Compartir
Publicidad
Publicidad

Es la hora de los ciudadanos electores

Es la hora de los ciudadanos electores
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad
PP, PSOE, CiU: las tres formaciones políticas que acumulan más cargos públicos acusados de corrupción, son las que han vendido una vez más la independencia de la Red española. Y todo seguirá igual mientras se sigan turnando en el poder, en este trágico remedo de la Restauración decimonónica que nos ha tocado vivir. Todo seguirá igual, mientras no asumamos que la culpa es nuestra. - Carlos Sánchez Almeida

Ciudadanos digitales, sí, pero ahora sobre todo ciudadanos electores. No les votes, clama la red que se ha sentido estafada por unos senadores que se han limitado a rubricar el plan del embajador de los EE.UU. Casa Serrano. Una mera oficina o delegación comercial de los viejos lobbies del conglomerado industrial y militar. Senadores que a pesar de ser elegidos formalmente en un apaño de lista abierta obedecen al jefe del partido en bloque o manada, caso único en una democracia occidental.

Pero afortunadamente quedan las minorías, que una vez más, como Izquierda Unida y UPyD en el Congreso, han demostrado estar del lado de los ciudadanos digitales. El bipartidismo y CiU no entiende ni entenderá otro lenguaje que un robustecimiento de esas minorías en menoscabo de su representación política. Si en el Reino Unido un potente partido bisagra ha conseguido frenar y reabrir el debate de su particular ley Sinde, ha sido porque antes millones de ciudadanos le otorgaron ese papel.

Nada desearía más el bipartidismo y CiU que el desencanto político alimentase la abstención o el voto en blanco que les beneficia. Como en Egipto o Túnez los hijos de la red quieren recuperar la democracia. En España el correctivo debe ser electoral, todo lo demás es esteticismo, griterío o mojones en un camino que nos lleva al abismo. La consolidación del two party system sin democracia interna en los partidos desembocará en la utilización coercitiva de los mecanismos que se están dando a sí mismos los que controlan esos partidos y en definitiva el Estado. Véase el aperitivo de la Sección Segunda ministerial con capacidad de señalar y perseguir webs incómodas.

Es un primer paso. La deriva autoritaria del consenso bipartidista, cuando no existe una representación fuerte de las minorías en sede parlamantaria, ni en la prensa, es una verdad contrastada en los diarios de sesiones de los parlamentos occidentales (y en los boletines oficiales). Hoy citaba en este blog a Ralf Dahrendorf que combatió durante años "las leyes bipartidistas" para fomentar el control de los medios y las organizaciones de la sociedad civil, las escuchas, los registros con datos privados de los ciudadanos, la ley de la patada en la puerta, etc.

Al menos en el Parlamento Europeo la izquierda ajena a la Internacional Socialista, un número destacado de liberales y sobre todo los verdes que se "salen" en las encuestas alemanas y de otros países, conforman una inmensa y activa minoría que se enfrenta al bipartidismo conservador, sometido a los intereses de la vieja industria y ansioso por limitar las libertades de los ciudadanos europeos. En el campo de la socialdemocracia siempre ganan las tesis del Rubalcaba de turno, las excepciones a lo Rodríguez Ibarra, al que no siguen ni los senadores extremeños, ya suenan igual de estériles o ¿falsas? que las promesas de González Pons.

Los Verdes, en merecida mayúscula, son el grupo que mejor entiende la red y que ha "robado" ya el electorado joven y de la izquierda más democrática a la vieja socialdemocracia. El grupo donde se "sientan" los piratas suecos. La izquierda verde y los liberales-progresistas (o centro-izquierda de inspiración liberal) son justos merecedores de llevarse los votos de los ciudadanos digitales comprometidos con la defensa de la red en Australia, Holanda, Francia, Reino Unido, Bélgica, países nórdicos... Lo que en los parlamentos europeos es ya una realidad no puede ser anomalía en España. Nefastos grandes partidos (sin democracia interna) y minorías marginales son la foto fija y gris de un país a la deriva.

La España gris y diferente del senador Fraga Iribarne y el presidente del Senado requiere una mano de pintura urgente. El plural arcoíris de la red, rico y diverso, que es también el de las minorías políticas que no han traicionado a los ciudadanos digitales.

La crítica generalizada a todos los políticos, que beneficia, cuando no alimenta el poder, es además de injusta la mejor aliada de los partidos instalados. A los supuestos defensores de la red que les fastidia el elogio al político leal a la red, pregúntales, ¿por qué?. Claro que en algún caso, afortundamente muy pocos, bastaría con mirar debajo de su máscara (parecida a la que ha llevado estos años Esteban González Pons) o la publicidad institucional que publicita o mantiene, casi en exclusiva, su grupo editorial. El sutil (o zafio) intento de meter en el saco del oprobio bipartidista y CiU a las minorías políticas democráticas cuestiona la democracia misma y promueve el populismo más reaccionario.

Ayer en el Senado de España se opusieron a la Ley Sinde el 2% de los senadores. Cinco admirables gatos para los cuatro gatos que "inmortalizó" Dans o más bien José María Lassalle. Esa es la representación política de los españoles críticos con la ley antidescargas del embajador de los EE.UU. ¿Cinco representantes?. Algo no encaja.

Por cierto que no eran las descargas, ni lo son, no era la Academia del Cine, ni lo será, es el afán político por controlar a la sociedad, en nuestro caso la red. La generación red ha impulsado la revolución contra la tiranía, allí donde rige la dictadura de la realpolitik, donde parecía del todo imposible hacer jaque al régimen. En el caso español el objetivo no puede ser otro que la regeneración democrática comenzando por modificar el actual mapa político. A esa tarea están llamados los ciudadanos digitales en las próximas elecciones.

La inmensa minoría de ciudadanos reformadores que creen en la Constitución no escrita de la libertad digital y en el poder espontáneo de la red de todos como valor supremo a defender. Es también la defensa del espíritu de la innovación y de empresa, frente al oligopolio cerrado, pero sobre todo es la herramienta para extender y hacer valer los derechos de ciudadanía que tanto temen los instalados.

No les votes, vota a otros. Defiende el pluralismo y la libertad con tu papeleta electoral. Señores del bipartidismo y CiU: Game Over.

En Nación Red | El Senado aprueba la Ley Sinde gracias al pacto entre PP, PSOE y CiU

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos