
Aunque no hago mucha edición de vídeo habitualmente, me gusta tener siempre a mano un programa que me solucione la papeleta cuando ésta aparece. Hace tiempo, hablamos por aquí de OpenShot, un editor de vídeo para Linux que hacía un buen papel. Ya entonces apuntaba maneras, pero en su última versión, la 1.3.0, ha hecho un progreso considerable respecto a las versiones anteriores (por lo menos, las que yo probé).
Entre las mejoras tenemos, por supuesto, un aumento de la estabilidad y el desempeño. También la usabilidad ha sido mejorada, empleando ahora una nueva interfaz denominada “Fresh”. Lo cierto es que el manejo de la aplicación es bastante sencillo: a mi juicio, con que hayáis utilizado alguna vez un programa de este tipo será suficiente para empezar a usarlo con fluidez.





