Una jubilada alemana compra una casa en la serranía de Ronda (Málaga), y busca voluntarios para ayudarla a restaurarla 18 horas semanales a cambio de alojamiento y comida gratis

  • La propuesta está publicada en Worldpackers, se centra en octubre y noviembre de 2026 y la casa está junto a la estación de Cortes de la Frontera

  • A cambio de lijar suelos, pintar y desbrozar el jardín, ofrece habitación privada, comida e internet de alta velocidad para teletrabajar

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Redacción de Genbeta

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Poner a punto una vivienda rural en la serranía de Ronda es el proyecto con el que una jubilada alemana busca voluntarios que le echen una mano. Y es que la casa que ha comprado, situada en la aldea de Cañada del Real Tesoro, a un paso de la estación de tren de Cortes de la Frontera, tiene los suelos de madera gastados, las paredes pidiendo pintura y un jardín tomado por la maleza, tal y como explica la propietaria en su anuncio de Worldpackers.

Un plan que pide manos. Además del andén, la casa tiene un supermercado y un bar de tapas a mano, y su dueña tiene claro cómo quiere reformarla. Para eso necesita algo más que dinero: gente dispuesta a arremangarse, y de ahí que haya acudido a la popular plataforma donde los viajeros pueden ponerse en contacto con anfitriones que ofrecen techo y comida a quien les ayude.

El trato consiste en dedicar 18 horas semanales a la reforma a cambio de alojamiento y comida, con un calendario concentrado en octubre y noviembre de 2026, la época que la anfitriona considera la más bonita del año en el valle.

De lunes a viernes, los voluntarios trabajan codo con codo con empresas de construcción locales, y la propietaria se acerca a la casa los fines de semana. La reforma es artesanal y avanza sin prisas.

Lijar, pintar y desbrozar. Porque el objetivo es poner la casa al día, sin reconstruirla por completo, el perfil que se busca es el de alguien manitas o con experiencia en construcción. Las tareas que recoge el anuncio son lijar y sellar los suelos de madera, cepillar y pintar las paredes por dentro y por fuera, restaurar y pintar los marcos de las ventanas y desbrozar y recortar la vegetación del jardín.

Si además te defiendes con la fontanería o con la reparación de electrodomésticos, mejor todavía, ya que parte de la instalación necesita una actualización. La obra más gorda , la de demoler la chimenea actual para sustituirla por una estufa de pellets, queda en manos de constructores de la comarca.

Lo que ofrece y lo que no. Cada voluntario tiene una habitación privada, y la nevera y la despensa están llenas para que cada uno se prepare sus comidas, aunque los fines de semana se cocina en grupo o lo hace la anfitriona. A eso se suman lavadora gratuita, cocina equipada, internet de alta velocidad para teletrabajar, recogida en la estación de autobuses o en el aeropuerto y alguna excursión o salida de compras en fin de semana.

Lo que corre de cuenta de los interesados son los vuelos, el seguro de viaje, el transporte interno y los visados. Los días libres suelen caer entre semana y las normas de la casa son sencillas, ya que no se permiten fiestas y hay que mantener el orden y reciclar. También avisa que hay gatos en casa, y el único requisito formal es tener un nivel intermedio de inglés.

Entre Los Alcornocales y Ronda. La vivienda está en el valle del Guadiaro, junto al río y a las puertas del parque natural de Los Alcornocales, un espacio de más de 170.000 hectáreas repartido entre Cádiz y Málaga, con una importante colonia de buitre leonado y varias especies de águila.

La estación de Cortes de la Frontera conserva el edificio original de 1892 y tiene trenes hacia Ronda y Algeciras, en una línea que en otoño atraviesa un paisaje que va cambiando de color. Ronda presume del Puente Nuevo, de 98 metros de altura, que cruza el Tajo. Y la plaza de toros de la ciudad está entre las más antiguas de España.

Foto | Worldpackers

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