Jeff Bezos cambió su carrera tras atascarse con un cálculo de física cuántica y acabó fundando Amazon. Bill Gates no habría tenido ese problema

Jeff Bezos cambió su carrera tras atascarse con un cálculo de física cuántica y acabó fundando Amazon. Bill Gates no habría tenido ese problema

Antes de fundar la todopoderosa Amazon, Jeff Bezos pasaba sus días en Princeton estudiando física hasta que descubrió que no era lo suyo

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Montaje Definitivo

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Y qué ventana, porque hay ocasiones en las que de nuestros mayores fracasos surgen grandes éxitos. Que se lo digan a Jeff Bezos, que era un físico teórico del montón al que la teoría del caos se le atragantaba, teniendo que dar un golpe de timón a su carrera para fundar Amazon. El éxito de su empresa es incuestionable y como consecuencia, es una de las personas más ricas del mundo.

Jeff Bezos hoy en día se codea con Bill Gates, otro magnate detrás de otra big tech tan popular y presente en nuestro día a día como Microsoft y su ínclito Windows, cuya hegemonía dura décadas. Pero en su época de físico no lo hacía... y menos mal,  porque de ser amigos, hoy probablemente Amazon seguiría siendo el nombre del río del Amazonas y no una colosal web de comercio electrónico que arrasa en ventas. ¿Por qué? Porque Bill Gates sí que fue capaz de resolver ese problema que traía de cabeza a Bezos.

Bezos creó el imperio de Amazon, pero este problema de física se le atragantaba

En pleno acto de The Economic Club Of Washington y con un ambiente distendido, Jeff Bezos se relajaba contando esta sorprendente anécdota entre risas: estaba enfrascado en un problema de física cuántica cuando se dio cuenta que pese a estar en Princeton desenvolviéndose bien en su carrera, no tenía lo necesario para ser un físico teórico destacable.

Bezos estaba estudiando con un amigo y llevaban horas atascados tratando de resolver una ecuación diferencial complicada. Se rindieron y acabaron acudiendo a uno de los alumnos más brillantes, un chico procedente de Sri Lanka de nombre y apellidos larguísimos. Sin apenas tiempo para reflexionar, el esrilanqués pronunció 'coseno': lo que a ellos les había llevado horas en un callejón sin salida, para ese chico prodigio había sido cuestión de segundos y no había necesitado ni siquiera hacer anotaciones.

Después, el chico les invitó a entrar a su habitación para desarrollar el resultado y, tres páginas repletas de cálculos después, la respuesta correcta era efectivamente coseno. Bezos le preguntó si había hecho previamente todos esos cálculos en la cabeza, pero el srilanqués explicó que 'eso sería imposible'. La realidad era que tres años antes había resuelto un problema similar, por lo que adaptó ese proceso al problema de Bezos, lo que agilizó enormemente la búsqueda de la solución. Curiosamente, este proceder forma parte de la estrategia de Bill Gates para lidiar con los problemas a los que se enfrenta.

Explica Bill Gates que la pregunta es más importante que la solución y que ante cualquier cuestión debemos formularnos dos cosas: ¿Quién ha afrontado bien este problema con anterioridad? ¿Qué podemos aprender de ellos? Precisamente lo que hizo el brillante compañero de Jeff Bezos ante ese desafío, lo que le ayudó a vislumbrar la solución tan rápido que ni necesitó lápiz y papel para desarrollarlo.

Portada | Montaje con foto de Daniel Oberhaus y Lukasz Kobus

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