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Es la primera revolución mundial...

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El joven que ha salido en el telediario de TVE decía “es la primera revolución mundial”, pero la voz en off traducía “es una revolución”. No lo quieren escuchar, pero le pueden preguntar al dictador de la Internacional Socialista, que ese sí que ha escuchado con toda nitidez la “revolución” y el informe del primer ministro explicándole que ciberactivistas internacionales habían bloqueado las webs del gobierno, y que todos los medios del mundo, que nunca se preocuparon de sus tropelías, estaban destacando la noticia en la portada de sus ediciones digitales.

Ahora disfrutará del botín, que le ha robado al pueblo, en Dubai (como el vicepresidente y narcotraficante de Afganistán) o algún otro palacio, dicen que de Arabia Saudí, pero ya es mucho que Sarkozy no lo haya querido recibir en su país, no, por cierto, como ha dicho también TVE, “para evitar las manifestaciones de jóvenes tunecinos residentes en Francia”, sino para no tener que enfrentarse él a los miles de jóvenes franceses que se habrían sumado a las protestas por acoger al tirano tunecino en Francia.

Buenos reflejos ha demostrado Sarkozy que tenía muy buena información. La gente esta muy harta, más desde que WikiLeaks ha desvelado que hay una “ONG insolidaria” instalada en el poder: chorizos sin fronteras

Lo que no han conseguido los partidos de la oposición de Túnez, algunos tan moderados que más bien parecían cómplices, lo han conseguido, para asombro del viejo periodismo de papel, los revolucionarios de WikiLeaks que es así como les llaman ya a los muchachos que no están dispuestos a seguir tragando más y entre los que destaca la guerrilla española. Jóvenes y no tan jóvenes, pues casi destacaban más en las calles de Túnez los trabajadores y profesionales de mayor edad que también están hartos de la corrupción que hace imposible el progreso y la democracia. Lo que nadie duda es que la palabra clave de lo que ha pasado es: WikiLeaks, que ha destapado lo que ya se intuía, que la corrupción en Túnez es total en la órbita presidencial.

Entonces la policía del dictador exiliado recurrió a las tácticas habituales: arrestaron a blogueros y periodistas, amenazaron a editores (incluso de medios muy moderados), censuraron webs, periódicos, denunciaron a Al Yazira y obstruyeron informaciones y retransmisiones. Pero esta vez, las autoridades fueron todavía más lejos: obtuvieron contraseñas y nombres de usuarios de blogueros, reporteros y activistas políticos para identificar a líderes de las protestas y eliminar o poner en riesgo sus cuentas de correo electrónico y Facebook.

El punto de arranque para la ola de protestas y la a veces mortal represión fue Sidi Bouzid, en el sur de Túnez, donde el graduado universitario Mohamed Bouazizi se inmoló a lo bonzo el 17 de diciembre en protesta contra el desempleo. El Observatorio para la Libertad de Prensa, Edición y Creación, (OLPEC) contaba ya entonces al menos otros 50 manifestantes muertos a manos de las fuerzas gubernamentales.

Según IFEX y el CPJ, Sofrene Chourabi, un reportero de Al-Tarik al-Jadida fue seguido por policías en ropa de civil mientras trataba de cubrir las manifestaciones callejeras el 30 de diciembre. Unos agentes de seguridad detuvieron a Chourabi y confiscaron su equipo e identificación, atacaron y deshabilitaron su blog y borraron páginas de su cuenta en Facebook. No fue el único que encontró que su página en Facebook había sido borrada.

Numerosos periodistas independientes que cubrían las protestas también han sido arrestados, informaba Reporteros sin Fronteras (RSF); entre ellos hay dos periodistas de Radio Kalima: Nissar Ben Hassen, arrestado en su casa el 11 de enero mientras editaba película de los disturbios en Chebba, y Moez Jemai, arrestado en Gabes el 6 de enero y detenido durante dos días.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) informa que las oficinas del local Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJ) fueron rodeadas por la policía el 11 de enero, después de lo cual los miembros del sindicato convocaron a una huelga contra la censura. El presidente llamaba a los manifestantes “terroristas”.

