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La industria del ocio australiana se divide con el informe de Naciones Unidas

La industria del ocio australiana se divide con el informe de Naciones Unidas
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El lobby internacional de la industria del ocio y el entretenimiento lleva años presionando para intentar aplicar leyes cada vez más restrictivas. Últimamente, la política estrella de los lobbies es la de desconectar a los usuarios tras los tres avisos, aunque hay que recordar que, el hecho de que no sirva para absolutamente nada, no implica que no se deba aplicar.

En Nueva Zelanda se aprobó hace poco más de un mes, pero sus vecinos de Australia aún no se han decidido. Y no será por falta de ‘voluntad política’, que no les falta para nada, aunque luego, la voluntad política se la tengan que envainar cuando se muestra la realidad y en vez de ‘política’, deberíamos hablar de voluntad orwelliana.

Aún así, la AFACT, Federación Australiana Contra el Robo de Copyright que agrupa la industria audiovisual, asegura que la Propiedad Intelectual es un derecho humano y que su protección les cuesta a los contribuyentes 1.37 billones de dólares australianos.

Primero de todo, cabría preguntarse por qué la protección de intereses de una federación de empresas privadas, la pagan los contribuyentes del país. A menos que todos los australianos tengan participaciones en alguna de las productoras, y diría que no es el caso, el problema está, por decirlo suave, mal planteado.

En segundo lugar, sería interesante que las empresas de la AFACT hicieran un pequeño estudio de viabilidad y de auditoría. Seguramente descubrirían que los sistemas de protección anti-copia, que no sirven de nada, les cuestan centenas de miles de dólares que podrían invertir en otras cosas.

Pero lo mejor del caso, es que las asociaciones vinculadas a la música, el software y el mundo editorial, se han desmarcado de sus 'colegas' peliculeros. Están de acuerdo en aplicar algún tipo de medidas para 'mitigar' las perdidas, pero en ningún caso aceptan la desconexión.

La razón, pues que desde Naciones Unidas han declarado que las normas que prevén la desconexión final de los usuarios, vulneran los derechos humanos.

Para que conste, Peter Croneos, jefe ejecutivo de la Asociación de la Industria de Internet de Australia, se ha posicionado de forma clara e impecable:

Creo que la opción de desconectar familias de Internet es erróneo a nivel político y también que se trata de una propuesta tóxica.

¿Se imaginan al representante de las operadoras de telefonía españolas decir algo así? A mi me cuesta bastante...

Vía | Sunday Morning Herald Foto | Criterion

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