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Ex altos cargos de Interior y el americano relacionados con la agencia de inteligencia que contrató Rubalcaba

Ex altos cargos de Interior y el americano relacionados con la agencia de inteligencia que contrató Rubalcaba
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Rubalcaba es eficaz para conseguir cosas a nuestro favor. – Rubalcaba, el favorito del embajador de Bush en España.

En el verano de 2009 un portavoz de Interligare definía así a su empresa: “una compañía de I+D 100% capital español y con compromiso patriótico con nuestro país: si ayudamos a nuestro Gobierno, ayudamos a España”.

Entonces ya trabajaban para el Gobierno y grandes empresas, pero querían ofrecer sus “metodologías y tecnologías reservadas para la CIA, la NSA o el CNI” también a las pequeñas empresas. El Economista era más preciso: “Interligare apuesta por instalar una “CIA” en cada empresa”.

Hace un mes Interligare – se puede seguir el rastro de su creativo fundador en JM Lab y Wundermac – le llamó la atención a la redacción de la La Gaceta y debería hacerlo de todos los medios, los partidos de la oposición y en especial de la sociedad red que será la única, me temo, que quiera entrar a fondo en este asunto sobre la inquietante externalización o privatización de actividades relacionadas con las fuerzas de seguridad del Estado en su aspecto más sensible: la inteligencia o el espionaje.

Interligare y sus actividades deben ser puestas al foco de la luz del Congreso de los diputados. Tanto por sus actividades al “servicio” del gobierno y en concreto del CNCA de Rubalcaba y Antonio Camacho, como por su financiación y muy especialmente por la composición de su Consejo de Administración, en el que se han “sentado” ex altos cargos de la Policía y del Ministerio del Interior pero también el “inteligente” Gregory Treverton.

Gregory Treverton, Vicepresidente del Comité de Innovación de Interligare, es un conocido experto en inteligencia y un activo publicista de las supuestas conexiones entre la piratería de la propiedad intelectual, el crimen organizado y el terrorismo. Fue Vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia durante la administración Clinton y es uno de los más destacados e influyentes “agentes” de la RAND Corporation en materia de seguridad global. Un teórico que hace papeles para la CIA con el sello de la RAND.

La RAND Corporation es una gigantesca consultoría de los teóricos de la vulnerabilidad frente a los grandes peligros que amenazan la “supervivencia” de EE.UU y de sus aliados: armas de destrucción masiva, islamismo (hoy), comunismo (ayer) y naturalmente en lugar cada vez más destacado: internet y la "mafia" de la piratería.

Por allí han pasado haciendo papeles y ganando mucho dinero con el discurso de la seguridad (menos libertad) gente como James Schlesinger, Ann McLaughlin Korologos o Albert Wohlstetter, uno de los padres espirituales de la corriente neoconservadora y suegro del halcón que vuela más alto: Richard Perle.

Sin olvidar a Frank Carlucci, menuda pieza. Un tinglado por el que sobrevuelan no pocos conseguidores relacionados con las empresas de armamento y el software de la seguridad. En varios países ya los tienen “fichados” según explica una eurodiputada que se los ha “cruzado” en numerosas investigaciones y ha advertido a sus compañeros en el gobierno sobre las “franquicias” del discurso de la seguridad con buenas relaciones en los ministerios de Interior, Exteriores, Defensa (y sobre todo en la inteligencia europea).

El caso es que este jefazo de RAND Corporation, el amigo Gregory F. Treverton, era colaborador del chiringuito Interligare en Madrid junto a dos ex altos cargos del Ministerio del Interior y de la Policía cuando recibía dinero público para ejecutar trabajos del CNCA y otros "centros" gubernamentales. También trabajaron, por ejemplo, para Instituciones Penitenciarias que depende del Rubalcaba: Ministerio del Interior.

Pero también convendría aclarar si Interligare tenía acceso a los ordenadores del CNCA con la excusa de algún contrato de mantenimiento de los sistemas informáticos. Ya de paso algún diputado o diputada puede preguntar a Rubalcaba por esos “sistema de monitorización de medios” y el uso que se le ha dado tanto por parte del CNCA como el CNI. Algo que ya habría exigido un partido vigilante y radical en la defensa de las libertades de esos que tanto se echan de menos en la España miedosa y gris del bipartidismo (y CiU).

La monitorización de las redes de comunicaciones es uno de los servicios que se ofrece con desparpajo por las “empresas privadas de seguridad 2.0” como parte de un gran pack que incluye el cifrado o ¿descifrado? y localización de IP, así como una amplia oferta de “sistemas de análisis de inteligencia” que en la mayoría de los casos, además, de evidenciar las psicopatologías variadas de los responsables de estos juguetes para “montar la CIA digital en la oficina” son un timo que preocupa a los agentes de la inteligencia española que están hartos de tanto despilfarro, politiqueo y chanchullos mediante extrañas externalizaciones o privatizaciones de un servicio tan delicado como es el del espionaje.

