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Hakan Lans, la conspiración de las patentes contra un inventor que teme por su vida

Hakan Lans, la conspiración de las patentes contra un inventor que teme por su vida
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Estoy completamente solo y me siento tremendamente aterrado por la seguridad de mi familia y por la ruina de mi carrera científica. Vivo una terrible película de terror, en verdad que me hace falta creer en alguna mano justiciera

Hakan Lans es un inventor sueco de reconocido prestigio. Un orgullo para Suecia que presume de contar con alguien que ha inventado el Global Positioning & Communication, un sistema que utiliza la navegación por satélite y la radiocomunicación para transmitir la posición GPS de aviones y barcos.

El invento de Hakan Lans es la esencia del Sistema de Identificación Automática (AIS, en sus siglas en inglés). Este sistema ha sido declarado como el estándar oficial y universal por Naciones Unidas para la navegación marítima y aérea.

Pero también - y ya nos vamos metiendo en arenas movedizas - el bueno de Lans inventó un procesador para gráficos de ordenador y un dispositivo que está considerado el antecesor del ratón de ordenador. A nuestro protagonista, de hecho, se le considera el inventor del ratón.

Pero fue el procesador de gráficos, Video Graphics Array (VGA), lo que ha convertido su vida en un infierno. Un drama vital que estremece. La historia de un hombre acosado. Aquí vinieron los problemas para Hakan Lans. Una auténtica pesadilla que ha durado demasiados años.

Un maldito día varias compañías tecnológicas (Compaq, Gateway/ACER, Hewlett-Packard...) le demandaron por infringir sus patentes. El sueco perdió el caso. Fue uno de los más extraños y controvertidos casos de infracción de patentes en la historia reciente. Los sentimientos, el padecimiento y el miedo de Hakan Lans están grabados en las hemerotecas:

Nadie aboga por mi causa en esta cuestión de los gráficos a color, estoy completamente solo y me siento tremendamente aterrado por la seguridad de mi familia y por la ruina de mi carrera científica. Vivo una terrible película de terror, en verdad que me hace falta creer en alguna mano justiciera donde pueda asirme para confiar en el sistema legal de Estados Unidos.

Los últimos 10 años de la vida de Hakan Lans han sido un tormento que además ha afectado como no podía ser de otra forma a la capacidad de trabajo del que está (o estaba) considerado uno de los más importantes inventores europeos.

En el pasado Hakan Lans había llegado a acuerdos para evitar este tipo de demandas, con IBM especialmente, que le había reconocido como el creador del "dichoso" procesador de gráficos. Pero aquel reconocimiento legal se hizo, por consejo de sus abogados, a una compañía de Lans (Uniboard Aktiebolag) y no al propio Lans. Este fue el torticero argumento de la defensa que convenció a todo juez norteamericano que se les pusiese por delante de que aquel invento y patente no era de Lans. Caso visto para sentencia: condenatoria.

Los mejores abogados del mundo - o los más "influyentes" - que defienden los intereses de las grandes compañías demandaron al sueco por el incumplimiento de su propia patente y Hakan Lans al final demandó a sus propios abogados, que le habían recomendado crear la sociedad para el asunto de las patentes.

Dejar a Hakan Lans "tirado en la calle" suponía para estas empresas millones o billones de beneficios. Con razón recuerda el inventor que se ha sentido tremendamente aterrado por la seguridad de su familia. A Lans le tiene que hacer mucha gracia, como a muchos ciudadanos suecos, que sus enmigos pronuncien todo el día la palabra pirata. Quizá por eso en las últimas elecciones europeas un 7,1% de los votos fueron piratas.

Pero en el país que limíta con Dinamarca algo realmente olía a podrido. Cuando apelaba a la justicia sueca le tocaba el mismo juez que le venía a decir que poco (nada) podemos hacer.

El hombre que tenía (o tiene) un capítulo destacado en la historia de la innovación tecnológica a nivel mundial también perdía el caso contra sus propios abogados. Fue condenado a pagar una cantidad astronómica. Kafka no habría podido imaginar la historia de HaKan Lans.

Se denunció una conspiración de gran alcance. Aquello no era normal, ¿o era y es demasiado normal para todo aquel que se enfrente a un juicio por patentes con los grandes?. El politólogo Erik Moberg escribió mucho y bien sobre el caso. Sin miedo a ser tildado de conspiranóico o sensacionalista. El argumento falaz de los siervos voluntarios.

"A un nivel importante", mantiene Erik Moberg, se había producido precisamente eso, "una conspiración contra el inventor sueco". El negocio multimillonario de la patentes y los intereses de EE.UU, ya se sabe.

La teoría de la conspiración en torno al caso se ha venido aceptando, al menos en parte, en multitud de foros y medios suecos nada sensacionalistas. Se denunciaba que Estados Unidos conspiró contra Lans. Más costaba reconocer lo evidente en los medios tradicionales dependientes de las subvenciones: que no había sido difícil encontrar jueces suecos dispuestos a colaborar y políticos que preferían no molestar a los americanos.

El inventor apelaba a la justicia sueca una y otra vez o acudía a la televisión a contar su historia para que la conmoción popular fuese un arma de presión contra unos políticos "dubitativos". No conseguía nada.

El caso llegó al Parlamento europeo en forma de pregunta a la Comisión Europea. Nada. Hasta que hace unas semanas alguien se acercó a Hakan Lans para decirle que Julian Assange podía ayudarle.

WikiLeaks tiene documentación sobre su caso.

Este viernes, inesperadamente, para sorpresa de casi todos, la justicia sueca, le daba por primera vez la razón en un caso colateral pero que crea jurisprudencia en todos y cada uno de los casos que lo han puesto al límite de la existencia. El Fiscal en persona ha llamado a los medios para explicarlo. Todo de un día para otro, ¿qué habrá pasado?, la suerte de nuestro protagonista ha cambiado radicalmente.

Desde EE.UU le reclamaban las costas de un juicio contra Gateway que naturalmente había perdido: 11 millones de dólares, otro aviso para impedir o limitar sus movimientos de defensa y denuncia pública. Pero algo ha debido de pasar... y ha ganado. Está vez, sí.

La justicia sueca, ahora, se ha plantado a lo grande. De pronto, inesperadamente ha llegado su primer triunfo judicial: No hay fundamento jurídico para reconocer en Suecia está sentencia (pdf). "A veces se obtiene algo de aliento" se ha limitado a comentar este hombre con cara de buena persona.

Julian Assange leía la sentencia en un hotel de Ginebra.

Foto | NyTeknik

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