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La movilización de la oposición y la Sociedad Civil canadiense "salva" la tarifa plana

La movilización de la oposición y la Sociedad Civil canadiense "salva" la tarifa plana
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El organismo regulador canadiense, la Comisión Canadiense de Telecomunicaciones y Radio-Televisión (CRTC, en sus siglas en inglés) autorizó a los grandes proveedores a poner fin a los paquetes de acceso a Internet ilimitado. Sus reclamaciones fueron escuchadas. Sus quejas ya las imaginas, invertir mucho en infraestructura y estar obligadas a alquilar sus redes a proveedores más pequeños. El regulador, casi también te lo puedes imaginar, atendía el requerimiento y las necesidades de las poderosas compañías. El 1 de marzo entraría en vigor. De esta forma, las pequeñas compañías se verán obligadas a cobrar por el uso de la conexión. Adiós a la tarifa plana que únicamente ofrecen ya los pequeños.

El gobierno conservador reaccionaba, al principio muy tímidamente después de varios días descolocado, pero la oposición (liberales, socialista y verdes) y sobre todo la sociedad civil se lanzaron en tromba contra el regulador que más parece un servidor de los “grandes” y sus intereses: el gigante Bell, que fue el demandante, Videotron y Rogers Communications.

Una de los proveedores más pequeños, TekSavvy, también se sumaba a la batalla y engalanaba su web con enlaces a grupos contrarios al nuevo marco de precios y denuncia el oligopolio de los grandes, bendecido, claro, por los señores del organismo regulador. Más cuestionados a nivel global que las visitas a casa del embajador de los EE.UU. De hecho el principal partido de la oposición, el liberal, ha criticado la medida anunciada del regulador por limitar la competencia y castigar a los consumidores con una dureza inusitada, que apuntan ya directamente desde algunos sectores, también desde la izquierda, al “sospechoso” comportamiento del organismo:

No estamos de acuerdo con la decisión de la CRTC sobre facturación basada en el uso, y llevaremos al Parlamento la batalla por un entorno de Internet abierto e innovador

Desde una de las organizaciones más activas (y admirables) de la sociedad civil, Openmedia.ca, se conseguían miles de firmas en cuestión de horas en apoyo de la campaña Stop the Meter (Parad el contador) que ya ha recibido cerca de medio millón de firmas. Es precisamente su coordinador, Steve Anderson, quien exigía con más firmeza al gobierno que hiciese rectificar al regulador:

Los conservadores deben revocar todas las decisiones de la CRTC que fuerzan la política de tarifas de los competidores de los grandes, o como mínimo hacer que la CRTC se olvide de la premisa de forzar la facturación basada en el uso.

El jueves, después de salir a escena el primer ministro para expresar su “preocupación”, ¡la que se estaba montando!, el regulador se veía forzado a suspender la autorización para este nuevo tipo de facturación que habría entrado en vigor el 1 de marzo y a regañadientes abría un proceso de diálogo de 60 días. Pero Konrad von Finckenstein, el presidente de la CRTC, no va a ceder, al menos en sus postulados, que se solapan, como denuncia la oposición, hasta el extremo con los del oligopolio. La CRTC concede una prórroga, pero avisa:

Estamos convencidos de que no hay diferencia entre los servicios de Internet y otros servicios públicos, y la gran mayoría de usuarios de Internet no debería tener que subsidiar a los grandes consumidores. Vemos esto como una cuestión de justicia fundamental. Repito: los usuarios normales no deberían ser forzados a subsidiar a los grandes consumidores.

Por el contrario, desde la sociedad civil (digital) que se ha organizado contra el fin del modelo de tarifa plana, se denuncia que los grandes proveedores están a punto (prorroga al margen) de poner un contador a cada usuario para cobrarnos por byte, como lo hacen con los teléfonos inteligentes. Si permitimos que esto suceda los canadienses no tendrán más remedio que pagar mucho más por menos de Internet. Las grandes compañías de telecomunicaciones quieren el el control del mercado de Internet, expulsar a los proveedores independientes, frenar el potencial que para la creación de riqueza supone la tarifa plana, dañar la competitividad digital de Canadá y el progreso social.

Pero aquí, una vez más, hay gato encerrado. Obligar a los pequeños proveedores independientes a cobrar mucho más a los usuarios que utilizan activamente el ancho de banda para hacer cosas como ver películas gracias a Netflix puede ayudar a los grandes proveedores que preparan sus paquetes de películas pay-per-view y prefieren poner lastres encareciendo los precios de navegar por la red. De usar la red. El regulador, como casi siempre y en todos los sitios, a merced y servicio del “pobrecico” oligopolio. La Revolución también debe ser, y sobre todo, de los consumidores.
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La prórroga de 60 días ha comenzado ya, ¿quién ganará?.

Imagen | Openmedia.ca
Más Información | Entrevista a los coordinadores de Openmedia.ca (straight.com)

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