Titus, el streamer de Twitch que reparte comida a domicilio en directo para financiarse: "no me lo puedo permitir, pero lo intento"
A fondo

Titus, el streamer de Twitch que reparte comida a domicilio en directo para financiarse: "no me lo puedo permitir, pero lo intento"

Twitch, pese a ser una plataforma asociada indisolublemente a los videojuegos, posee un especial potencial para el directo en general. Una conversación entre amigos, una entrevista distendida, un monólogo de cualquiera con participación de los que siguen la emisión, hasta unas campanadas... o la retransmisión de la vida cotidiana.

Ninguna novedad, aunque pueda o pudiese parecerlo, porque esa precisamente era la finalidad de Justin.tvla plataforma que dio pie a Twitch— cuando nació allá por 2007. Justin Kan, uno de sus creadores, fue el primer streamer del sitio y su canal, el único aquel entonces, retransmitía su vida diaria en directo gracias a una cámara instalada en la gorra que llevaba y un equipo que transmitía la señal.

Titus empezó como 'rider' tras quedarse sin ahorros después de haber sido despedido de su anterior trabajo como conductor de Uber; repartiendo puede costearse lo que implican los directos y seguir creando contenido IRL

Es lo que hace hoy en día José, más conocido como TitusClan o simplemente Titus. Un joven de 30 años que se ha hecho popular desde las calles de Madrid retransmitiendo, principalmente, su día a día como rider de plataformas de reparto a domicilio. Ha sido socorrista, pintor, conductor de VTC, reponedor... hasta que los repartos y los directos IRL (In Real Life) se cruzaron en su camino.

Partiendo de una mala referencia para hacer lo correcto

"Una vez estaba viendo Twitch y acabé en el stream de un canal llamado hyubsama, que es un japonés que retransmitía [y sigue retransmitiendo] su vida. La mayoría del tiempo era él en su casa comiendo, jugando o hablando con el chat", explica Titus a Genbeta. Le pareció curioso, le interesó y empezó a investigar sobre otros canales similares.

Fue así como llegó a Ice Poseidon, un popular streamer estadounidense conocido por ser unos de los pioneros del género IRL y estar siempre envuelto en polémicas por sus modos y los de sus seguidores. Como Titus recuerda, se hizo famoso a partir de 2017 por los líos en los que terminaba metido. "Hacía lo que fuera por llamar la atención, ganar más público y hacerse viral. Lo consiguió, fue el streamer más visto de la plataforma en la categoría (en aquel momento la categoría IRL tenía bastante peso) cada vez que emitía", nos cuenta.

"Fue muy divertido de ver, pero también una gran enseñanza de lo que no se debe hacer"
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Paul Denino, ese es su nombre real, fue finalmente expulsado de Twitch tras protagonizar un incidente en un vuelo: fue echado de un avión en el aeropuerto de Phoenix después de que uno de sus espectador denunciara una amenaza de bomba en su nombre. Sufrió el swatting por última vez en la plataforma ahora propiedad de Amazon.

Todo esto convirtió a Ice Poseidon en una referencia para TitusClan. "Hablo de él porque fue en quien me fijé para no cruzar ciertos límites y saber lo importante que es no tener una comunidad tóxica. Fue muy divertido de ver, pero también una gran enseñanza de lo que no se debe hacer".

La vida de un rider en directo

Titus tiene claro que su trabajo actual, ni los que ha desempeñado en el pasado, lo llenan. Su objetivo es dedicarse a Twitch a tiempo completo, por eso avisa en su canal que "aún no es lo que debería ser hasta que ahorre lo necesario para poder darlo todo". Su objetivo, cuando ese momento que todavía ve lejano llegue, es hacer otro tipo de contenido y marcharse de Madrid. "Lo tengo ya bastante visto", dice.

Antes que empezar a ser el streamer que es hoy en día, hacía directos desde su casa hasta lograr convertirse en afiliado. Una vez conseguido el objetivo, al más puro estilo de los típicos vídeos in real life, se grababa simplemente de paseo por la capital española.

"Ganaba más siendo conductor, pero repartiendo tenía esa flexibilidad y libertad de hacer lo que yo quería que son los directos"

"Luego ya me puse la cámara en el pecho y con el tiempo la gente se fue suscribiendo. Hasta que me puse a repartir en directo y fui invirtiendo ese dinero en mejorar mi equipo de stream", explica Titus. Lo hizo porque se quedó sin dinero. Antes de empezar trabajó como chófer de Uber y fue despedido por no llegar al mínimo de facturación durante dos meses consecutivos. Fue tras el despido cuando empezó a emitir en Twitch con contenido tipo vlog y, cuando se quedó sin ahorros, empezó a trabajar como rider. "Ganaba más siendo conductor, pero repartiendo tenía esa flexibilidad y libertad de hacer lo que yo quería que son los directos".

Montado en su motocicleta, sus directos retratan a la perfección y en primer persona lo que es el trabajo de un repartidor.

Equipado con una cámara Action Cam de Sony situada sobre su pecho o su hombro, un teléfono móvil en uno de sus brazos que le permite seguir lo que comentan los que lo ven en vivo, un codificador, tres módems con tres líneas de datos ilimitados, dos baterías externas y un sistema que transforma ciertos mensajes de sus seguidores en audio para que pueda escucharlos sin perder de vista la calzada, José muestra su trabajo como si de un videojuego se tratara. En una ocasiones con la imagen limpia y en otras con una capa de GTA San Andreas, que muestra estadísticas como su localización en el mapa y estadísticas de la emisión.

José muestra su trabajo como si de un videojuego se tratara
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En uno de sus directos, un envase mal cerrado provocó la rotura de la bolsa en la que transportaba una fabada y la comida cayó al suelo en el momento de la entrega.

