Este nuevo empleado no es la persona que contraté: historias curiosas en tiempos de videollamadas y trabajo en remoto

Este nuevo empleado no es la persona que contraté: historias curiosas en tiempos de videollamadas y trabajo en remoto
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Un hombre está convencido de que el nuevo empleado de su empresa no es a quién entrevistó por videollamada, como ha compartido su pareja en un blog sobre gerentes y liderazgo. Todo comenzó porque este hombre - el que tiene dudas- es parte del equipo directivo de una empresa mediana y se encarga de la informática. Tuvo que ser parte de un proceso de selección de un nuevo trabajador para la empresa y las entrevistas se hicieron en remoto a través de videollamadas. El trabajo ahora también es en remoto.

Hay varias cosas que no coinciden entre el candidato y el nuevo profesional en su empresa. El trabajador, al que quien cuenta la historia ha bautizado como John, tiene el pelo diferente y ahora lleva gafas. Además "John habla de su tres hijos y su mujer, mientras que en la entrevista hizo referencias a que estaba soltero".

Este directivo confuso también describe a John como una persona distante y bastante tímida, mientras que cuando le entrevistaron se mostraba seguro y elocuente. Además, ahora John no puede responder a una serie de preguntas que se discutieron previamente en la entrevista y que son parte de sus labores diarias.

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Qué pudo haber pasado en ese proceso

Hay varias ideas que el directivo y su pareja que es quien comparte la historia, barajan. Por un lado, el hombre que hizo la entrevista "está convencido de que el nuevo empleado no es la persona que contrataron".

Su pareja cree que puede ser que el comité de contratación o el departamento de recursos humanos podrían haber confundido a los candidatos con el nombre o con el mail a la hora de escribirle para aceptar su candidatura. Esta hipótesis falla porque sólo un candidato llegó a la tercera ronda, el cual es el supuesto elegido. Todas las demás personas habían sido rechazadas antes.

Otra hipótesis es que haya personas pagando a terceros para que hagan entrevistas haciéndose pasar por ellos. Alguien tímido, alguien con poco conocimiento del puesto que quiere cubrir... ¿Podría llegar a pagar dinero a otra persona para que lo suplante en una entrevista en remoto?

Otros miembros de la empresa comienzan a dudar

Mientras que estas divagaciones estaban al principio entre quien cuenta la historia y su marido, con el tiempo entraron más personas dentro de la empresa en la historia. Holly, que es la directiva, escribió un día a su compañero de trabajo para ver qué opinaba de John. Resultó que John, que supuestamente había tenido dos entrevistas con Holly en el proceso de selección, en otro momento, ya trabajando, le preguntó quién era y cuál era su posición, algo que fue aclarado en el proceso.

Otro aspecto que comenzó a causar inquietud es que parecía no tener mucha idea de lo que tenía que hacer en sus tareas, cuando en las entrevistas era experto. De hecho, venía de ser ingeniero en Mulesoft, una firma de software de integración para conectar aplicaciones, datos y dispositivos con sede en San Francisco.

Con todo esto, llegaron a hablar con el departamento de recursos humanos para ver que no había errores a la hora de informar al candidato seleccionado y los trabajadores revisaron los mails y confirmaron que el proceso fue de forma correcta: se había ofrecido un puesto al candidato seleccionado en la última entrevista.

Con todas estas dudas, decidieron informar al equipo legal. Estos aprobaron que RRHH hablase con John, pero sobre que "ha habido algunas preocupaciones sobre el rendimiento y sus capacidades", en vez de centrarse en "pensamos que eres un mentiroso". Al mismo tiempo, la seguridad legal aprobó poner un rastreo en el ordenador de John para revisar si ha habido mensajes externos o si su trabajo se está completando con ayuda externa o en un ordenador diferente.

De todos modos, muchas de las personas implicadas creen que esta charla con Recursos Humanos va a enviar una alerta y John podría dimitir antes de reconocer un fraude. Efectivamente. Cuando RRHH le comentó a John que no estaban contentos con su rendimiento, el empleado renunció a su puesto y colgó la videollamada. Ya no han podido hablar más con él.

Y ahora la duda que les queda ahora es: ¿mintió en la entrevista o estaba robando información de la empresa? La verdadera identidad de John y del entrevistado es un misterio por el momento.

Un caso que no es aislado

La historia de John no parece un caso aislado. Si buscas, vas a encontrar a más expertos hablando de este asunto. Por ejemplo, Nick Shah, fundador y presidente de Peterson Technology Partners (PTP), empresa ubicada cerca de Chicago, ha escrito un artículo en LinkedIn donde dice que "los candidatos falsos son un verdadero problema en la contratación de personal de TI. El tiempo que se pierde en examinar estos perfiles cuesta dinero a una empresa. En el caso de que uno de estos candidatos sea tan convincente que consiga una oferta de trabajo, las pérdidas de tiempo y de costes para un proyecto pueden ser enormes".

Según Shah, "las entrevistas por Zoom, Teams y Skype no sólo son convenientes ahora, sino necesarias. Este aumento de las entrevistas por vídeo ha traído consigo un incremento masivo de candidatos fraudulentos". Una de sus recomendaciones es omitir la entrevista telefónica. Y pide a los entrevistadores que miren bien la expresión facial del candidato. Incluso sus auriculares para asegurarse que nadie les está chivando las respuestas a las preguntas más técnicas del pueto.

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