Los fondos de pensiones británicos se están deshaciendo de sus acciones en empresas de Silicon Valley: temen a la burbuja de la IA

La decisión puede verse como un pronóstico apocalíptico... o como una estrategia de gestión del riesgo: aunque la IA vaya a seguir generando valor durante años, son de esperar correcciones del mercado a corto plazo

Silicon London
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Marcos Merino

Colaborador

Durante más de una década, las acciones de grandes compañías estadounidenses —y especialmente las de las grandes tecnológicas— han sido el corazón de millones de carteras de inversión en todo el mundo. Su crecimiento, impulsado por la revolución digital y, ahora, por el boom de la IA, han consolidado a empresas como Nvidia, Alphabet, Microsoft o Meta como pilares casi incuestionables del mercado bursátil global.

Sin embargo, en los últimos meses empieza a observarse un significativo 'cambio de aires'. Y, como resultado del mismo, diversos fondos de pensiones británicos, responsables del ahorro para la jubilación de millones de trabajadores, están reduciendo su exposición a la renta variable de Estados Unidos.

¿Por qué ahora? ¿Y qué implicaciones puede tener para la economía global?

Una concentración sin precedentes

Un puñado de empresas tecnológicas se ha ido adquiriendo, poco a poco, un peso desmesurado en los índices globales. Los llamados 'Siete magníficos' (Nvidia, Alphabet, Meta, Microsoft, Amazon, Tesla y Apple) representan ya alrededor del 25% del MSCI World, por lo que rendimiento del mercado global es ahora peligrosamente 'hiperdependiente' de la evolución de estas pocas compañías.

Esta concentración genera preocupación por una razón evidente: si la IA es el nuevo motor económico, su crecimiento puede ser real… pero eso no evita que se forme una burbuja alrededor de expectativas desmedidas. De hecho, autoridades como el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra han advertido recientemente que las valoraciones tecnológicas parecen más movidas por el "miedo a quedarse fuera" que por fundamentos sólidos.

¿Por qué los fondos de pensiones británicos empiezan a retirarse?

Los fondos de pensiones del Reino Unido gestionan cientos de miles de millones de libras y son especialmente sensibles a los riesgos sistémicos. A diferencia de otros inversores institucionales, deben garantizar la seguridad del ahorro a largo plazo de millones de ciudadanos, muchos de ellos altamente expuestos a la renta variable durante gran parte de su vida laboral.

Ahora bien, determinar si vivimos o no una burbuja en torno a la inteligencia artificial es una tarea compleja, casi como intentar medir el entusiasmo colectivo del mercado con un instrumento matemático. Las señales que observamos, sin embargo, dibujan una historia ambivalente.

Motivos para ver una burbuja

Por un lado, las valoraciones de muchas compañías tecnológicas han alcanzado niveles que evocan épocas pasadas, cuando las expectativas parecían insuflar más aire que los propios ingresos: en empresas como Nvidia, por ejemplo, el precio de sus acciones se ha disparado con más rapidez que el crecimiento —ya de por sí extraordinario— de su negocio.

Al mismo tiempo, el mercado global depende de forma cada vez más intensa de un puñado de gigantes tecnológicos cuyo peso en los índices no deja de crecer. Este fenómeno alimenta la sensación de que quizá el entusiasmo por la IA esté llevando a algunos inversores a comprar más por miedo a quedarse atrás que por una evaluación objetiva de los fundamentos.

No sorprende, por ello, que instituciones como el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra o el FMI se hayan mostrado inquietas ante la posibilidad de que las expectativas se estén inflando demasiado deprisa: incluso un sector prometedor puede sufrir turbulencias si el optimismo colectivo se desborda.

La otra cara de esta historia

Sin embargo, la revolución de la IA no es meramente 'de boquilla': está teniendo efectos tangibles en la productividad, en la automatización y en la adopción de nuevas herramientas en sectores que van desde la sanidad hasta la logística. Las empresas que lideran este proceso no son startups sin ingresos, como ocurría en la burbuja puntocom, sino compañías consolidadas, con balances sólidos y negocios diversificados.

Nvidia, AMD, Broadcom o Microsoft están viendo cómo la demanda de infraestructura para IA crece a un ritmo que, por ahora, respalda parte de las valoraciones que despiertan tanto debate. Incluso en el terreno financiero, muchas de estas compañías muestran una madurez que las diferencia claramente de las de aquel ciclo tecnológico de los 2000.

Todo ello dibuja un panorama más matizado que el simple diagnóstico de "burbuja sí" o "burbuja no". Es posible que los precios hayan corrido por delante de los beneficios y que algunos inversores estén proyectando un futuro demasiado perfecto; pero también es cierto que la IA representa un cambio estructural profundo, capaz de sostener una parte significativa del entusiasmo actual

¿Qué implica esta retirada para los ahorradores y para el mercado?

Este mismo movimiento plantea una incógnita: si las compañías de IA continúan disparadas durante los próximos años, quienes reduzcan demasiado pronto su presencia en este tipo de activos podrían ver cómo sus carteras crecen a un ritmo menor que el de otros inversores más agresivos.

El impacto no se limita al ámbito personal. Las decisiones de estos fondos, que manejan cantidades colosales de capital, pueden tener efectos sistémicos: una reducción sostenida de inversiones británicas en Wall Street podría contribuir, aunque sea en pequeña medida, a moderar la velocidad con la que han subido las valoraciones tecnológicas.

Vía | FT

Imagen | Marcos Merino mediante IA

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