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Un jurado de Texas decide que los podcasts son patentables y condena a la CBS a pagar

Un jurado de Texas decide que los podcasts son patentables y condena a la CBS a pagar
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Texas, Estados Unidos, es una especie de paraíso para los trolls de patentes. Es un sitio mágico donde puedes defender ante un jurado que una patente sobre, literalmente, "un programa de audio y sistema de distribución de mensajes que organiza y envía episodios a suscriptores" (comúnmente llamado podcast) es válida, y además conseguir 1.3 millones de una cadena de televisión por infringirla.

No es un caso imaginario. La empresa se llama Personal Audio, y la patente se creó en 1996. Si bien es cierto que es antes de que apareciesen los podcasts como tal (había habido sistemas de radio por internet con episodios, aunque la descarga no era automática), parece una idea muy obvia como para ser patentable: no deja de ser juntar piezas trivialmente. Es todavía más absurdo cuando en siete años su inventor, Jim Logan, no logró crear un producto de podcasts. También es muy ingenuo pensar que es de su patente de donde se obtuvo la idea de hacer los podcasts.

A pesar de eso, Personal Audio decidió usar la patente y meterse en litigios varios. En 2011, Apple fue condenada a pagarles 8 millones de dólares. También intentó conseguir dinero de podcasters individuales, aunque es una estrategia que abandonó cuando descubrió que no ganaban demasiado dinero y no compensaba el litigio.

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En su página web, Personal Audio explican su historia: consiste en intentar hacer algo y después cobrar a los demás por tener éxito con su idea.

Ahora ha sido la cadena estadounidense CBS la condenada a pagar 1.3 millones a Personal Audio por infracción de su patente no sólo en podcasts de audio sino también de vídeo de series y programas como NCIS o 60 minutos. Por suerte, la condena todavía no es firme y se puede revertir en instancias superiores, especialmente si deja de haber un jurado con probablemente poca formación tecnológica tomando decisiones.

Si preguntáis a la mayoría de usuarios de Internet, esto es absurdo. Incluso la EFF ha puesto en marcha una iniciativa para tumbar esa patente. Sin embargo, otros ven a Logan como un emprendedor que busca su compensación por su idea frente a las grandes multinacionales.

En su favor, hay que decir que estuvo en Slashdot respodiendo preguntas de lectores y sus argumentos tienen sentido, siempre y cuando supongamos que su idea se puede considerar original y no obvia. No es de los peores casos de trolls de patentes, desde luego, pero eso no quita que sea una muestra de lo absurdo que es permitir este tipo de patentes de software.

Vía | Ars Technica

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