Publicidad

12 cosas que destruyen la productividad del desarrollador

12 cosas que destruyen la productividad del desarrollador
4 comentarios

Publicidad

Publicidad

La productividad. La gran ballena blanca… y si hablamos del mundo del desarrollo software, más todavía. Cientos de artículos sentando cátedra sobre cómo maximizarla, decenas de herramientas para mejorarla y/o medirla y gurús y coaches especializados en sus secretos más íntimos. Sin embargo, hoy en Genbeta vamos a intentar un enfoque distinto, nos vamos a centrar en los causantes de la baja productividad, en los stoppers. He aquí 11 cosas que disminuyen la productividad del desarrollador y que, en la medida de lo posible, habría que evitar y/o paliar. Let’s go!

Disclaimer: este artículo no está basado en hechos ni experiencias reales. Bueno, a ver, un poco sí, que tenemos mucha mili hecha.

Reuniones

Hay gente que vive de reunión en reunión y espera que el resto de la humanidad haga lo mismo. Una cultura de la reunión que provoca reuniones que te parten mañanas o tardes (o mañanas y tardes, incluso) para nimiedades que se podrían solventar en un par de emails, reuniones con gente que no se las ha preparado, reuniones para cumplir el expediente, reuniones a las que te convocan sin venir a cuento, reuniones para que te cuenten otra vez lo mismo… por favor, reuniones las justas y necesarias (las daily meetings con tu equipo y muy pocas más), acabemos con este infierno en la Tierra.

Meeting

Interrupciones (ajenas y propias)

Esas llamadas con marrones imprevistos, los mensajes de whatsapp inesperados, las susodichas reuniones intempestivas y cualquier otra interrupción que cortan el hilo del pensamiento y acción del developer. Y luego no es tan fácil retomarlo como pueda imaginarse.

Pero no sólo el resto de la humanidad está en contra de nuestra productividad. Nuestra propia tendencia a la procrastinación juega a veces en nuestra contra. Y a día de hoy no son pocos los estímulos para esta procrastinación: Twitter, Facebook, Reddit, Instagram, el vuelo de una mosca...

Vaguedad

Que no vagancia (de la que ya hemos hablado en el punto anterior)… aunque también un poco: esas descripciones de funcionalidades de apenas unas líneas o esos bugs que son un mero “no funciona la web” o “se ha roto el servicio”. Auténticos generadores de frustración entre los desarrolladores que repercuten en hilos eternos de emails o en tickets boomerang de Jira o en interminables llamadas telefónicas o ¡en nuevas reuniones!

No hace falta escribir el Quijote (que los tochacos tampoco es que fomenten mucho la productividad) pero con lo poco que cuesta currárselo un poco y lo beneficioso que es para todos, no hacerlo tiene delito.

El entorno de trabajo

Mala iluminación, exceso de ruido (externo, ya hablaremos del interno), mucho frío, mucho calor, malos olores, una mala silla, una mesa pequeña, mala relación con los compañeros… todo afecta y todo medra en nuestra productividad. Cuanto más incómodo es el entorno de trabajo, más difícil centrarse en el desarrollo y, por ende, producir.

Necesitamos estar tranquilos y a gusto en nuestro lugar de trabajo para dar lo mejor de nosotros mismos. Y no sólo los desarrolladores, es algo intrínseco a cualquier trabajador en su entorno laboral. No parece algo complejo de comprender, por eso resulta tan frustrante que haya empresas que no le presten la más mínima intención.

El hardware y el software

Un equipo con Windows 7 del año de la polka, una red VPN que va a pedales y te echa cada dos por tres, programas sin licencias y con parches a fuego en el registro, un antivirus caducado, dispositivos móviles para testing siempre con dos años de desfase, esa impresora que se desconfigura todas las semanas. Así ni se puede trabajar ni se puede producir, lo único que se puede es resignarse y soñar con cerillas y un bidón de gasolina.

