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Double Fine, un ejemplo más de que el cambio es posible

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Quien a estas alturas todavía insista en que internet es un monstruo de siete cabezas al que hay que desmembrar antes de que se coma a todos los niños y los deje sin cultura, vagando en la soledad de las desérticas calles de un mundo inhabitable, es que no ha entendido nada. Hay un nuevo modelo de negocio que es viable y una acaudalada industria anticuada que no quiere ver su viabilidad y que lucha con todo su dinero para moldear la realidad a su conveniencia. Así de simple. El resto son aderezos.

El ejemplo más reciente lo tenemos en el proyecto Double Fine, creado de la nada pese a las reticencias de los intermediarios: "Eso no le gustará la gente", les dijeron. "¿Ah, no? ¿Y cómo lo sabemos?", se preguntaron ellos, y le preguntaron a los usuarios. Les preguntaron si les interesaría una nueva aventura gráfica y les pidieron ayuda económica. En menos de un día recaudaron 400.000 dólares para lanzar el proyecto, y a estas alturas del día ya han pasado del millón.

Obviamente es un caso destacado, y nadie dice que si a mí me da la ventolera de vender cualquier disparate en la red vaya a ser aceptado de inmediato. Pero estamos hablando de los creadores de Monkey Island y Day of Tentacle, poca broma, así que sus propuestas interesan a un número de seguidores suficiente como para darles de comer. Ellos mismos lo explican en un vídeo enorme:

Como es lógico, el que algo da algo quiere, así que el equipo de trabajo pensó en una serie de incentivos para sus usuarios y socios que quisieran entrar en el juego de la empresa mediante donaciones de, como mínimo, un dólar. Recompensas que serán apreciadas por los usuarios y que no representarán un gran sobrecoste para la empresa. Negocio redondo, pero sin pasarse de la raya.

Habrá que repetirlo muchas veces más, pero lo único que supone internet es la supresión de los intermediarios superfluos, no el exterminio de los creadores. Porque, nos nos engañemos: el usuario de internet (¿quién no lo es, a día de hoy?) es consumidor de productos culturales; quizá mucho más consumidor de lo que era el ciudadano anterior a estas tecnologías de la comunicación. ¿Cómo no le va a interesar el producto? ¿Cómo no van a querer creación?

Lo que no le interesa es que le tomen el pelo. Con el auge de la información compartida, ha crecido el sentimiento del consumo inteligente, y este no contempla el pagar más dinero por un mismo producto o por un producto inflado con regalos propios de griegos de los tiempos de Troya. Que tomen buena nota quienes se lucran con el trabajo de otros. Y los que trabajan en régimen de explotación algodonera, que sepan por dónde les vienen los problemas en realidad.

Vía | "ALT1040":http://alt1040.com/2012/02/double-fine-o-como-los-creadores-de-day-of-tentacle-dan-una-leccion-a-la-industria

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