Japón necesita mano de obra. Muchas empresas, tras la caída de la natalidad en las últimas décadas, se encuentran con escasez de talento y van tomando medidas radicales para lograr atraer a más trabajadores en un mercado competitivo.
Eso ha llevado a cambios de la cultura tradicional del país, como por ejemplo ofrecer jornadas laborales reducidas en un país donde existen las muertes por agotamiento por trabajar excesivas horas; pagar a las mujeres lo mismo que a los hombres; nuevas normas para integrar a las personas migrantes, tras ser históricamente un país cerrado a los extranjeros, entre otros temas. Una nueva medida que muchas empresas están adoptando es flexibilizar sus normas y dar más libertad a la variedad de estilos y looks de sus trabajadores.
Desde Reuters cuentan la historia de Hinako Mori, de 22 años, que se mudó a Tokio el año pasado y optó por trabajar a tiempo parcial en Don Quijote, una importante cadena de tiendas de descuento y la razón era que no les importaba el color de su pelo . En la entrevista, Mori lucía una melena rubia ceniza con reflejos azules claros y oscuros. A ella le gusta teñirse el pelo de diferentes colores a menudo y eso es algo que muchas empresas japonesas vetan.
De hecho, ella misma, en un anterior trabajo, tras teñirse, recibió la orden de sus jefes de ponerse peluca o usar un spray para volver a tener el pelo de color negro. Como recuerdana los expertos, ante la falta de trabajadores, cada vez más empresas siguen van tomando medidas como las de Don Quijote, una compañía del grupo Pan Pacific International.
Empresas que flexibilizan
Esta empresa flexibilizó sus normas sobre los tintes y peinados y el esmalte de uñas hace tres años y afirma que casi una cuarta parte de sus empleados ahora lucen colores de pelo llamativos.
La cadena de farmacias Fuji Yakuhin, por ejemplo, ha eliminado numerosas normas para los empleados que no son farmacéuticos. Ahora permite cualquier color de pelo, diseños de uñas, maquillaje cargado y todo tipo de anillos. Para hacernos una idea del cambio: antes solo se permitían los anillos de boda.
Apenas la semana pasada, la aerolínea Japan Airlines se unió al operador del metro Tokyo Metro y a la aerolínea de bajo costo nacional Skymark Airlines permitiendo que su personal use zapatillas deportivas en el trabajo.
De todos modos, algunos aspectos de la apariencia personal que se han vuelto comunes en países europeos, como los piercings múltiples o faciales, siguen siendo inaceptables para muchas empresas. Los tatuajes, que es un elemento asociado con la yakuza en Japón, deben esconderse. Y como explican los expertos, estos últimos cambios aún no han calado en muchas grandes empresas japonesas tradicionales.
Sumitomo Mitsui Banking Corp., por ejemplo, afirma no tener políticas sobre el cabello o el esmalte de uñas, pero entre los empleados se entiende que su apariencia personal no debe causar controversia.
Empresas que quiebran por no tener empleados
Estos cambios son realmente necesarios si el país quiere adaptarse a una juventud que, a nivel global, ha venido a cambiar reglas del juego tradicionalmente asentadas. La generación Z apuesta por la flexibilidad. Japón, un país con una población que envejece rápidamente y una inmigración limitada, ha visto caer su población en edad laboral un 16% desde el máximo alcanzado en 1995, según datos de la OCDE. Esto ha generado una fuerte competencia por el personal.
Dos tercios de las empresas japonesas afirman que la escasez de mano de obra está teniendo un grave impacto en sus negocios. Tanto es así que esta fue la principal causa de quiebras en Japón entre abril y septiembre, alcanzando el número de quiebras su nivel más alto en 12 años durante el primer semestre, según Tokyo Shoko Research.
Dos tercios de los estudiantes creen que deberían poder elegir su apariencia al trabajar, según una encuesta realizada en abril por la empresa de información y reclutamiento laboral Mynavi.
Un tercio afirmó haber retirado solicitudes de empleo debido a los códigos de vestimenta de posibles empleadores. «Los estudiantes no solo buscan experiencia laboral o ganar dinero; parecen buscar algo más en sus trabajos: una sensación de libertad o comodidad», afirmó Shota Miyamoto, investigador de Mynavi.
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