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Los deepfakes permiten a las empresas tener modelos a la carta: más mujeres para apps de citas, más minorías para exhibir diversidad...

Los deepfakes permiten a las empresas tener modelos a la carta: más mujeres para apps de citas, más minorías para exhibir diversidad...
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Desde que surgieron los deepfakes de vídeo e imagen, la mayor parte del debate mediático en torno a su uso se ha centrado en dos áreas: porno y política, al ser aquellos en los que más daño pueden causar tanto a nivel personal (a la reputación de personas vinculadas a las imágenes porno) como a nivel social (mediante la difusión de bulos).

Sin embargo, los deepfakes parecen estar impulsando también el nacimiento de un nuevo modelo de negocio, uno que ofrece a las empresas la oportunidad de contar con 'modelos' fotográficos que respondan a determinadas características cuando hay carencia de humanos reales que se ajusten a las mismas. Pero ¿en qué circunstancias puede ser necesario recurrir a esta clase de deepfakes?

"Me pone usted una foto de una adolescente de Oriente Medio de ojos verdes. Para llevar, gracias".

En primer lugar, cuando en una plataforma escasea un determinado tipo de usuario necesario para generar masa crítica: de igual manera que muchos locales nocturnos incentivan mediante invitaciones o rebajas la entrada de mujeres en su local para conseguir suficiente público masculino, las apps de citas necesitan 'demostrar' una variada presencia femenina para presentarse como útiles para los usuarios. Y eso pueden consiguirlo a través del uso de deepfakes.

En segundo lugar, cuando la política de contratación de una empresa no coincide con los imperativos mediáticos y/o sociales, y necesita mostrarse ante su público como más 'diversa' de lo que realmente es, y recurren a los deepfakes para generar imágenes de integrantes de minorías étnicas para ilustrar su web o su material publicitario sin necesidad de plantearse contratar a nadie con dicho perfil.

Icons8, una empresa de diseño argentina responsable de Lunacy y Vector Creator, puso en marcha recientemente una nueva web denominada Generated.photos, desde la que venden "modelos diversos bajo demanda" generados gracias a la inteligencia artificial, permitiendo al potencial comprador seleccionar fotos según la edad, el género y el origen étnico deseados, además de la emoción mostrada, el color de ojos o la longitud del pelo.

"Algunas voces de la industria señalan que apostar por servicios como éste podría terminar homogeneizando la publicidad".

¿Deseamos una imagen de un latino adolescente alegre, o de una mujer asiática de la tercera edad con gesto adusto? Fácil: sólo tenemos que utilizar el formulario de filtrado de la web y se nos ofrecerán varios deepfakes que encajen con nuestra búsqueda (ojo: no se generan sobre la marcha, sino que pasan antes por un cribado previo realizado por humanos).

La compañía anima a sus clientes a utilizar su servicio para reducir el sesgo a la hora de ilustrar prototipos de productos o de elaborar material promocional, así como para ilustrar conceptos demasiado 'delicados' para que los modelos humanos se presten a fotografíarse (como "procedimientos criminales" o "situaciones embarazosas").

Según explica Iván Braun, fundador de la compañía, sus tres primeros clientes fueron una universidad estadounidense, una app de citas y una empresa de recursos humanos, cuyos nombres -claro está- no ha querido revelar.

Icons8 se pasó varios meses tomando fotos, limpiando imágenes y etiquetando datos con el fin de poder contar con una base de datos capaz de atender la demanda de su servicio. Pero lo cierto es que todas esas fotos se generaron a partir de sólo 70 modelos reales de todo el mundo, y ciertas voces de la industria señalan que apostar por servicios como éste podría terminar homogeneizando la publicidad, provocando que la mayoría de caras que vemos los consumidores terminen teniendo todas un aspecto similar entre ellas.

Rosebud AI sería otro ejemplo de empresa (esta vez con sede en San Francisco) que ofrece un servicio similar, aunque su fundadora Lisha Li afirma que lo que la movió en origen a recurrir a los deepfakes fue poder ofrecer fotografías elegantes pero baratas, accesibles para pequeñas empresas. Para ello, creó su base de datos a partir de imágenes gratuitas o de libre uso disponibles en Internet.

En general, esta clase de empresas está empezando a surgir ahora por una combinación de factores:

  • La creciente popularización de la 'diversidad' como elemento promocional.
  • El surgimiento de software de generación de deepfakes de código abierto, lo cual no sólo lo convierte en gratuito sino que favorece su rápida mejora.
  • La guerra de precios que Google y Amazon mantienen en el ámbito del cloud computing, lo que convierte en muy asequible un proceso de generación de imágenes que, en otras circunstancias, sería mucho más costoso (y lo terminará siendo si Google cumple su amenaza de retirarse del sector si no logra mejorar su posición a medio plazo).

Vía | Washington Post

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