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Para el Mark Zuckerberg de 2010 "la era de la privacidad había acabado", pero en 2019 "el futuro es privado"

Para el Mark Zuckerberg de 2010 "la era de la privacidad había acabado", pero en 2019 "el futuro es privado"
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Ayer fue el día grande de Facebook en 2019, pues tuvo lugar en San José la keynote inaugural de su evento anual de desarrolladores, el F8. Frente a otras ocasiones, resultó bastante descafeinado en lo que respecta a novedades en sus principales productos, más allá de lo que a priori es un gran lavado de cara de Facebook.com y de la aplicación. Como cabía esperar, Mark Zuckerberg quiso que el evento girara en torno a privacidad, pero no hubo pruebas que acreditaran la pretensión del CEO.

Zuckerberg dejó una de las grandes frases del año y de su cosecha personal: "El futuro es privado". Pronunciada por él es tan potente que no hay que tomársela a la ligera. Además, quiso reforzar el mensaje dejando innumerables oraciones que incluyeron "privado" y "privacidad". El problema es que apenas existen motivos para otorgarle una mínima credibilidad. Se podría argumentar que de Cambridge Analytica ya hace un año, y que la compañía ha podido dar pasos adelante. Si lo ha hecho aún no lo hemos visto y en este sentido pesarán más escándalos como el de las contraseñas almacenadas en texto plano.

Mark Zuckerberg se desmiente a sí mismo por enésima vez

Zuck

La frase lapidaria de "el futuro es privado", pronunciada el 30 de mayo de 2019, choca diametralmente con la visión que Zuckerberg tenía el 9 de enero de 2010, cuando el CEO consideraba que "la era de la privacidad había acabado". En aquel momento, se trató de una apreciación en el contexto de cómo había cambiado el comportamiento de la gente en Internet desde los comienzos de Facebook en Harvard, cuando la gente se preguntaba "¿para que querría subir mi información personal y fotos a Internet?".

Claramente, en aquella época las palabras de Zuckerberg eran acertadas en cuanto a nuevos comportamientos sociales. La gente perdió el miedo a subirlo todo, y desde esa óptica han operado todos los usuarios en redes sociales en los últimos diez años. El problema no es la gente, sino cómo Facebook se ha tomado una cuestión sociológica para operara como empresa. Que a la gente no le importe compartir su vida ha sido transformado en que para la compañía, la privacidad de sus usuarios, en el sentido técnico, sea una ilusión. Y no solo ha sido una cuestión moral o ética. Facebook ha incurrido en esta era de poca privacidad en prácticas ilegales, por las que ya ha sido multada, y lo seguirá siendo. Por algo esperan una multa de hasta 5.000 millones de la FTC estadounidense.

Que Zuckerberg dé giros de timón en base a cómo según él cambias las normas sociales no es responsable, tiene que haber principios básicos más claros

Yo, como persona que sube contenidos a Facebook, (ingenuamente) quiero compartir mi vida con mis amigos, pero no que empresas especializadas en el tratamiento masivo de datos puedan llegar a manipular elecciones con ellas. El giro de 2010 es algo que chocaba al periodista del New York Times que cubrió la noticia, porque dos años antes, Zuckerberg le había contado que la "privacidad era el vector alrededor del que operaban", es decir, el elemento central de Facebook.

Este tercer gran cambio de filosofía (¿vuelta a los orígenes?), el de regreso a lo privado de lo hecho público, es algo que todos deberíamos celebrar, porque ¿qué puede tener de malo? Por supuesto, más privacidad nunca será algo a lo que la mayoría se oponga. Sin embargo, existen muchas dudas en cómo se va a llevar a cabo este giro, porque ante todo, no hay pruebas de ello más allá de menciones sueltas al cifrado de punto a punto. Lo curioso es que este paso del público a lo privado, de la plaza al grupo de amigos volverá a darse no por principios, sino porque es lo que Facebook observa que está ocurriendo en sus apps aunque ellos no hayan hecho nada por ese camino.

Por qué, de momento, no es creíble un cambio para mejor

Decir 100 veces la palabra privado no te hace adalid de la privacidad, ni anunciar grandes cambios de visión tampoco. Si te convierte en ello demostrar con pruebas que los cambios profundos que predicas están siendo acometidos. Y ayer, en el F8, no vimos nada de eso. En primer lugar, Facebook presentó Secret Crush, su Tinder entre amigos. Una herramienta que no persigue para nada más privacidad, y de la que la compañía en ningún momento anunció que los datos obtenidos de matches no fueran a ser utilizados.

Tampoco dio datos Facebook de cómo la nueva función interoperable entre servicios de mensajería protegerá aspectos como los números de teléfono, o si preguntará a los usuarios si desean fusionar sus datos de cara a poder entregar. Lo peor es, sin embargo, que **la compañía tampoco ha dado pasos adelante en funciones ya prometidas y ratificadas, como la de eliminar todo el historial.

Ayer habría sido un gran día para acompañar promesas con hechos, pero parece que habrá que esperar a ver en qué queda todo, mientras vemos pruebas en Instagram para ocultar likes o Messenger estrena aplicaciones de escritorio.

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