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Jornada electoral / Los australianos votan sobre el futuro de Internet

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Australia vota con Internet como uno de los protagonistas estelares del debate político y civil. Es verdad que el anterior gobierno laborista de Kevin Rudd, destronado por sus propios compañeros, había hecho merecedora a Australia de un protagonismo estelar en lo que respecta a Internet. El delirante y liberticida "filtro censor", del que ya hemos escrito abundantemente en Nación Red, tenía la culpa.

Pero los australianos, que son gente de carácter hasta para eso de las apuestas, pueden estar a punto de enterrar formalmente el mayor atentado contra las libertades en la red que se ha diseñado en un país avanzado (y ejemplar en tantas cosas).

Primero fue el anuncio del candidato liberal-conservador. Ni en la presidencia ni en la oposición parlamentaria darán su apoyo a cualquier intento de los laboristas de sacar del cajón el proyecto censor. Lo que fue celebrado como un verdadero triunfo por los activistas australianos. Según las últimas encuestas, laboristas y conservadores están empatados, lo que hace descartar una mayoría absolura laborista, auténtico peligro para el "internet australiano". En pocas horas tendremos la respuesta, pero parece que el tornado que amenazaba la expresión en libertad se ha evaporado.

Justo es señalar que la actual primera ministra se ha distanciado del ardor liberticida de Rudd y su ministro de Telecomunicaciones, Steven Conroy. Si Julia Gillard no obtuviese mayoría absoluta podría intentar una coalición con Los Verdes (12% en las últimas encuestas) que se oponen a la censura en la red, principio esencial que forma parte de su discurso y casi de su identidad internacional.

Por otra parte y a pesar de las trabas que pone el sistema electoral hay una cierta expectación por conocer el número de votos del Partido del Sexo. Hasta cierto punto una versión australiana del "partido pirata" que ha enarbolado la bandera del sexo libre al ser la pornografía el estigma utilizado por el anterior primer ministro, apoyado por el lobby cristiano, para cercenar las libertades en la red.

14 millones de australianos, muchos de ellos indecisos, tienen la palabra. Las últimas horas Internet se ha convertido en el campo de la batalla final con los laboristas reservando los mejores espacios de sitios tan populares como YouTube. Paradójicamente uno de los sitios más amenazado por el filtro censor. Y es que ya casi nadie habla de censurar, porque se ha demostrado la enorme musculatura de la "sociedad civil digital" australiana. Bien organizada, firme y convencida. El filtro quita votos. Al cajón.

Por eso el debate sobre internet se ha visto dominado en la campaña por la promesa de la primera ministra de impulsar un gran plan de banda ancha - National Broadband Network (NBN) - que proveerá a todos los australianos de velocidades "galácticas". Realmente se trata de reactivar "otro proyecto durmiente". ¿Una promesa al viento y con tanto colorido como un confetí electoral?. Han proclamado sus críticos que también señalan el intervencionismo de la medida, el despilfarro y lo desafasado del plan.

Al menos es otro debate. Los laboristas apuestan por la infraestructura, un plan de inspiración keynesiano, tirar de fibra óptica por todo el país. 43 billones de dólares. El candidato liberal-conservador en un arranque de honradez ha reconocido no ser "Bill Gates" pero ha deslizado críticas a un plan que lo apuesta todo a una tecnología quizás desfasada. Su apuesta es competencia y tecnología inalámbrica, mucho más barata. Sin mucho convencimiento ha presupuestado su promesa en 6,3 billones. Un "chollo".

Australia vota también sobre el futuro de Internet.

En Nación Red | Australia aplaza la puesta en marcha del "filtro censor"

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