España vive un momento demográfico y económico paradójico: somos uno de los países más longevos del mundo, pero esa misma longevidad está tensionando nuestro sistema de bienestar. Esta situación ha llevado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a recomendar a las instituciones españolas que alarguen la vida laboral de los españoles, retrasando la jubilación para sostener financieramente el modelo social en las próximas décadas.
Sin embargo, el análisis de fondo es más complejo. Porque, aunque vivimos más que nunca, no siempre lo hacemos en buenas condiciones.
España, un país que vive mucho... ¿Y bien?
Los datos demográficos son contundentes: España mantiene una esperanza de vida cercana a los 84 años, una de las más altas del mundo desarrollado (por encima de la media de la Unión Europea y prácticamente al nivel de Japón o Suiza).
No obstante, estos buenos resultados conviven con un dato preocupante: la esperanza de vida en buena salud —es decir, los años que se viven sin limitaciones importantes— ha venido reduciéndose desde 2019, especialmente entre las mujeres. España se sitúa 2,2 años por debajo del promedio europeo en este indicador.
Si un país vive más, pero lo hace con peores condiciones de salud en edades avanzadas, necesita más cuidados, más gasto sanitario y más recursos asistenciales. Y, desde luego, sus ciudadanos están en peor (y no en mejor) disposición para seguir trabajando hasta edades avanzadas.
¿Qué tiene que ver la 'esperanza de vida en buena salud' con la prolongación de la vida laboral?
Mucho. Aunque cada vez vivamos más años, los años que vivimos de manera saludable no aumentan al mismo ritmo, lo que complica la idea de trabajar hasta edades avanzadas. El deterioro del bienestar en edades medias y altas podría generar la paradoja de que los trabajadores de mañana estén en una disposición sanitaria peor que los jubilados de ayer.
El impacto del envejecimiento sobre la economía y las cuentas públicas
En su Estudio Económico de España 2025, la OCDE avisa de que el envejecimiento es la principal vulnerabilidad a largo plazo para las finanzas públicas. El gasto en pensiones, sanidad y dependencia seguirá aumentando y dificultará cumplir con el objetivo de reducir el déficit y la deuda pública en la próxima década.
España, recuerda el organismo, se ha comprometido a reducir su déficit fiscal al 0,8% en 2031 y la deuda al 90,6%, pero no existen planes detallados para lograrlo. Y los gastos relacionados con la edad aumentan cada año. Esta presión presupuestaria coincide con otros retos:
- La inversión sanitaria se mantiene similar a la media de la OCDE, pero con un reparto desequilibrado: menos recursos en Atención Primaria y prevención, más en hospitalaria.
- Las listas de espera sanitarias siguen siendo un problema notorio y la percepción ciudadana del sistema ha empeorado: solo un 55% cree que funciona con cambios menores, frente al 72% en 2019.
- Las enfermedades crónicas y mentales afectan a más de un tercio de la población, aumentando la demanda de asistencia.
Un país más envejecido requiere más gasto, pero al mismo tiempo tiene menos población activa para financiarlo. Esa es la ecuación que preocupa a la OCDE.
Qué pide exactamente la OCDE
Para abordar la presión del envejecimiento, la OCDE plantea varias medidas clave:
- Incentivar el retraso de la jubilación: Premiar a quienes continúen trabajando más allá de la edad legal, para aumentar ingresos y reducir gasto.
- Revisar los subsidios para mayores de 52 años: El organismo sugiere reducir beneficios de este subsidio para evitar que actúe como incentivo indirecto a dejar el mercado laboral antes de tiempo.
- Ampliar el periodo de cálculo de las pensiones: Una medida controvertida, pero que permitiría ajustar las prestaciones a la esperanza de vida real.
- Vincular la pensión a la esperanza de vida: Es decir, que el sistema se adapte automáticamente a los cambios demográficos.
- Reforzar el marco fiscal y aumentar la productividad: El envejecimiento también se combate con más empleo y más productividad, dos asuntos donde España sigue rezagada.
Vía | Cadena Ser & El Confidencial
Imagen | Marina Shemesh + Marcos Merino mediante IA
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