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De la declaración de guerra de Sebastián a la Declaración de Granada

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Conviene echar la vista atrás para no perder la perspectiva y seguir adelante a enfrentar nuevas batallas sabiendo que algunas las estamos ganando, con ese tono quijotesco, un activista de los derechos civiles en la red, hacía referencia, en concreto, a la necesidad de valorar, una semana después, "con perspectiva y en positivo" los resultados de la Declaración de Granada, tomando como refererencia las primeras intenciones del gobierno español.

Y es que el documento final de la Declaración de Granada (pdf) eliminaba cualquier alusión a la llamada "tasa Google", el pago de un peaje que reclaman las telefónicas a los buscadores por el uso de sus infraestructuras y que había apoyado el propio ministro Miguel Sebastián.

Además en lo que respecta a la piratería, hasta la "expresión" misma desaparecía del documento final. De esta manera se ha pasado de las primeros intenciones del gobierno español que incidían en la "piratería" como el gran mal al que enfrentarse:

En el ámbito del derecho de autor y derechos conexos, la piratería de bienes culturales y creativos, dañando a la comercialización legal de los medios de comunicación, especialmente a través de Internet, que dificultan la llegada de los modelos de negocio competitivo de la oferta legal de contenidos culturales y creativas, poniendo en cuestión de la remuneración adecuada de los titulares de derechos y frena el dinamismo de la industria cultural europea que da acceso a la calidad jurídica, diversa y de gran oferta cultural.
La importancia de la conciencia pública en relación con el impacto de la falsificación y la piratería en la sociedad y la economía, en particular, el peligro potencial de falsificaciones y productos pirateados para la salud y seguridad, así como para la competitividad europea, la creación, innovación y empleo, y alienta a la Comisión, los Estados miembros y las partes interesadas, incluidos los consumidores, para analizar y aplicar campañas de sensibilización eficaces, incluyendo un Día Europeo contra la Falsificación y la Piratería, el 11 de junio.

Se ha pasado, decimos, a un texto inconcreto y ambigüo pero que al menos elimina de raíz toda esa retórica represiva y beligerante. Como puede comprobarse en este párrafo de la Declaración final:

Con respecto a los derechos de propiedad intelectual, se debería promover activamente el desarrollo de los mercados europeos de contenidos digitales, mediante soluciones prácticas que impulsen nuevos modelos de negocio, así como con medidas concretas que reduzcan la fragmentación del mercado para la reutilización y el acceso a contenidos digitales, y que, al mismo tiempo, protejan y aseguren la justa remuneración de los derechos de autor

Parece obvio que no todos los gobiernos europeos y comisarios participan del espíritu represor que inspiran el armazón jurídico de leyes como Sinde, Hadopi, Digital Economy Bill, etc. La presión de la sociedad civil también está jugando un importante papel. Sebastián no conquistó Granada y es bueno recordarlo una semana después de aquella cumbre.

Foto | Chesi - Fotos CC

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