Estas imágenes demuestran cuánto han perdido Windows y macOS en diseño y usabilidad desde versiones viejas

Estas imágenes demuestran cuánto han perdido Windows y macOS en diseño y usabilidad desde versiones viejas
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Christopher Harrington es un usuario de Twitter que trabaja en el campo de la UX (experiencia de usuario), y que recientemente se ha hecho viran en la red social por haber comentado una captura de pantalla de iTunes ejecutándose en el viejo Mac OS X 10.2 Jaguar, lanzado por Apple en agosto de 2002.

En aquella época, a la estética Aqua del sistema se sumaba "Brushed metal", que daba un aspecto metalizado a partes importantes de la interfaz. Lo que Harrington defiende con su imagen es que los diseñadores de interfaces se han perdido, apuntando a todos los detalles que marcaban la diferencia en la interacción del usuario.

En esa versión de iTunes vemos botones que claramente se diferenciaban de otros elementos mediante el uso de relieves marcados, barras de desplazamiento que siempre mostraban cuánto contenido había en una ventana, texto con contraste más legible, divisores de partes de la ventana que podíamos ampliar o reducir arrastrando y elementos como marcas de redimensionamiento de las ventanas en la esquina inferior derecha. Tampoco falta una barra de desplazamiento de la reproducción que si bien no es súper obvia, guarda coherencia con la de otras aplicaciones multimedia como QuickTime Player.

Su crítica va encaminada a contrastar con la realidad actual de los sistemas operativos. No es el primero en denunciar lo plano que se ha hecho todo, y no será el último.

La realidad actual de esa misma imagen

Musica
App "Música" en macOS Monterey.

Al haber muerto iTunes, no se puede hacer una comparación directa en macOS Monterey frente a la versión que aparece en la captura de Harrington. Sin embargo, podemos comparar con la aplicación de Música, que es la puerta de entrada a Apple Music y sirve como sucesora espiritual de iTunes.

Si comparamos la captura con una nuestra de Música, vemos que los botones no tienen relieve, con lo cual algunos usuarios no tienen por qué saber si están viendo un panel de estado o algo accionable. Es así desde los tres botones de reproducción hasta los tres botones del semáforo (rojo, verde y amarillo), que no tienen separación del fondo. Esto presenta el problema de que al querer mover una ventana, es posible que hagamos click en un botón que no sabíamos que lo era, o del que desconocíamos su área de incidencia real.

La línea temporal de reproducción de la canción tampoco parece que sea controlable por el usuario a no ser que el cursor pase por encima de ella, y no es coherente con la que muestra QuickTime Player reproduciendo una canción, porque QuickTime no la oculta.

La estética "Brushed metal" no ha envejecido bien, pero el resto de elementos de la interfaz guardan más armonía. Desde macOS Big Sur el aprovechamiento de espacio en pantalla ha empeorado

Además, la barra de scroll lateral ahora se esconde por defecto, por lo que no podemos saber de un vistazo cuánto contenido puede haber en la lista de reproducción y en la ventana en general. Tampoco hay ahora un indicador que nos permita saber que desde el borde inferior derecho podemos estirar o reducir el tamaño de la ventana.

Por otra parte, en la interfaz han escondido botones importantes como el de "+", que sirve para crear una lista de reproducción, o el de ecualizador. Dichas funciones siguen existiendo "escondidas" y al estar en una aplicación de música, siguen siendo importantes, pero Apple las ha llevado a la barra de menús. La cosa es más grave si tenemos en cuenta que no es del todo así, pues si hacemos click derecho sobre lo que parece un indicador de las listas de reproducción que tenemos, veremos que en el fondo es un botón totalmente oculto y nada intuitivo:

Playlist
Resulta que "Playlists" no es solo el título de la sección de listas de Música, sino que es un botón accionable con click derecho. Pero Apple no da ninguna pista visual de que ese botón exista.

No solo es que no haya pistas visuales de que ese botón exista para crear una nueva reproducción, sino que el comportamiento no es coherente con el del resto de la aplicación (donde títulos de sección de la barra lateral como "Biblioteca" o "Apple Music" no despliegan nada al hacer click derecho), ni con el del resto del sistema. En ventanas del Finder hay también títulos de secciones como ese, y en ninguno que hayamos probado ocurre nada si hacemos click derecho.

iTunes
El último iTunes aún tenía alguno de esos elementos que hoy le faltan a Música.

Por defecto (aunque se puede cambiar en Visualización), la ventana nos deja ver unas pocas canciones, frente a las muchas que veíamos por defecto en las versiones viejas de iTunes, en favor de una carátula más grande. No hay un botón para cambiar de vista fácilmente. Tampoco hay un cambio de búsqueda por defecto que permita buscar solo en la lista de reproducción en la que nos encontramos, pese a que la aplicación tiene la posibilidad de filtrar. De nuevo, escondida.

Ken Kocienda, un desarrollador que durante años trabajó en Apple (es el creador del teclado del primer iPhone y uno de los creadores de Safari) comentó la imagen de Harrington argumentando que "el problema con las interfaces de usuario planas no es la uniformidad, es la falta de diferenciación. Diferentes elementos con diferentes funciones deberían parecer diferentes. Aquí es donde fallan algunos sistemas de diseño plano".

La historia de Windows es similar

q Harrington ha denunciado esto ahora, pero en 2019, Tuomas Salo ya hizo algo sorprendentemente similar al analizar la interfaz de usuario de Windows 95. En Genbeta ya repasamos su hilo, y sus conclusiones eran muy parecidas:

  • En primer lugar, en la interfaz de Windows 95 había letras de botones subrayadas que implicaban que dicha función se podía invocar mediante un atajo de teclado. Algo realmente útil de cara a aprender y descubrir cómo ser más directo y productivo a la hora de utilizar el ordenador y trabajar. Botones como 'Examinar' venían acompañados de los clásicos tres puntos, indicando que se abriría otra ventana de diálogo sobre la que el usuario debe dar más información para ejecutar una tarea.

  • En segundo lugar, los botones tenían un aspecto claramente diferenciado de partes que no eran botones, con grandes líneas que resaltaban el contraste entre ellos y otras partes de la interfaz. Era así en botones de funciones, en la barra de scroll, etc.

  • Para redimensionar, los bordes de las ventanas contaban claramente que ampliar o reducir la ventana era una opción, algo que se ha ido perdiendo. Dentro de la ventana, el borde divisor de distintos paneles también deba clara sensación de poder moverse para ampliar o reducir el espacio de cada parte de la ventana.

  • La barra de scroll siempre era visible, y contaba claramente donde estábamos en lo que a posición del contenido se refiere.

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