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Un prestigioso escritor de Granada denuncia las redadas anti-piratería en su ciudad

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Tal como informó Nación Red, la Policía de Granada llevó a cabo una redada en locutorios y cibers de Granada. La Operación “Ventana Granada”, ¿lo pillas?, fue llevada a cabo por los agentes de Microsoft, su gabinete de prensa y la Unidad de Delitos Económicos de la Jefatura Superior de la Policía de Andalucía Oriental dependiente de la Delegación del Gobierno.

Como resultado de la misma se descubría “nada más y nada menos” que ocho propietarios de esos modestos establecimientos utilizaban versiones “piratas” de Windows y de Microsoft Office. Los ya imputados por un delito contra la propiedad intelectual lo son con el “agravante” de no haber pagado el alquiler del sistema operativo, que reclamó la policía.

La redada se llevó a efecto con un llamativo despliegue de medios y formando parte de las unidades un perito de Microsoft que verificaba si el software era genuino (el perito). Días antes los agentes de Microsoft ya habían señalado a la policía los objetivos. En la Operación se requisaron en total 117 ordenadores.

Está redada de Microsoft y la Policía Nacional y su distinguida persecucción de la piratería, es el asunto al que ha dedicado su última columna de opinión en GranadaHoy.com, Alejandro V. García. Un magnífico escritor y periodista granadino de gran prestigio en toda España como autor dramático, Premio Enrique Llovet, García Lorca y José Martín Recuerda, entre otros.

Alejandro V. García es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada, ha sido colaborador de la edición andaluza de El País y actualmente de diversos medios locales. Su artículo no tiene desperdicio:

Gates y los piratas

Las fuerzas policiales de Granada han sido repetidamente laureadas por su empeño en la persecución de la piratería. Detrás de muchos de esos reconocimientos están, por descontado, los grupos de recaudación de derechos de autor, los primeros interesados en que los agentes se dediquen preferentemente a detener a los copistas y a intimidar a los compradores.
Pero no es de la piratería de lo que quiero escribir hoy, sino de la perseverancia de la Policía de Granada, frente a la de otras ciudades, en decomisar discos y películas. Hace unos meses, la Policía Local avisó a los periodistas y montó una redada cinematográfica en unos pisos de la Chana contra un grupo de subsaharianos que no se merecían tanto perro, tanto coche, tanto uniforme ni tantos informadores armados de cámaras. A mí me pareció que la Policía eligió aquel fácil objetivo con el propósito de lucir sus prendas de asalto y exhibir sus habilidades. Y de camino, y esto fue lo más preocupante, exhibir a una pandilla de chicos indefensos refugiados en casas de un barrio obrero de un país desconocido. Como si fueran los únicos chorizos que merecían publicidad.
Ayer fue la Policía Nacional la que irrumpió en ocho cibercafés y locutorios, detuvo a otros tantos individuos e inmovilizó 117 viejos ordenadores. ¿La razón del despliegue? Que las computadoras tenían instalados programas piratas. Pero no programas piratas en general, sino programas específicos de Microsoft, la gran multinacional estadounidense que a todos nos ha amargado la existencia en algún momento con sus habituales estropicios sobre fondo azul. Actuar en nombre de una marca (la más poderosa) o de una sociedad de recaudación es sospechoso. Es como si la Policía irrumpiera en una tienda de barrio en busca de refrescos falsificados de una sola marca y abandonara los demás. O como si sólo fuera delito falsificar a Microsoft. No conozco los ordenadores incautados pero me juego un dólar (como dicen en las películas americanas) a que tenían programas pirateados de otras marcas sin tanta influencia como para animar una avanzadilla policial.
Por otro lado, a todos nos consta (incluida la Policía) que para detectar programas sin licencia de Microsoft en un ordenador no hace falta entrar en un locutorio. Bastaría con examinar los ordenadores privados de cualquier manzana o incluso los de algunos organismos e instituciones oficiales. A ver, que levante la mano derecha (o que tire la primera piedra, o incluso que arroje su primer ratón) quien no haya traicionado a Bill Gates. Y ahora, que levante la izquierda quien no se haya sentido engañado por el propio señor Gates. Ya pueden bajarlas, muchas gracias

Vía | Gates y los piratas (granadahoy.com)
En Nación Red | Microsoft pide perdón por colaborar con la policía rusa reprimiendo activistas
Foto | Roberto García Fadón

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