Un dinosaurio que nunca llegó a nacer quedó preservado durante más de 66 millones de años: está encogido dentro del huevo igual que un pollito

Llevaba 15 años olvidado en un almacén del museo hasta que alguien miró dentro y encontró el embrión colocado para nacer como un ave.

Dinosaurio
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Redacción de Genbeta

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Una de las imágenes más llamativas de la paleontología reciente es la de "Baby Yingliang", un embrión de dinosaurio que murió dentro de su huevo cuando estaba a punto de salir y que ha llegado hasta hoy prácticamente intacto. El fósil tiene entre 66 y 72 millones de años, procede de Ganzhou, en la provincia china de Jiangxi, y lo describió en 2021 un equipo de China, Reino Unido y Canadá en un estudio publicado en la revista iScience.

Lo que lo más ha llamado la atención de los investigadores es la postura de este bebé de dinosaurio. La cabeza queda por debajo del cuerpo, con los pies a cada lado y la espalda curvada contra el extremo romo del huevo, una posición que nunca se había visto en un dinosaurio no aviano y que recuerda mucho a la de un pollo poco antes de nacer. Y es que, como explicaba Fion Waisum Ma, investigadora de la Universidad de Birmingham y coautora del trabajo, en la nota de prensa de su universidad: “Los embriones de dinosaurio son de los fósiles más raros y la mayoría están incompletos, con los huesos dislocados. Estamos muy emocionados con el descubrimiento de Baby Yingliang: está muy bien conservado y nos ayuda a responder muchas preguntas sobre el crecimiento y la reproducción de los dinosaurios”.

Quince años olvidado en un almacén

Dinosaurio-fosil

La historia del hallazgo también es curiosa. El huevo se recuperó como posible fósil hacia el año 2000 y pasó años guardado sin que nadie supiera lo que había dentro, hasta que en 2015 Kecheng Niu, conservador del Museo de Historia Natural Yingliang Stone, se fijó en él. 

Lida Xing, una de las autoras del estudio, lo contaba así: “Durante la construcción del museo, en la década de 2010, el personal revisó el almacén y descubrió los especímenes. Se identificaron como fósiles de huevos de dinosaurio. Se prepararon los fósiles y, finalmente, apareció el embrión que estaba oculto dentro del huevo. Así salió a la luz Baby Yingliang”.

El embrión mide unos 27 centímetros de la cabeza a la cola y está enroscado dentro de un huevo de 17 centímetros, que hoy se conserva en el museo que le da nombre en China. Por su cráneo alto y sin dientes, los investigadores lo identificaron como un oviraptorosaurio, un grupo de dinosaurios terópodos con plumas, muy cercanos a las aves actuales, que vivió en Asia y Norteamérica durante el Cretácico. Darla Zelenitsky, paleontóloga de la Universidad de Calgary especializada en huevos de dinosaurio y coautora del estudio, reconocía a National Geographic: “No podía creer lo que veían mis ojos, porque está perfectamente conservado”.

La misma postura que un pollo antes de romper el cascarón

Dinosaurio-fosil "Baby Yingliang", embrión fosilizado de oviraptorosaurio de entre 66 y 72 millones de años.

La postura en la que se encontró el fósil recuerda a la que adoptan los pollitos antes de nacer. Hacia el día 17 de incubación, el embrión adopta una posición previa, y el día 20 se encoge del todo, en lo que se conoce como “tucking”. Al día siguiente rompe el cascarón. Ese movimiento lo controla el sistema nervioso central y es clave para que la eclosión salga bien, y la postura de "Baby Yingliang" se parece mucho a la de un pollo de unos 17 días.

Al comparar este embrión con los de otros oviraptorosaurios, con saurópodos de cuello largo y con aves, el equipo plantea que ese comportamiento, que se creía exclusivo de las aves, apareció primero en los terópodos, los dinosaurios de los que descienden. Parte del cuerpo sigue cubierta de roca, así que su idea es estudiarlo con técnicas de escaneo avanzadas para ver el esqueleto completo, cráneo incluido. 

Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo que también firma el trabajo, lo resumía así: “Este pequeño dinosaurio prenatal se parece muchísimo a un pollito acurrucado en su huevo, lo que es una prueba más de que muchos de los rasgos característicos de las aves actuales aparecieron primero en sus antepasados dinosaurios”.

Fotos | Julius Csotonyi - University of Birmingham

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