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La pirámide de las necesidades en ultramovilidad: de la colaboración a la creación 3D

La pirámide de las necesidades en ultramovilidad: de la colaboración a la creación 3D
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Durante el confinamiento por COVID-19, la venta de portátiles se disparó hasta el 62%. Un crecimiento que no habla solo de tendencia al alza, también nos confirma que trabajar en remoto es viable y funcional en muchos más sectores de los que habíamos supuesto. Y lo es, en parte, por un cambio de paradigma en términos tecnológicos.

Pese a que el modelo clásico de PC (torre, teclado y ratón, monitor conectado, impresora a un lado, HDD externo al otro) es un escenario común en miles de escritorios, cada día es más frecuente ver estas configuraciones sustituidas por otras más portátiles: convertibles, todo-en-uno y ultrabooks han ganado la partida al PC tradicional. Las razones son obvias: mayor flexibilidad, menos espacio físico necesario y gestión total desde la nube. Justo lo que el teletrabajo requiere.

Ultramovilidad, qué bonito nombre tienes

Acabas de graduarte en Arquitectura y necesitas una máquina que ejecute con garantías AutoCad y Adobe Creative Suite. Eres ingeniero en Finanzas y quieres un equipo a mano para corregir cambios en la API de tu primer cliente. Trabajas de profesor interino en un conservatorio y esta nueva normalidad te impone clases en remoto con tus 20 alumnos. Te piden un informe urgente y a ti te pilla viajando en tren. Necesitas crear modelos en 3D de un mobiliario para una app y tu portátil ya no da la talla. O simplemente te apetece jugar a Xbox Game Pass antes de entrar en la reunión de contenidos del viernes.

Equipo

Todos estos perfiles comparten algo en común: la necesidad de un equipo fiable, ligero, que cuente con un amplio ecosistema de herramientas y que venga apoyado por una firma empresarial robusta en términos de seguridad online, soporte técnico y atención postventa. Algo tan sencillo y tan delicado como eso.

Si algo nos está enseñando 2020 es que la conectividad es irrenunciable, un bien básico, y con un ultrabook sabemos que tendremos las herramientas centralizadas, que igual servirá para desconectar un rato viendo series como para rendir día tras día. Y que nos ofrecerá esa interoperabilidad tan importante en tiempos de trabajo en remoto.

Herramientas como el sistema operativo Windows Home o la suite de Microsoft 365, que cuenta con diagramas de Gantt, paneles Scrum y agendas con asignación de tareas y recursos, fueron creados con esta iniciativa, para simplificar lo que hace años exigía la sincronización de varios departamentos colgados del teléfono o de una matriz de ordenadores.

La pirámide del buen portátil

Pensemos en este equipo como si hablásemos de la pirámide de Maslow, ¿qué deberíamos fijar en la base? ¿Qué podemos pedirle a un portátil que vamos a usar todo el día? Más allá del sistema operativo, en primer lugar, debemos fijarnos en la autonomía, en un sistema que ahorre vida a la batería. Y, en segundo lugar, en el peso: cargar de aquí para allá con un sistema de 2 kg nos acabará acarreando serios problemas en nuestros brazos y espalda.

Cambios

Un escalón más arriba —donde Maslow sitúa la seguridad— colocaremos el rendimiento y la pantalla. Un equipo de máxima movilidad debe poder controlarse de forma táctil, además de permitir escribir al vuelo con un lápiz digital. Pero también debemos prestar atención al procesador y la RAM, el núcleo y el músculo bruto. La gráfica es algo secundario si el equipo no puede al menos satisfacer la RAM de un puñado de pestañas abiertas en el navegador.

Y un punto más arriba, casi en la cúspide, encajaremos las conexiones, que no sea ruidoso, los acabados y otros elementos del diseño. Y justo al final, aunque suene contradictorio, el factor que casi siempre decide por nosotros: el precio. El precio es también un marcador clave porque, gracias a esta cifra, acotaremos si necesitamos algo más sencillo o más exigente. Porque no todos los equipos pueden cumplir con todos los objetivos. Pero tal vez dos, sí. O eso ha venido a demostrar Microsoft.

