Cómo usar los formatos de documentos, hojas de cálculo y presentaciones en Mac OS X y no morir en el intento

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Una de las preguntas que más se oyen de las personas que se están planteando saltar de Windows a Mac OS X es la de si con el sistema de Apple se puede trabajar con Office y hacer documentos, hojas de cálculo, presentaciones y otras tareas ‘de oficina’ sin problemas de compatibilidad. La respuesta es sí, naturalmente; pero siempre surgen algunos problemas a raíz de las confusiones entre formatos de archivo.

Dichos problemas suelen ser en su gran mayoría la diferencia de los tipos de letra y párrafos entre Windows y Mac OS X, o la diferencia entre versiones del formato de ese mismo fichero. De ahí es donde salen esos legendarios “es que en Mac me sale el documento diferente de como lo hice en Windows“, que por sí solo es capaz de echar para atrás la decisión de pasarse a Mac.

Sabiendo todas las alternativas existentes en cuanto a aplicaciones y formatos de archivo, podemos evitar estos problemas y trabajar con una suite ofimática en Mac OS X con completa compatibilidad. Repasemos esas alternativas después del salto.

Office 2011 para Mac OS X, Microsoft sigue siendo el más común

Empecemos con los formatos de Office. Microsoft tiene una versión oficial y especial de esa suite para Mac OS X, y su calidad no es para nada mala. De hecho ha salido hace muy poco con el nombre de Office 2011, y sus mejoras respecto a su predecesor son muy buenas: aumento notable de rendimiento y estabilidad y una compatibilidad completa con sus primos para Windows.

Office 2011 for Mac usa los nuevos formatos de Microsoft para Office: .docx para los documentos, .xslx para las hojas de cálculo y .pptx para las presentaciones de diapositivas. Al ser Office el rey en este campo muchas aplicaciones son capaces de abrir estos formatos simplemente para poder defenderse con la compatibilidad. Además, Office 2011 puede guardar, abrir y editar documentos de office con el formato antiguo y más conocido de .doc, .xsl y .ppt para casos en los que usemos aplicaciones más antiguas. El mejor caso para esto es cuando tenemos un Mac en casa con Office 2011, pero la versión de Office para Windows que tenemos en el trabajo está entre la 2003 y la 2007. Ningún problema hasta aquí.

Como inconvenientes tenemos que Office no puede abrir, editar ni guardar documentos de OpenOffice ni de otros programas que usen sus formatos abiertos; y tampoco soporta controles ActiveX ni Macros en Visual Basic (esos entornos en Mac OS X no existen). De todas formas, estamos hablando de funciones complejas y avanzadas para usuarios avanzados que la gran mayoría de nosotros no vamos a necesitar. Para el resto, Office 2011 para Mac tiene un revisor integrado que nos dice la compatibilidad de nuestro documento en cuanto lo queremos guardar, de modo que siempre sabremos si podremos tratar con el fichero que guardemos desde ese mismo momento.

Office 2011 para Mac tiene un precio que va desde los 139 hasta los 379 euros dependiendo de la versión y de la cantidad de licencias y necesita la versión 10.5.8 o superior de Mac OS X para funcionar.

OpenOffice, NeoOffice y LibreOffice para Mac OS X, gratuitos pero toscos

Disponible la beta de OpenOffice 3.3

La mención de las alternativas gratuitas de Office es obligatoria: OpenOffice y LibreOffice, dejando a un lado los problemas por los cuales están pasando, representan junto a NeoOffice la opción gratuita a poder trabajar con documentos guardados en el formato abierto OpenDocument (.odt). Además son capaces de abrir y editar los formatos antiguos y nuevos de Microsoft Office, aunque siempre te recomienda guardarlos en el formato libre por aquello de no usar código cerrado.

Lo malo de OpenOffice es su rendimiento, que aunque ha ido mejorando a lo largo de las últimas versiones sigue siendo bastante menor que las aplicaciones de pago. Eso, sus problemas de formatos (es el programa que más cambia el documento cuando se ha editado previamente en otros programas) y su interfaz (que deja bastante que desear y odiarás si eres un purista del diseño del sistema operativo de Apple) hacen que no sea algo que se use ampliamente de forma doméstica. De todas formas es gratuito, y al ser libre tiene una gran comunidad de usuarios que lo defienden.

iWork de Apple: lo más fácil, pero lo más cerrado

Con una actualización cercana, iWork es la suite ofimática oficial de Apple que prima por su sencillez. Tiene sus propios formatos cerrados e incompatibles con otras aplicaciones excepto iWork para iPad (*.pages, .numbers y .keynote*), aunque es capaz de abrir y editar los formatos .doc, .xsl y .ppt de Office con la previa recomendación de que no lo hagas.

Lo bueno de iWork es su interfaz, que como el resto de aplicaciones de Apple es tremendamente simple e intuitiva. Los usuarios noveles siempre agradecen eso, y comparándolo con las interminables barras de herramientas de su competencia es mucho más fácil. A grandes rasgos, iWork es ideal por su sencillez de uso pero solo si tu ambiente familiar y de trabajo también es de Apple. Una licencia cuesta 79 euros.

Los incomprendidos sin razón aparente: TextEdit y Google Docs

Antes de cerrar la lista, hay que mencionar algunos trucos para aumentar la compatibilidad. Siempre tenemos la herramienta online que nos ofrece Google, Google Docs, que es capaz de abrir, editar, guardar y convertir cualquier formato de Office y OpenOffice, además de poder gestionar PDFs. Muchos maqueros lo usan, por ejemplo, como ‘puente’ para convertir formatos no compatibles. Microsoft y Apple tienen un servicio similar en sus soluciones, pero no son tan abiertas como Docs.

Y por último tenemos a TextEdit, lo que podríamos llamar “el WordPad de Mac OS X”. Sorprendentemente el editor de texto es mucho más capaz de lo que muchos creen, y es una aplicación extremadamente rápida y simple que nos permite abrir documentos OpenFormat y de Office para editarlos y guardarlos en .rtf, .doc, .odt o incluso HTML. Un consejo: si lo que necesitáis es simplemente poder crear documentos, hay muchas posibilidades que con TextEdit tengáis más que suficiente. Y para muestra un botón.

Por supuesto, hay algunas alternativas más pero son menos usadas. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es seguir con el formato con el que trabajamos en Windows y escoger una aplicación en Mac que pueda con él. Y si no usamos nunca Windows… iWork es al menos para mí la mejor opción por su facilidad de uso.

Imagen superior | Paula Reedyk
Vídeos | Canales de Microsoft, iwork09 y Google Docs en YouTube

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