Pero solo dos días después anunciaba una línea más suave y se comprometía a liberar a todos los detenidos y convocar elecciones, primero en 2014 y unas horas después, ya rodeado, para dentro de seis meses. Ya en ese momento algunos gobiernos europeos se felicitaban y llamaban a un gobierno de concertación nacional ¿con los asesinos y corruptos del equipo presidencial?. Los revolucionarios tomaban nota.

A pesar de las palabras del Presidente el Organismo regulador de Internet en Túnez mantenía bloqueados sitios webs de noticias, blogs, cuentas de correo electrónico y páginas de Facebook que contenían contenido crítico desde que estallaron las protestas. La investigación del Committee to Protect Journalists (CPJ) demuestra que el regulador tunecino “ha modificando páginas Web al vuelo para robar nombres de usuario y contraseñas para sitios como Facebook, Google y Yahoo!”, y borrando o poniendo en riesgo cuentas e incluso usando la información para ubicar a blogueros y su red de contactos.

... y llegó Anonymous como la aviación llega cuando los resistentes ya no pueden más y están asediados por las tropas de tierra. Con precisión militar golpearon toda la infraestructura digital del gobierno, incluyendo la web del Presidente, Primer Ministro, la bolsa de valores, ministerios, servidores censores e incluso algún medio colaboracionista tuvo “problemas”. Anonymous además conseguía romper el cerco informativo, Túnez era noticia de portada. La Operación Tunicia.

“Esta es una advertencia al Gobierno tunecino”, declaró Anonymous. “Cualquier organización que participe en la censura será atacada y no será liberada hasta que el Gobierno tunecino escuche el grito de libertad de su pueblo”. Esa fue la primera vez en años de dictadura que los demócratas tunecinos recibieron la asistencia y el apoyo real del exterior. Fue la vitamina de la libertad, la pócima del valor que necesitaban para seguir con su revolución.

Muchos se han quedado por el camino (esto no es un videojuego, es la vida real, gente luchando por la libertad), pero como decía un manifestante de edad más avanzada que la media, “lo hacemos por nuestros hijos”. La España que bosteza seguía enganchada a la tele que no informaba de lo que pasaba. El PSOE bastante tenía con que nadie recordarse que el partido del dictador pertenece a la Internacional Socialista, pero llegó David Ballota y lo destacó. No hay duda que es un dato espeluznante y sobre el que se pasa de puntilllas, por cierto que ya veremos si es clave en el silencio de tantos años que han denunciado desde Reporteros sin Fronteras a los propios manifestantes pasando por esos periodistas que nunca son bien tratados por sus editores.

Según Electronic Frontier Foundation (EFF) las autoridades tunecinas habían detenido a varios blogueros, entre ellos el amigo Hamadi Kaloutcha, y el ciberactivista Slim Ammamou, quién alertaron al mundo de su paradero en el ministerio del Interior de Túnez usando Google Latitude. Ammamou y el bloguero Aziz Amami fueron liberados después del último discurso presidencial, antes de volar a su exilio dorado en el que le espera su corrupta señora. En cambio muchos siguen en prisión, es el caso de Fahem Boukadous, colaborador del sitio web de noticias de Al-Badeel y de la televisión por satélite Al-Hiwar al-Tunisi.

Una pequeña red de periodistas ciudadanos en línea habían conseguido informar vía Twitter y en blogs de que las tropas estaban usando municiones de verdad y comenzaron a comunicarse entre sí para determinar las primeras cifras de muertos y heridos. “El levantamiento tenía su etiqueta en Twitter”, explica la periodiata egipcia Mona Eltahawy.

Una corriente de tweets, todos los cuales incluyen la etiqueta #Sidibouzid, fluye por mi canal de Twitter todos los días en árabe, inglés y francés, y lleva vínculos a blogs tunecinos, vídeos grabados por manifestantes y actualizaciones en vivo de manifestaciones de solidaridad en otras ciudades árabes
.

Es la revolución ¿mundial?.

Foto | IFEX

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