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Valencia toma la calle y las protestas se extienden por España

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Las imágenes no mienten en este caso. No hay manipulación posible. El efecto llamada se ha consumado y Valencia está tomada por los valencianos, que se han unido para dar su apoyo a los estudiantes que sufrieron abusos y vejaciones por parte de los agentes del orden, convenientemente guiados por sus mandos y por sus responsables políticos.

De una protesta local se ha levantado una bola de nieve a nivel nacional. De la anécdota de las mantas en el instituto y del corte de tráfico sin autorización, pasando por los palos a los menores de edad y el apoyo de los universitarios a los chavales del instituto, hemos llegado a una movilización de toda la sociedad. Y es una movilización que se reproduce solidariamente en el resto de España. La marea llega ya a la calle Génova de Madrid. Y Mariano Rajoy, preocupado por lo que puedan pensar en Europa.

La red está informando de todos los detalles a una velocidad que se nos escapa de las manos, pero todo queda. Las protestas, los vídeos, las quejas, las afirmaciones de los policías, los silencios de ciertos medios de comunicación, las protestas de los trabajadores de esos medios. La red es muy poderosa, y nos está ofreciendo toda la información en tiempo casi real.

La patata caliente viene y va

Los agentes se defienden a través del Sindicato Unificado de la Policía con una sarta de excusas que no convencen demasiado. Niegan los excesos que se les atribuyeron en las primeras actuaciones y dudan de la veracidad de las imágenes que se han difundido por la red, especialmente la de la chica con grapas en la cabeza. Cuando llegan a la parte de las cargas policiales, apuntan hacia la Delegada del Gobierno y el Jefe Superior de Policía, aunque la primera niega la mayor, ya que “no hay orden desde un despacho para decir que carguen”, según declara.

Y todo esto escama. Porque, normalmente, cuando alguien sabe que está haciendo bien las cosas no duda en reconocer la autoría de sus actos si se le pregunta por ellos. Pero es que las tortas van que vuelan últimamente en Valencia, y ya son muchos los que piden el cese de Paula Sánchez de León de su cargo como Delegada del Gobierno.

Pero tanto da, porque con el correr de las horas nos enteramos de que no eran estudiantes todos los que protestaban. Al parecer, estamos ante una serie de manipulaciones que contemplan el uso de pócimas de origen jíbaro, o quizá se trate de un caso de falta de crecimiento en los habitantes de la cuenca del Turia, pero los que vimos aporreados no eran estudiantes.

No eran estudiantes los que protestaban

Esa es la consigna que da el Partido Popular a sus gentes para evitar riesgos derivados de ideas inadecuadas. El argumentario para responder sobre las protestas que se están produciendo en el centro de Valencia contra los recortes en la educación y las detenciones es unívoco en varios puntos:

  • las normas del Estado de Derecho son iguales para todos,
  • no se ha recortado ni un solo euro en educación,
  • las manifestaciones no se han comunicado en ningún momento y, por lo tanto, son ilegales,
  • cortar el tráfico es delito,
  • es preocupante que los alumnos que hayan participado lo hacen engañados por gente interesada,
  • la mayoría de los manifestantes no son estudiantes.

Pues nada, será que a los chavales se les dan mal los estudios y por eso no se les puede considerar ni estudiosos ni estudiantes, a pesar de que en las manifestaciones de hoy exhibieran libros y libretas como únicas armas. Y música, también ofrecen música, que dicen que amansa a las fieras.

Pero no, estos no eran estudiantes sino “radicales y violentos”, como decía esta mañana el ministro de Interior. Tenemos ante nosotros un compendio de ideas lanzadas en batería para se expliquen una y otra vez, a ver si al final de tanto repetirlas se convierten en realidad. En el fondo, se trata de una cuestión de imagen. Porque la máxima preocupación de Mariano Rajoy es la imagen que estaremos dando por Europa. ¿No es enternecedor?

La red se rebela, y mientras tanto determinados medios tradicionales ocultan las cosas o las manipulan de forma deliberada. Para Telemadrid, las protestas en Valencia son fruto de la guerrilla urbana, y Canal 9 hace todo tipo de juegos malabares con los conceptos, tergiversando las informaciones hasta límites insospechados.

Reacciones de los profesionales de Canal 9

Por su parte, el Comité de Empresa de Radiotelevisión Valenciana ha acusado a la dirección del ente público de aumentar la crispación con la manipulación informativa de las protestas de estudiantes de Valencia, y lo ha hecho en un comunicado que no deja lugar a dudas:


El Comité de Empresa de RTVV denuncia que los informativos de Canal 9 y Ràdio 9 están ofreciendo una información tergiversada de las protestas estudiantiles que desde la semana pasada se viven en el centro de Valencia. Además, no están dando la relevancia informativa a unos hechos que han paralizado gran parte de la ciudad y han tenido un eco preferente, incluso, en medios internacionales.

Desde ayer por la tarde, cuando las cargas policiales provocaron más detenciones y heridos, todas las ediciones informativas de la televisión y la radio públicas siguen el mismo hilo argumental y visual:

  • Ocultan intencionadamente todas las imágenes de los golpes y la brutalidad policial contra los estudiantes del IES Luis Vives.
  • Se presenta a la policía como víctimas (hasta asegurar que la mayoría de heridos son los agentes) y los estudiantes menores de edad como culpables.
  • Por el contrario, no se informa que entre los heridos hay periodistas de diversos medios.
  • Se descontextualizan las causas de los hechos reduciéndolos a sólo “disturbios” e “incidentes”
  • Se esconde el porqué de las protestas: los recortes en la enseñanza aprobadas por el Consejo y la falta de calefacción.
  • Canal 9 no ha emitido las declaraciones del jefe de la policía que tacha a los estudiantes de “enemigos”.
  • Se intenta deslegitimar las protestas de los estudiantes asegurando que “no están autorizadas”, cuando en la realidad lo único que no están es comunicadas.

Por todo ello, pedimos la dimisión del director general de RTVV, José López Jaraba, los directores de Canal 9, Luis Redondo, y Radio 9, Nuria Romeral, y los respectivos Jefes de Informativos, Salud Pedrós y Juan José Braulio.

Consideramos que la cobertura informativa que están imponiendo todos ellos profundiza en el divorcio de nuestros medios con una buena parte de la sociedad valenciana y nos deslegitima en nuestro papel de servicio público. La irresponsabilidad de la dirección también puede llegar a poner en peligro la integridad de los trabajadores que son enviados a cubrir estas informaciones.

El Comité de Empresa de RTVV también se solidariza con las legítimas reivindicaciones de los estudiantes, padres, y profesores y los traslada su solidaridad.

Por último, el Comité de Empresa recuerda que los trabajadores de RTVV, amenazados por un ERE, participarán en la manifestación del sábado que viene en contra de los recortes y en defensa del sector público. En esta manifestación, los trabajadores de Canal 9 y Ràdio 9 tratarán de dar voz a todos los sectores de la sociedad valenciana que la dirección está silenciando.

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