Una inquietud o denuncia que se hace extensiva a “la posible presencia de antenas de EE.UU a través de empresas que trabajan para el gobierno español y grandes compañías” en lo que, según estas fuentes, supone una quiebra del principio de soberanía nacional mediante tapaderas más o menos legales que se parecen mucho a la habitación 618 de un edificio de Oslo próximo a la embajada de los EE.UU descubierta con los topos dentro por la televisión noruega. Los topos resultaron ser un grupo de espías (coordinado por ex jefes de policía y del Ministerio de Interior) que espiaban para los americanos.

Pues bien, el diario El Mundo presentaba a Interligare como el pilar de la creación del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA). Centro que está de actualidad por las noticias sobre el chivatazo a ETA.

Alfredo Pérez Rubalcaba debería explicar todo lo relacionado con los contratos públicos adjudicados a Interligare y en especial si alguna adjudicación ha coincidido con el fichaje por la compañía de dos altos cargos del Ministerio del Interior y de la policía que se han sentado en su Consejo de Administración. Es el caso de Miguel Ángel Fernández Racaño y Gabriel Sánchez, éste último nada más y nada menos que Vicepresidente de Interligare S.L hasta el año pasado.

Miguel Ángel Fernández Racaño es en la actualidad el jefe de seguridad de La Caixa. Pero su currículum es el de un policía que ha ocupado importantes cargos en Interior. Fue Secretario General del Gabinete Técnico cuando el después condenado por el secuestro del ciudadano Segundo Marey, Rafael Vera, ejercía de Secretario de Estado de Seguridad. Posteriormente sería Jefe Superior de Policía en Galicia y posteriormente en Cataluña. El gobierno de Aznar lo ascendería a Jefe Superior de Policía en Madrid. A finales de 2005 ficha por La Caixa y en enero de 2009 entra a formar parte del Consejo de Administración de Interligare.

Más destacado es el caso de Gabriel Sánchez, Vicepresidente de Interligare y que fue Comisario General de Información (CGI) con Juan Alberto Belloch, Director del Gabinete de Evaluación y Seguimiento del Plan Nacional sobre Drogas con Mayor Oreja y Subdirector General del Gabinete Técnico del Ministerio del Interior con Ángel Acebes. Gabriel Fuentes fue uno de los pocos mandos que se mantuvo en su puesto tras el atentado del 11M. En mayo de 2006 se pasa al mundo de los negocios para trabajar en la empresa Insitu Grupo Consultor SA. En enero de 2009 es nombrado Vicepresidente y Consejero de la empresa Interligare. Es decir a la vez que Miguel Ángel Fernádez Racaño, su compañero y amigo. Pero LA GACETA apunta otro nombre:

Entre su personal se encuentran dos hijos de Luis Luengo, director general de Infraestructuras y Material de la Seguridad del Ministerio del Interior y amigo universitario de Alfredo Pérez Rubalcaba. El ex alto cargo de esta empresa con quien ha hablado La Gaceta explica: “Coincidí mucho con la hija de Luengo; no tengo ni idea de a qué se dedicaba ni qué sueldo tenía”. Más explícita es otra antigua responsable de esta entidad:

“El director de Infraestructuras tenía a dos de sus hijos, sin carga de trabajo alguna, empleados en Interligare y cobrando sueldos astronómicos.

Forma parte de la tradición española beneficiar a un empresario amigo del partido cuando toca externalizar un servicio ministerial o público. El elemento invariable siempre presente en estos casos es, además, bien lo sabemos, el de la chapuza nacional que están denunciando, por cierto, los trabajadores de Interligare que han perdido su empleo y a los que parece se les deben varias nóminas. Estas denuncias son conocidas por el principal partido de la oposición. Otro capítulo del caso (enterrado).

Pero en este asunto, en el que no han querido profundizar hasta ahora los grandes medios, lo más relevante es saber si es de fiar quien mete la mano en asuntos tan delicados de la seguridad del Estado. Algo sobre lo que no se debería intentar acallar a los que quieren conocer la verdad de las “agencias privadas de la inteligencia 2.0” contratadas por el gobierno en labores de monitorización de redes o no digamos si tienen acceso a las terminales de la inteligencia española.

Porque no es comparable conceder al amigo del partido la campaña de publicidad, la organización de un congreso, la poda de los arbustos de la entrada del ministerio o el servicio de cafetería, con la privatización de aspectos muy sensibles relacionados con la privacidad, la seguridad nacional o la lucha antiterrorista que, por cierto, ya se utilizó como excusa para meter la mano. Al menos una vez.

Foto | psoe extremadura
Más Información | LA GACETA

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