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Al presidente de Ibercrea no le gusta '¡Copiad, malditos!'... ¿Qué esperábais?

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Arcadi Espada, el director del Instituto Ibercrea, escribió ayer una carta dirigida al presidente de RTVE, Alberto Oliart. En ella, Espada muestra su enfado respecto al documental recientemente emitido por la cadena de televisión pública ¡Copiad, malditos!, del que ya hablamos en Nación Red. La cuestión principal que Espada le reprocha al filme es la visión que, según él, se pretende dar de las entidades de gestión. Dice que busca desprestigiarlas y que es un insulto. Los productores del documental ya le han contestado.

En su argumentación, el director de Ibercrea se escuda en el apartado b) del artículo 3.2 de la ley 17/2006, que obliga a “garantizar la información objetiva, veraz y plural, que se deberá ajustar plenamente al criterio de independencia profesional”. Añade que un documental es “por definición un producto informativo”. Cabe destacar que el director del documental no es periodista, sino cineasta. Además, ¡Copiad, malditos! no esconde su posición en ningún momento ni trata de engañar a nadie: desde el primer minuto está claro el punto de vista. Otra cosa es que a Espada no le guste.

Otra queja que pone sobre la mesa Espada es que el documental en cuestión utiliza casos puntuales y los extrapola a la generalización, como las cartas que manda la SGAE a los propietarios de locales para que no usen su repertorio musical. Efectivamente, son casos puntuales, pero se han repetido en tantas ocasiones que, en definitiva, es la actitud generalizada que se desprende de la SGAE. ¿Qué mejor que poner un ejemplo para explicar a lo que se dedica dicha entidad de gestión?

Otro de los puntos en los que Espada pone más atención es en el montaje final del producto. Dice que se usan en gran cantidad las opiniones de abogados críticos con la legislación sobre la Propiedad Intelectual y los derechos de autor actual. Antes que nada, el autor está en su derecho de hacerlo. Pero, además, ¡Copiad, malditos! es uno de los documentales más transparentes que se han emitido en televisión: la inmensa mayoría del material usado está en Internet sin cortar para que todos lo puedan ver. Por cuestiones logísticas y económicas, el equipo del filme no ha podido colgarlo absolutamente todo.

Sin embargo, uno de los argumentos más volátiles de Espada es el que pretende defender el funcionamiento de la SGAE. “El voto de los socios depende del uso que se hace de sus obras y ese es el criterio unánime para una asociación que nace para gestionar derechos”. En otras palabras: vota alrededor de un 10% del total de asociados. Y Espada añade: “El autor sigue la suerte de su obra”. Claro, y del dinero que destinan las multinacionales a su promoción.

Otro aspecto que destaca el presidente de Ibercrea es una de las afirmaciones que hace la voz en off durante el documental. Ésta dice que la ley Sinde no contempla la participación de un juez durante el proceso de cierre de una web. Es remarcable que el montaje final del producto fue entregado a Televisión Española en septiembre del 2010, cuando dicha ley tenía aún multitud de flecos por cerrar –y los pactos in extremis lo han demostrado. Lo que hay es un problema de actualización de la información, algo que el director no ha podido subsanar debido a que ya había mandado el documental a la cadena.

En otra liga juega la defensa que hace Espada de los programas educativos que promocionan varias entidades de gestión junto con corporaciones como la MPAA, Telefónica o Microsoft. Sencillamente, iniciativas como Educar para crear basan su labor en el adoctrinamiento de niños de primaria. Mención aparte merecen las quejas sobre los derechos de emisión de las imágenes que aparecen sobre dicho programa escolar. Algunas personas han afirmado que los productores del documental no tenían los derechos de usar las imágenes en cuestión. Imágenes que están en la sección de prensa de la página de Educar para crear. ¿En qué quedamos?

No obstante, el punto sobre el que hay que llamar más la atención es si realmente Arcadi Espada tiene derecho éticamente a quejarse de esta forma. Es el presidente de una entidad que, junto a otros sectores del mismo lobby pro copyright y anti descargas, domina el discurso de los medios generalistas y la mayoría de la clase política. Es el presidente de una entidad que forma parte de los que impulsaron un panfleto propagandístico sobre los derechos de autor que contiene una larga lista de mentiras y medias verdades.

En definitiva, Arcadi Espada está acostumbrado a que su discurso impere sin contestación en la prensa global. Quizás por eso le molesta que, por una vez, una televisión de alcance estatal haya emitido un documental que trata la Propiedad Intelectual desde un punto de vista que diverge del suyo. Quizás por eso pretende “coproducir con TVE un documental como ¡Copiad, malditos!“, para soltar por enésima vez su discurso.

Foto | Jmelero

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