Largas esperas en zonas en las que se concentran riders a la espera de pedidos, su llegada a los restaurantes, el viaje hasta los domicilios de los clientes e incluso las entregas. Incluso momentos delicados como el que le sucedió entregando una fabada a domicilio: prácticamente frente al cliente, la bolsa en la que transportaba el plato se rompió y la comida terminó desparramada por el suelo. En los momentos en los que interacciona con otras personas, como en la recogida de comandas y en las entregas, su cámara enfoca al suelo.

Titus muestra en sus directos incluso los momentos más delicados: como cuando la comida de un cliente, un plato de fabada, terminó en el suelo en el preciso momento de la entrega

"Yo grabo mi actividad en la calle y es con el único fin de documentar mi actividad como repartidor y mi vida diaria", nos explica cuando le preguntamos por la privacidad de terceros. "En zonas privadas o cuando llego a casa del cliente la cámara enfoca a mis pies y nadie se entera de nada". Esto es así, detalla, porque le han llegado a abrir clientes con poca ropa o famosos. "Y nadie se ha enterado de esto", apunta. Cuando el problema, en vez de ser el vídeo, puede ser el audio, desactiva puntualmente su micrófono para que lo que diga él u otros no quede registrado.

Las emisiones no están disponibles públicamente más allá de su emisión, dado que tienen una fecha de caducidad, excepto las que traslada a su canal de YouTube, el cual quiere impulsar a partir de ahora. Eso sí, guarda una copia en un servidor privado.

"No me puedo permitir estos directos, pero lo intento"

Titus Genbeta
Titus pertrechado con su equipo de emisión.

Actualmente, Titus tiene en Twitch más de 51.000 seguidores, 30.000 en Instagram, alrededor de 2.000 en su canal de YouTube y poco más de 1.700 en Twitter. Con estas cifras, por ahora, no obtiene unos ingresos destacables, aunque gana más que de repartidor.

De hecho, reconoce, no se puede permitir estos directos, pero lo intenta. "Todo lo que gano es para pagar los directos, internet, servidor, servicios para mejorar la señal, equipamiento que se rompe y tengo que reemplazar", expone. De hecho, en los meses que lleva compatibilizando directos y repartos, ha tenido que reponer dos GoPro que se le rompieron. "Gasto promedio de 500 a 1000 euros al mes en los directos. Muchas veces el dinero se va en reparar cosas que se rompen o fallan. Otras en mejorar el equipo para que el directo funcione bien".

"No veo el beneficio de hacer directos en Twitch, salvo por lo divertido que me parece y porque confío en que quizás en algún momento eso pueda cambiar"

"No veo el beneficio de hacer directos en Twitch, salvo por lo divertido que me parece y porque confío en que quizás en algún momento eso pueda cambiar. Hay algo en estos directos que me empuja a seguir y es que cada vez veo algo nuevo, quiero descubrir qué es eso y cómo puedo hacerlo en directo mientras me divierto. [...] Pero es una ilusión porque todo lo que gano se va en gastos del directo. No he llegado aún a la suficiente gente", señala. "Si eres un don nadie en internet, te va a llevar trabajo y suerte".

Pese a sus discretas cifras, sus directos llevan tiempo teniendo cierta repercusión en redes sociales y han llamado la atención por múltiples motivos. Durante lo más duro del confinamiento, durante los meses de marzo y abril esencialmente, sus emisiones lograban acercar lo que pasaba ahí afuera a los que nos quedábamos en casa por responsabilidad y necesidad. Ahora, con la situación algo más normalizada, su trabajo también muestra lo que supone ser rider.

Sus directos llevan tiempo teniendo cierta repercusión en redes sociales y han llamado la atención por múltiples motivos
Titus Ganacias 12 Horas Directo
Tras repartir durante 12 horas (emitiendo su día en directo), Titus ganó 66,97 euros.

José considera que los porcentajes que se manejan en este sector no benefician a todos por igual. "Los repartidores son lo que salen perdiendo en la ecuación. Aprovechándose de la situación de desempleo y caos político, los que tienen el dinero tienen la sartén por el mango", considera. "Hay empresas que ofrecen mejores porcentajes a sus repartidores y condiciones. Si ellos pueden, ¿por qué los grandes no lo hacen? Mientras sea repartidor seguiré despotricando contra todas estas empresas". Recientemente realizó un directo de algo más de 12 horas repartiendo comida; tras la larga jornada, ingresó 66,97 euros por el reparto.

La fama que poco a poco va acumulando ya le ha hecho relativamente conocido. "Lo bueno de hacer IRL en la calle es que alguna vez coincido con la gente que me ve. Hace unos días me crucé en el portal con un seguidor que dijo que me ponía de fondo y que le acompañaba mucho mientras trabajaba. Más recientemente, en un McDonald's, unos chavales me saludaron mientras tenían puesto el stream en su móvil", nos cuenta.

"A veces, conectar con alguien en la vida real es difícil y ahora, con internet, podemos elegir a quién queremos con nosotros"

No cree tener un perfil concreto de seguidor, pero sí tiene claro que el tipo de contenido que hace tiene futuro, al menos, en términos generales. "Cada vez consumimos más vídeo y queremos estar cerca de otras personas en un entorno en el que cada vez estamos más conectados y, pienso, que cada vez nos sentimos más solos. A veces, conectar con alguien en la vida real es difícil y ahora, con internet, podemos elegir a quién queremos con nosotros. Cuando encuentras a alguien que te gusta o que admiras quieres estar más cerca y saber qué piensa o cómo se comporta. Con los directos es más fácil llegar a mostrar esa parte real y más natural que en un vídeo editado donde puedes ocultar quién eres".

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