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La Comisión Europea promueve el acceso libre y abierto a la información de carácter público

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La transparencia de los datos de carácter público es fundamental, y más en los tiempos que corren. La Comisión Europea lo sabe y por ello pretende impulsar un paquete de medidas que garantice el acceso de estos datos a todos los ciudadanos. Los servicios e información que incluirían son, entre otros, información meteorológica, información de tipo legal, tráfico, datos económicos, cartografía etc. La mayoría de estos datos pueden ser reutilizados junto con otro tipo de productos y servicios, en dispositivos y sistemas que usamos a diario, como los GPS, las previsiones del tiempo o servicios financieros.

Además de ofrecer más transparencia y mejor acceso a la información, se prevé que mejore la actividad económica de ciertos sectores. Según su último informe, el impacto económico que tendría abrir el sector público de información (PSI en sus siglas en inglés) sería de unos 40.000 millones de euros tan solo en la Unión Europea. Los beneficios económicos directos e indirectos derivados del uso de las PSI, sería de 140.000 millones anuales.

Ya en 2003, la Unión Europea aprobó la Directiva PSI, en la que presentaba un marco regulatorio sobre cómo el sector público debía poner a disposición del público toda esta información, para evitar prácticas discriminatorias, mercados monopolísticos y aumentar la transparencia.

En algunas ramas, como la científica, esta apertura repercutirá muy positivamente. Ayudará, por ejemplo, a que los investigadores de diferentes ámbitos, colaboren en el mismo conjunto de datos, emprendan formas completamente nuevas de investigación y exploren las correlaciones entre los resultados de las mismas.

Sin embargo, hay algunas dificultades que habrá que superar para conseguir que la información fluya como se pretende. El primero es el marco jurídico, ya que cada estado tiene, por lo general, una legislación adaptada a su idiosincrasia, que puede no coincidir con las del resto.

Por otro lado está la concienciación de las organizaciones públicas, que aún ven con recelo toda acción que suponga liberar datos, ya que temen que eso iplicará una pérdida de control. Exceptuando datos que afecten directamente a la seguridad o la privacidad de las personas, no hay razón para no colaborar mutuamente.

Por último, existe la barrera de la interoperabilidad, ya que el flujo de información se produce a menudo entre estados con idiomas y sistemas diferentes, lo que puede crear problemas técnicos de interpretación de los datos.

Está claro que una red de información abierta repercute positivamente en la sociedad. Por un lado, se da la oportunidad a todos de utilizar esos datos como crea oportuno y se evitan discriminaciones (evitando por ejemplo, que un grupo de empresas con mucho poder, acapare la mejor información en detrimento de los demás). Por otro lado, se está reconociendo que el secretismo y la ocultación de información, lo único que crea son mayores gastos de gestión e investigación y pérdida de tiempo y recursos. Veremos si estas medidas se logran aplicar con éxito en la Unión Europea.

Vía | Comisión Europea Foto | Flickr

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