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Tras años persiguiendo la seguridad en las contraseñas, las medidas básicas siguen sin calar entre el público general
Seguridad

Tras años persiguiendo la seguridad en las contraseñas, las medidas básicas siguen sin calar entre el público general

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Los consejos sobre cómo elegir contraseñas seguras llevan muchos años siendo los mismos, pero parece que entre el público general, por la comodidad que supone recordar contraseñas fáciles, siguen sin calar. Es algo que hemos visto en numerosas ocasiones. Por ejemplo, en 2016, las contraseñas más usadas fueron del tipo: 987654321, 123123, 12334567, 111111, 123456, etc.

Son contraseñas extremadamente fáciles de imaginar por cualquier persona que pretenda acceder a nuestros datos, algo que cada vez es más peligroso, pues nuestra información en Internet hace mucho tiempo que dejó de ser una parte de nuestra vida para ser, en la mayoría de casos, un reflejo completo. Más allá de las repasadas, los usuarios que no se preocupan mucho más que por no usar combinaciones tan obvias, generalmente usan sus iniciales, el nombre de su mascota...

Los riesgos de las contraseñas personales

En el vídeo inferior, que se ha hecho muy popular en Twitter, se muestra a la perfección el tipo de contraseña personal basado en elementos del día a día de quien las elige. Más allá de eso, el vídeo refleja la problemática de elegir esas contraseñas. No es que por fuerza bruta vayan a averiguarlas más fácilmente, que sí, sino algo peor.

Tal y como se ve, las personas no tienen ningún problema en contestar los datos sobre los que acaban de decir al entrevistador que han basado sus contraseñas, por lo que es extremadamente sencillo averiguarlas para una persona malintencionada, sobre todo si pertenece al círculo cercano, que no por ello tiene que usar esos datos para bien.

Resulta bastante interesante que al usar ese tipo de contraseña no se asocie directamente con la inseguridad que produce el hecho de que en cualquier momento se nos pueda escapar toda esa información relevante, incluso tras reconocer que es la información usada.

La solución a la pereza es un gestor de contraseñas

Buttercup Buttercup es un gestor de contraseñas gratuito y abierto que puedes usar en Windows, Linux y Mac.

Existen diversas formas de crear contraseñas seguras y recordables, aunque generalmente con una entropía bastante más baja que la de un software que las genere de forma aleatoria. En cualquier caso, crear contraseñas seguras puede abrumar a usuarios acostumbrados a elegir contraseñas sencillas con las variables personales que hemos visto, y más si hablamos de no repetirlas entre servicios.

La solución pasa por usar gestores de contraseñas como Buttercup. Ahorran tener que recordar contraseñas difíciles, lo que permite crear contraseñas más complejas y, por tanto, seguras. Gracias a la conveniencia que ofrece su integración con los sistemas operativos más usados, introducir contraseñas almacenadas por un gestor es comodísimo, sobre todo en iOS y Android, donde el paso se puede realizar mediante el lector de huellas. En su contra también hay argumentos, pero la opción de usarlos siempre supera a la de emplear una sola contraseña muy sencilla para todos los servicios.

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