Necesitamos estar tranquilos y a gusto en nuestro lugar de trabajo para dar lo mejor de nosotros mismos. Y no sólo los desarrolladores, es algo intrínseco a cualquier trabajador en su entorno laboral

(Mal) legacy code

Heredar un proyecto y que el código preexistente sea ininteligible. Esa pesadilla infernal y recurrente que cuando se hace realidad nos hace perder pelo y reducir nuestra productividad intentando descubrir que significan esos símbolos arcanos.

Es la hora del refactoring con cabeza (bendito sea Martin Fowler) y de saber como plantarle cara a este malvado legacy code. Es la única manera de que la productividad no caiga a mínimos históricos. Y de mantenernos cuerdos, claro.

Mala documentación

Mala o directamente inexistente. Los ejemplos son múltiples y raro es el desarrollador que no se ha enfrentado a alguna crisis pro estos motivos. Horas, incluso días, para desentrañar cómo funciona esa API con documentación raquítica para hacer una llamada que te lleva apenas unos minutos de codificar. Esa librería de terceros en el core de tu proyecto y que de repente empieza a fallar y la documentación son dos páginas de generalidades. Todos hemos estado allí y no queremos volver ni por todo el oro del mundo.

Cuando las estimaciones temporales son tomadas por la gerencia como promesas esculpidas en piedra, resulta frustrante y desalentador

Deadlines imposibles

Si ya cuando las estimaciones temporales son tomadas por la gerencia como promesas esculpidas en piedra, resulta frustrante y desalentador, que decir cuando suenan cosas como “Venga, chicos, esta funcionalidad tiene que estar en dos semanas” o “En el próximo sprint va a entrar esto, esto y lo otro”. Frases terribles que anticipan semanas duras y que todos hemos oído. Frases que crean estrés y el estrés lleva a la frustración y la frustración lleva a la improductividad, joven padawan. Deadlines ajustados, sí, vale, pero justos y consensuados, por favor. Si no, la cosa va a terminar mal, todos lo sabemos.

Falta de confianza

No la falta de confianza propia en uno mismo (que también, por ejemplo el síndrome del impostor) si no la de los demás, en especial, superiores y, sobre todo, compañeros. Si siempre te tocan las tareas más ingratas, si siempre te miran con lupa, te terminas emparanoiando (perdón por el palabro) y la paranoia y la alta productividad no son, para nada, buenos amigos.

Los desarrolladores, aunque a veces parezca que hagamos magia, no somos ni dioses ni máquinas, tan sólo personas con nuestros propios problemas

Liderazgo veleta

Esos jefes de proyecto caóticos neutrales que hoy dicen negro y mañana dicen blanco, que cambian cada dos por tres el enfoque del proyecto o la composición del equipo. Imposible centrarse y producir en semejantes condiciones de volatilidad y de cambio de foco.

Mochila personal

También se le podría llamar ruido (interno). Básicamente es que los desarrolladores, aunque a veces parezca que hagamos magia, no somos ni dioses ni máquinas, tan sólo personas con nuestros propios problemas. Y aunque está muy bonito eso de separar lo profesional de lo personal, no siempre es fácil. Problemas familiares, sentimentales, monetarios, inmobiliarios, incluso de transporte o tan prosaicos como que haya perdido tu equipo, todo son piedras en nuestra mochila personal que pueden terminar afectando a nuestra productividad.

Falta de reconocimiento

Nada más ingrato que, después de las mil y una piedras que nos encontramos en el camino y que hemos repasado en los puntos anteriores, llegar a la meta, cumplir objetivos y sentir la indiferencia. No hablamos ya de gratificaciones, premios o subidas de sueldo o escalafón (que también) si no de meras y sinceras palabras de gratitud y, en definitiva, reconocimiento.

Si no llega este reconocimiento, o peor, si las alabanzas se las lleva otro que se lo haya merecido mucho menos, desde luego no te vas a esforzar lo mismo en la próxima ocasión. Y claro, la productividad caerá y saltarán las alarmas. ¡Con lo fácil que es prevenir!

Podríamos hablar también del exceso de competitividad, del estancamiento de los salarios o de la falta de flexibilidad de horarios pero creo que ya nos hacemos todos una idea de que la productividad tiene muchos y poderosos enemigos.

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir