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Los republicanos planean lanzar la "madre de todas las bombas" sobre Internet

Los republicanos planean lanzar la "madre de todas las bombas" sobre Internet
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La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), una agencia estadounidense independiente responsabilidad del congreso y que está encargada de regular la industria de las telecomunicaciones, aprobó bajo el mandato de la administración Obama las normas que salvaguardan la neutralidad de la red hace dos años al calificar las conexiones a Internet como un "bien público" y no como hasta entonces, un servicio de información. Ajit Pai, que estaba en la oposición, se opuso.

Ahora, tras ser designado por el Presidente Donald Trump, es el presidente de la FCC y está dispuesto a "bombardear" la regulación de neutralidad de la red que impide a las operadoras a aumentar o disminuir la velocidad de ciertos servicios, tasar vías de alta velocidad a las compañías para un acceso más veloz o discriminar tráfico según su procedencia o tipo.

Pai cree que las conexiones de alta velocidad a Internet no deben ser tratadas como bienes públicos que dependen de una normativa muy estricta, como las llamadas de teléfono. Las medidas revertirían los cambios llevados a cabo por la Administración Obama y permitiría que la industria se autorregulase, ya que a su parecer crear una regulación tan estricta, que pone "al Gobierno en el centro de Internet", daña a las compañías y a los estadounidenses.

Pai dice que las conexiones a Internet no deben se tratadas como un bien público

"Hace dos años, advertí a la FCC que estaba cometiendo un grave error", dijo Pai en el discurso que dio este miércoles en Washington. "Y lo más importante: las inversiones en despliegue de conexiones de banda ancha disminuirán. Es economía básica. Cuanto más regules algo, menos obtendrás".

Pai defiende que las doce operadoras más grandes de Estados Unidos han reducido el capital invertido en despliegue de fibra en un 5,6%, o 3.600 millones de dólares. "Es la primera vez que las inversiones han caído fuera de una recesión en la era de Internet", alega. También recalca que esto no sólo afecta a las grandes compañías, que una reducción en las inversiones implica menos trabajos para los estadounidenses y menos competencia entre las operadoras, lo que conlleva peores tarifas a su parecer. Pero la clave de su discurso es señalar que a su juicio tratar Internet como un servicio público fue una medida para aplacar problemas "inexistentes" como la creación de líneas de alta y baja velocidad en el acceso a páginas y servicios web.

"¿Existían esas líneas de acceso prioritario? No.", promulgó. "La verdad es que decidimos abandonar políticas que funcionan bajo el único pretexto de los hipotéticos males y algunas histéricas profecías. El cambio parecía que se hacía para solucionar un problema real, pero en realidad era una excusa para hacer que Internet dependiera del control del Gobierno". El republicano considera aptos los principios de la neutralidad de la red, pero cree que la regulación ha ido demasiado lejos y que no es necesaria para un Internet abierto y libre. Cree fervientemente que las operadoras estadounidenses no abusarán de una regulación menos estricta.

Silicon Valley está en contra de los planes del republicano, y peleará con uñas y dientes

Los críticos con las medidas, entre los que se encuentran las grandes compañías de tecnología e Internet estadounidenses como Facebook y Google, creen que abolir la regulación de la Administración Obama sólo beneficia a las operadoras y que los estadounidenses quedarían a su merced. Por un lado, si se deroga las normativa que protege la neutralidad de la red, las operadoras tendrían la tranquilidad de que el precio a la conexión de banda ancha no se regule. Por el otro, compañías como AT&T, dueña de DirecTV, y Verizon, dueña de AOL, podrían beneficiar a sus propios servicios de vídeo en perjuicio directo de servicios como Netflix o YouTube.

Su borrador será presentado públicamente este jueves. Tendrá que estar preparado para lidiar ante numerosos frentes entre asociaciones por los derechos civiles y el ejército de lobistas que ha armado Silicon Valley para evitar que su plan llegue a buen puerto para que Internet no quede en manos de las operadoras y la buena fe que Pai considera tendrán a la hora de regularse a ellas mismas.

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