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"Las Damas y el Cavaliere" en Internet

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Censura o Autocensura absoluta. Todos los distribuidores italianos se han negado a exhibir la película. Incluso algunas personas que colaboraron en el rodaje han preferido renunciar a salir en los créditos. Los periódicos que iban a venderla como promoción junto con el diario se han echado atrás al intervenir "la propiedad".

Se titula "La Dame e Il Cavaliere". La ha dirigido Franco Fracassi. y gracias a Internet se ha conseguido romper el ostracismo que amenazaba con silenciar su promoción. Del miedo reverencial de los medios, de izquierda a derecha, instalados y dependientes en mayor o menor medida de la dádiva gubernamental y los intereses "partitocraticos" también se ha hablado - y mucho - en la promoción de una película sobre las andanzas "sexuales" de Silvio Berlusconi.

El director en la presentación de la película ha denunciado que "ninguno de los medios de comunicación italianos han tratado de entender realmente lo que sucedió o ha prestado apoyo a las personas que fueron aplastadas y perseguidas". Como el fotógrafo Antonello Zappaddu, que publicó fotos de las fiestas en Villa Certosa y que ha huido a Colombia. Pero también la persecución de la que es víctima la propia Patrizia D'Addario.

Pero queda Internet y el Pueblo Violeta, que casi es decir lo mismo. Pueblo Violeta, el movimiento de oposición nacido en las redes sociales, que promociona la película entre sus 285.000 seguidores, reconvertidos en "promotores" de la misma.

Un mundo paralelo al papel y la televisión, tan cerrado demágogico y virtual. Se alzan los ciudadanos digitales contra el poder de la mordaza. A Berlusconi no le gusta Internet. Le gusta el poder.

La putocracia

La película no desvela grandes novedades, pero teje con precisión una historia italiana del poder. Un estilo ético-éstético profundamente machista y especialmente hortera que evidencia un concepto deplorable de la mujer como mercancía sexual. Los impulsos sexuales de Berlusconi y compañía.

La sospecha de que las "mujeres del centro-derecha" son aupadas a los cargos o mantenidas en la empresa-política de Berlusconi más por su "sensualidad" que por su capacidad. El escote y la falda, la mujer-objeto, como elemento sustancial del marketing político berlusconiano. El genio de las mamas-chichos. Forza Italia y aledaños.

Las protagonistas. Noemi, la joven de Nápoles cuya fiesta de 18 cumpleaños desembocó en la petición de divorcio de Verónica Lario. Patrizia D'Addario, la prostituta de Bari que pasó una noche en la cama de palacio Grazioli. La ministra. Mara Carfagna, ex modelo, ex presentadora de televisión, ex Miss Italia, ex "showgirl", ex portada de Interviú, hoy ministra de Igualdad de Oportunidades.

Según Fracassi, "la única explicación al miedo que produce la cinta es que la prensa ha contado ya esas historias pero lo ha hecho solo de manera fragmentaria; la novedad es que nosotros las hemos relacionado y juntado. Y quizá verlas y escucharlas juntas produce más impresión". Fracassi y sus reporteros dejan contar los hechos a los protagonistas. Revelan las presiones y represalias que han sufrido. Dos ex miembros de Forza Italia, Marcello Vernola, ex eurodiputado, y Paolo Guzzanti, ex diputado, explican lo que Berlusconi piensa del Parlamento y la Constitución. Este último lo resume en una palabra: putocracia.

Lo cuenta el propio director, "hay todo un mundo de niñas que gira en torno al sexo y se relaciona con el primer ministro. Berlusconi ayuda a "sus niñas" de dos maneras: en el mundo del entretenimiento o haciendo favores en la política. Respecto a lo segundo, no se trata de un premio.

Está dentro de una estrategia. Berlusconi necesita llenar los diferentes parlamentos - regional, nacional y europeo - de personas dedicadas a él y que sean totalmente controlables. Estas personas no hablan, no hacen discursos, simplemente votan lo que quiere "il Cavaliere". El primer ministro está intentando conseguir un parlamento compuesto por autómatas en sus manos.

Pero Fracassi en todas las entrevistas vuelve al tema que más le preocupa, "Italia está cerca de una especie de dictadura moderna. No tanto por Berlusconi como por los periodistas que se autocensuran. Los pocos que aparentan hacer su trabajo, lo hacen de manera inofensiva. No hacen preguntas, no hay investigaciones. Nosotros estamos actuando en solitario, a través de una página de Facebook, un blog y los numerosos contactos que hemos creado".

Foto | bioxid

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