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La vida de Paul Allen, una leyenda de la informática alejada de los focos
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La vida de Paul Allen, una leyenda de la informática alejada de los focos

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Ayer por la noche nos fuimos a la cama con la mala noticia de la muerte a los 65 años de Paul Allen, una de esas figuras de la informática de entre los años setenta y el nuevo siglo que cambió la vida de millones de personas gracias a su importancia dentro de Microsoft. Estuvo implicado en el sector desde los 14 años hasta que se le diagnosticó de linfoma no Hodgkin en 1983, dejando temporalmente la empresa que cofundó junto a Bill Gates en 1975, para abandonar la empresa definitivamente en el año 2000.

Desde entonces no ha sido una figura relevante en la industria, y su nombre siempre ha estado a la sombra del de Gates, pero su huella en Microsoft y en el mundo de la tecnología le dejan en lo más alto, junto al propio Bill o a Steve Jobs.

Quién fue Paul Allen en la informática

Paul Allen nació en Seattle el 21 de enero de 1953. Allí, en el Lakeside School, conoció y se convirtió en inseparable del otro gran protagonista de Microsoft, Bill Gates, pese a que era tres años mayor que él. Como decíamos, desde los 14 años estuvo muy interesado por el campo de la informática, muy atractivo en la época para adolescentes con altas capacidades. Tanto lo era que en su test SAT para la admisión universitaria, obtuvo un resultado perfecto, de 1600 puntos.

Paul Allen Bill Gates

Con 22 años llegó el momento decisivo de su vida laboralmente hablando, fundando y dando nombre a Micro-Soft, para más tarde eliminar el guión y establecer la denominación actual. Él dejó la Universidad del Estado de Washington para trabajar como programador en Honeywell, Boston, y Gates abandonó Harvard, donde por cierto, estudiaba derecho y conoció a Steve Ballmer.

Muy lejos de la oferta que tendrían años después, Microsoft nació sin un producto estrella. Vendían un intérprete comprimido del lenguaje BASIC. El momento grande, y punto de inflexión de la compañía en todo lo que vendría años después, fue una promesa, en principio vacía, a IBM, por la cual Microsoft suministraría un sistema operativo a los ordenadores del gigante azul. Vacía porque Microsoft no tenía ese sistema que ofrecer, por lo que optaron por adquirirlo. El elegido fue QDOS, desarrollado por Tim Paterson, otro chico de Seattle.

Paul Allen Bill Gates

Microsoft adquirió el sistema operativo por 50.000 dólares de la época, tras ser Allen clave en las negociaciones. Paterson no sabía que IBM sería el destino final de su sistema operativo. La gran clave de la operación fue que IBM lo adquirió como PC-DOS en 1981, pero permitió a Microsoft licenciar el sistema a terceros y venderlo más allá del IBM-PC como MS-DOS. El gran perdedor de la operación, aparte de Tim Paterson por lo que ganó frente a lo que pudo haber ganado, fue Gary Kildall, de Digital Research Incorporated, que no llegó a un acuerdo con IBM para venderle su sistema CP/M, del cual se decía que Paterson había copiado el núcleo para QDOS.

Desde que apareció la enfermedad, la informática dejó de ser una gran prioridad para Paul Allen

MS-DOS sentaría las bases para el nacimiento del verdadero producto estrella histórico de Microsoft junto a Office, Windows. En 1983, Paul Allen fue diagnosticado de linfoma no-Hodgkin, y a partir de ahí nada volvería a ser lo mismo para él. Según recoge el New York Times, cuando volvió en 1990, su relación con Gates ya no era la misma, y recordaba haberle escuchado a él hablando con Ballmer de reducir su poder accionarial en la compañía debida a su falta de productividad. Aun así, mantuvo sus acciones en aquel momento, para acabar saliendo definitivamente de Microsoft y abandonando su cargo directivo.

Filantropía como forma de vida

Desde antes de salir de Microsoft en el año 2000, Allen comenzó a dedicar su vida a la filantropía y a invertir en numerosos proyectos, pero este nuevo camino comenzó muchos años antes, junto a su hermana Jody Allen, en Vulcan Inc, fundada en 1986. Desde ella realizó numerosas inversiones en Seattle, la ciudad donde ha pasado la mayor parte de su vida. Su fortuna está calculada en 20.300 millones de dólares según la revista Forbes, estando entre las 50 personas más ricas del mundo.

