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Dilma Rousseff reivindica Internet para todos y el valor sagrado de la Libertad

Dilma Rousseff reivindica Internet para todos y el valor sagrado de la Libertad
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Mi gobierno apoyará firmemente el desarrollo científico y tecnológico para el dominio del conocimiento y la innovación como una herramienta para la productividad. Tenemos que luchar contra la pobreza y al mismo tiempo invertir fuertemente en promover la invención tecnológica más sofisticada, la creación de la producción intelectual, artística y cultural. La justicia social, el conocimiento y la creatividad, deben ser más que nunca, los modelos a seguir en el día a día de la nación. Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.

Dilma es creyente. Para ella el desarrollo en nuevas tecnologías mejora el orden espontáneo. Dilma quiere extender el acceso a Internet abaratando el precio de la tarifa plana mediante el impulso del Plan Nacional de Banda Ancha (PNBL) a través de un plan similar al que ha llevado la luz a todos los rincones del país.

Pero se reitera desde instancias próximas al gobierno brasileño que ese gran impulso del Plan Nacional de Banda Ancha, que pretende la nueva presidenta, se hará alcanzando previamente "acuerdos no intervencionistas con los operadores y respetando el libre desarrollo del mercado". Algo que las bases izquierdistas que apoyan al gobierno no acaban de entender, pero "algo" intuyen y temen:

Aquí nada es como parece a primera vista. Al final todo se pacta con los aliados de centro y centro-derecha.
Representantes de la vieja oligarquía que sigue vinculada a los oligopolios y a las empresas dominantes. "Fíjate que ya están exigiendo puestos o nos organizan una crisis de gobierno.

"Ella (la nueva presidenta) piensa que puede conseguirlo y en un plazo razonablemente corto, lo que significará un gran aumento de la productividad laboral, un mejor aprovechamiento de la escuela y más beneficios para las empresas", así se explica el ex sindicalista y ahora representante del sector tecnocrático (realistas con cartera) del Partido de los Trabajadores, Paulo Bernardo Silva, que cambiará el Ministerio de Planificación por el de Comunicaciones.

Es el hombre elegido por la nueva presidenta de Brasil para llevar Internet a todos los rincones y a un precio asequible. En el partido de Lula y Dilma, aue no en todo el gobierno, se combate la lacra del proteccionismo y se cree que sin crecimiento económico y oportunidades vitales la equidad social es un mero enunciado, pero a la vez se tiene claro que el acceso a Internet, sin diferencias, como a la Educación, es potestad del Estado cuando falla el mercado.

"Precisamente para generar riqueza y dinamizar el libre mercado, hay que eliminar peajes que hacen imposible transitar por la ciudad a los que menos tienen", pero los tecnócratas del partido explican a las bases digitales que hay que hacerlo respetando la libre competencia. Estos responden: "sí, un debate muy interesante para hacerlo en la fundación, pero el acceso a internet es inalcanzable para muchos brasileños".

"Se acabó el Internet para ricos", sugieren otros jóvenes dirigentes del Partido de los Trabajadores con ganas de tocar poder, que se muestran ilusionados o mejor dicho emocionados con la llegada a la presidencia de Dilma aunque en privado se muestran algo escépticos sobre las promesas de abaratemiento inmediato de la tarifa plana. Su optimismo es una forma de presión.

Lo que es indudable es que la izquierda y toda la política brasileña, como su economía, se mueve que da gusto y sana envidia verla. Un claro mensaje de vitalidad con el que "machacan" al observador extranjero pero que se percibe como real preguntando a los más variados representantes de la sociedad civil brasileña, ideologías al margen. Lo que no evita que la izquierda más activa en defensa de un "Internet para todos" se muestre reacia frente a tantos elogios "a unos compañeros en el gobierno que no han hecho nada por frenar el elevado precio de la banda ancha".

¿Cuánto?. Más de 50 euros al mes. Un precio que excluye, como mínimo, a la inmensa "baja clase media". A los más fervorosos propagandistas de Lula no les gusta que este dato se "vaya aireando": Una buena conexión a Internet es muy cara en Brasil.

El discurso oficial que va por otro lado se hace al estilo y según el guión de Lula, "para alcanzar la igualdad primero hay que generar nuevos negocios y crear riqueza fomentando la libre competencia". "La libertad individual cuando se puede ejercer, sin peajes, es fuente de riqueza y el espejo de la dignidad pero sin artificios", explica uno de los "nuevos liberales" de la izquierda brasileña que han convertido la libertad en valor sagrado. La propia presidenta Dilma decía en su toma de posesión:

Manifiesto mi compromiso sagrado con el respeto a todas las religiones y con la total libertad de expresión. Quiero recordar aquí lo que ya había dicho durante la campaña electoral: prefiero el ruido de los medios al silencio de las dictaduras.

También en su vertiente económica, "Brasil no hará concesiones al proteccionismo internacional".

Foto | Blog do Panalto

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