Un único ecosistema, cientos de usos

Dos equipos, Surface Go 2 y Surface Book 3, y dos filosofías idénticas: crear, compartir y poder seguir desde cualquier parte. Un sistema muy económico equipado con Pentium Gold y 4 GB de RAM frente a una bestia que podemos vestir con un i7 y 32 GB RAM. Ambos han sido construidos con esta pirámide de necesidades en mente.

Surface Go 2

Orientado como el perfecto equipo para servir de puerta de entrada al aprendizaje híbrido de nuestros hijos, para saciar ratitos de ocio o trabajos que no requieran mucha carga del procesador, como agentes de seguridad, comerciales —para presentar catálogos, por ejemplo—, ejecutivos de cuentas, o incluso para que los abuelos puedan estar al día de las tropelías de sus nietos en casa o fuera de ella.

Porque bajo su aparente sencillez, Surface Go 2 es algo más que una tablet para los ratos de ocio. Sí, es un buen compañero para devorar en maratón todas las pelis gracias a su chip Dolby Audio y su conectividad WiFi más LTE Advanced.

También incorpora dos cámaras, una frontal de 5 megapíxeles Full HD (a 1080p) con reconocimiento facial, muy útil para usos como clases virtuales, conferencias o entrevistas por Skype, y una trasera de 8 MP, pensada para escanear documentos, fotos antiguas e incluso tomar fotografías en alta calidad.

A los dos lados de la cámara frontal destaca un set de micrófonos que no solo reducen el sonido ambiente y los ruidos de fondo, sino que capturan nuestra voz en estéreo. Estos micrófonos de estudio duales de campo lejano han sido pensados para obtener la mejor calidad de audio en reuniones virtuales de Microsoft Teams o cualquier o grabación que realicemos.

Pero la filosofía de este dispositivo va más allá. Con 544 gramos y un 64% más rápido que la primera iteración del modelo Go, bate todos los récords de movilidad. Es un sistema de 10,5’’, en la media de las principales tablets, que alcanza las 10 horas de autonomía con su equilibrada batería, uno de los puntos capitales, como hemos visto, en cualquier ultrabook.

Surface Book 3

Surface Book 3 es el modelo más evolucionado. Sus especificaciones hablan por sí solas: procesador de 10ª generación Intel i5/i7, hasta 32 GB de RAM DDR4, gráficos hasta la GeForce 1660 Ti y pantalla táctil de 13,5’’ o 15’’, compatible con lápiz óptico para Surface, además de incorporar un gran trackpad y un teclado de perfil bajo ideal para trabajar con agilidad. En cuanto a conexiones, cuenta con ranuras USB-A y USB-CTM, además de entrada de tarjetas SD de tamaño completo.

Gracias a este perfil técnico, Surface Book 3 está dirigido a arquitectos e ingenieros, profesionales creativos, desarrolladores, creadores de contenido 3D, diseñadores, científicos de datos, o músicos que buscan un soporte para sus directos. Su gráfica cuenta con arquitectura Turing, que ofrece resultados mucho más eficientes que la codificación desde la CPU, aliviando así parte de la carga en transmisión de datos gráficos.

Tengamos también en cuenta que todos los Surface cuentan con promociones especiales para estudiantes, padres y profesores que reúnan una serie de requisitos. Además, Microsoft ofrece con cada nueva compra un 20€ de descuento en Microsoft 365, la suite para trabajar y compartir en la nube.

Surface Go 2

Las circunstancias han obligado a muchos sectores a pisar el acelerador en materia de transformación digital. Los ultrabooks como el Surface Go 2 y el Surface Book 3 son el primer paso para conseguirlo, la caja de herramientas para formarse desde casa o trabajar con las suficientes garantías. Estar listo, en cualquier caso, para los cambios de un futuro que ya es presente.

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