Ese hecho le llevó a crear fundaciones tecnológicas y médicas. El Allen Institute está enfocado en comprender mejor la biociencia, con el cerebro como eje central. El objetivo es conocer mejor sus entresijos y brindar los descubrimientos a la comunidad científica. Para ello, desde 2003, invirtió más de 500 millones de dólares en este campo para crear herramientas de código abierto con las que aprovechar mejor los avances. De manera más reciente, Paul Allen se centró en inteligencia artificial con el Allen Institute for Artificial Intelligence, con el objetivo de avanzar en este campo que muchos consideran el futuro de la informática y más adelante incluso de la humanidad.

Stratolaunch

Paul Allen también ha sido noticia por financiar y construir Stratolaunch, el avión más grande del mundo, que ayudará a lanzar cohetes y satélites al espacio, una vez esté listo. Se espera que sea este mismo año o a comienzos de 2019. Los aviones eran otro gran hobby de Allen (contaba con una enorme colección de más de 60 aviones, por lo que para él era un sueño poder fabricar uno.

En Seattle y en la Universidad de Washington no le olvidarán fácilmente. Paul Allen ha dejado inversiones millonarias a ONGs y a centros de investigación (incluso en un barrio entero, el South Lake Union, donde se estudia biotecnología), y declaró en múltiples ocasiones que cuando muriese, dejaría todo el dinero a la filantropía.

Deporte y música, sus dos grandes aficiones

Como inversor, Paul Allen no dejó pasar la oportunidad de implicarse en equipos de deporte. Así, en 1988, a la edad de 35 años, adquirió los Portland Trail Blazers por 70 millones de dólares. En el año 1997 adquirió los Seattle Seahawks, un equipo de fútbol americano de la NFL, por 200 millones. Con ellos ha logrado grandes éxitos, ganando la SuperBowl en 2014. En 2007 se unió a los Seattle Sounders antes de su fundación como socio minoritario, para comenzar su participación en la Major League Soccer de fútbol. Allen comenzó a concebir su vida de esta manera, como una liberación, tanto que le recomendó a Steve Ballmer que se hiciera con un equipo de la NBA, cosa que, como el ex-CEO de Microsoft ha recordado en Twitter, acabó haciendo con Los Angeles Clippers.

La otra gran afición de Paul Allen era la música. Amaba el Rock and Roll, tocaba la guitarra y tenía un estudio de grabación en su casa. Sin embargo, fue más allá y financió el Museum of Pop Culture, anterioremente conocido como Experience Music Project. En él puede encontrarse la guitarra que Jimi Hendrix tocó en el mítico festival de Woodstock en 1969, una Fender Stratocaster de 1968. El mismísimo Quincy Jones alabó en una entrevista su faceta de cantante y músico, poniéndole a la altura de Hendrix.

En este vídeo se le puede ver tocando la guitarra muy bien rodeado:

Reacciones de compañeros de viaje

Grandes personalidades del mundo de la tecnología se han acordado de Paul Allen en su muerte, honrándole con palabras de admiración, respeto y cariño. Estos son algunos ejemplos.

Bill Gates, en un emotivo comunicado:

"Estoy desconsolado por la muerte de uno de mis amigos más antiguo y querido, Paul Allen. Desde nuestros primeros días juntos en Lakeside School, en nuestra asociación en la creación de Microsoft, hasta algunos de nuestros proyectos filantrópicos conjuntos a lo largo de los años, Paul fue un verdadero socio y amigo querido. La computación personal no habría existido sin él. Pero Paul no estaba contento con fundar una compañía. Canalizó su intelecto y compasión hacia una segunda parte centrada en mejorar la vida de las personas y fortalecer las comunidades en Seattle y en todo el mundo. Le gustaba decir: "Si tiene el potencial de hacer el bien, entonces deberíamos hacerlo". Ese es el tipo de persona que era. Paul amaba la vida y a los que lo rodeaban, y todos lo apreciamos a cambio. Se merecía mucho más tiempo, pero sus contribuciones al mundo de la tecnología y la filantropía perdurarán durante generaciones. Lo extrañaré tremendamente " .

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