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Jesús Mosterín: "Internet no se deja domeñar por Estados, Iglesias, ni grupos de presión"

Jesús Mosterín: "Internet no se deja domeñar por Estados, Iglesias, ni grupos de presión"
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El teórico de la racionalidad, el gran intelectual español, Jesús Mosterín, no se ha servido de la tribuna de El País para injuriar (talibanes, proxenetas, piratas, fascistas, peristas, mafiosos...).

Jesús Mosterín defiende Internet - la más poderosa herramienta de emancipación cultural - desde la fe en la razón democrática y liberal. Desde el buen talante. Lo que no es óbice, en estos tiempos de complejos, tertulianos de cuota, medias tintas y moderantismos cómplices, para trazar el fiero retrato de lo que pasa con rotunda claridad. Denuncia, Mosterín, el miedo a la libertad. El miedo a perder los privilegios.

El miedo a Internet, que no se deja domeñar. Suena sensacional. Corregirá el centrista injuriador, aspirante a peón de la segunda transición: ¡sensacionalista!. Se les ve el plumero clerical. Ha "hablado" un intelectual español en defensa de Internet y de la verdad incómoda:

La clase política, acostumbrada desde siempre a mangonear y mantener en la penumbra sus manejos, ve con inquietud creciente la transparencia y libertad que Internet aporta.

Sobre WikiLeaks, "Las iniciativas de Wikileaks contribuyen sin duda a crear un mundo más transparente, libre y seguro para todos".

Sobre Sinde, "La ministra, no contenta con haber introducido el canon ahora tumbado, se ha pasado el año tratando de meter con calzador y sin debate previo alguno una ley contra las descargas en Internet que convertiría el cierre de un sitio web en una mera decisión administrativa. Trató de colar su propuesta de estraperlo y sin que se notase, como mera disposición adicional de la Ley de Economía Sostenible, con la que obviamente no tenía nada que ver."

Sobre el canon, "El canon digital es un disparate jurídico: una multa que se impone a todos los compradores de un soporte con el que se podría delinquir, aunque no se delinca. La excusa de esta tasa sobre los materiales de reproducción digital es que los compradores podrían usarlos para copiar contenidos de propiedad ajena. Es como si se dijera que todo comprador de un cuchillo de cocina debe pasar una semana en la cárcel, pues algunos usan los cuchillos para acuchillar al vecino y la policía no siempre puede encontrar a los culpables".

Sobre Internet y el necesario debate (racional), "Lo que necesitamos es un debate abierto, racional, sereno y sin prejuicios. Internet está aquí para quedarse, afortunadamente, pues es la mejor esperanza que tenemos de un mundo sin censuras, controles ni fronteras, donde cada ser humano tenga acceso a toda la cultura sin límites ni restricciones y decida libremente en cada momento qué hacer y cómo hacerlo y en qué lengua hacerlo y por qué ideas interesarse y con quién hablar y comerciar y ligar".

Sobre las descargas, "No hay que demonizar las descargas en Internet. No es lo mismo copiar que robar. El ladrón priva al dueño de la posesión y usufructo de su propiedad, pero no así el copión, que se la deja entera. No es lo mismo robar un cuadro en un museo que reproducir su fotografía (que, hecha sin flash, no perjudica para nada al cuadro mismo). Los típicos objetos de robo son entidades compuestas de materia y forma, como los coches. Quien me roba el coche me deja sin coche. Los objetos de copia son formas puras, como la información, que no desaparecen por el hecho de ser reproducidas. Quien copia un texto mío no me priva del texto ni de las ideas que expresa, aunque a veces redunde en un lucro cesante. En realidad, aunque me irrita mucho que me roben la cartera, más bien me halaga que alguien se interese tanto por mis escritos como para fotocopiarlos o colgarlos en su blog".

Sobre la Propiedad Intelectual, "Hay que proteger la propiedad intelectual, pero también hay que desempolvar las convenciones a menudo obsoletas que la regulan. Las patentes industriales son los productos sometidos a propiedad intelectual más relevantes económicamente; a pesar de ello, tienen una validez de 20 años, tras la cual pasan al dominio público y cualquiera puede usar lo patentado. En su actual regulación, la propiedad intelectual de autores y artistas no solo dura toda la vida del autor (con lo cual es fácil estar de acuerdo), sino que además, tras su muerte, todavía se extiende nada menos que 70 años a sus herederos y a los herederos de sus herederos, que nada han tenido que ver con su creación. Como ha escrito en este diario Josep Ramoneda, "habrá que encontrar fórmulas para que los herederos de un artista no vivan 70 años del cuento".

Vía | El País

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