rápido incluso que transferir archivos de un ordenador a un disco externo dependiendo del cable que usemos.

Entre esas “nuevas formas” de usar la red puede entrar perfectamente la idea de un usuario de montar su propio servidor en el que almacenar sus archivos privados y distribuirlos de forma eficiente entre un grupo cerrado de personas. Es muy fácil pensar en la piratería, pero tampoco podemos olvidar en que un fotógrafo puede tener toda su fototeca en ese servidor. O un equipo de trabajadores puede usarlo para poder acceder a archivos profesionales. Prohibir ese tipo de actividades equivale, como el 99% de todas las medidas antipiratería, a matar mosquitos a cañonazos.

No hace falta ni pensar en servidores propiamente dichos: cualquiera con un ordenador puede montarse su “servidor” mediante aplicaciones como LAMP, para poder acceder a ellos rápidamente. Es algo que se lleva haciendo durante años para almacenar ficheros e incluso páginas web, hasta con las conexiones convencionales que usamos. Hasta una simple conexión SSH puede hacer eso. Está claro que una conexión como la de Google Fiber puede incluso plantar cara a servicios de hosting, pero es que precisamente este puede ser uno de los usos que la compañía puede estar buscando y con los que la red podría verse innovada a la largo plazo. Y no sólo lo limitamos a Google: otros ISP tienen la misma prohibición en sus condiciones.

Tengo la suerte de tener una conexión de 100 Mb/10 Mb en casa, y ya me he quedado sin habla al ver cómo cambia mi modo de usar la red con estas velocidades que Google Fiber considera del siglo pasado. Ni puedo empezar a imaginarme cómo puede llegar a ser multiplicando esas velocidades por 10 y por 100 respectivamente. Pero si el propio proveedor pone unos límites incomprensibles a sobre cómo tenemos que utilizar esa conexión, la innovación que tanto busca Google tardará muchísimo más en llegar. Ante todo, hay que garantizar la neutralidad en la red. Y estas medidas no lo hacen.

Vía | EFF
Más información | Sitio oficial de Google Fiber
Imagen | Barta IV
En Xataka ON | Google no quiere servidores conectados a Google Fiber

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